Revista Qué

11 Abr 2017 | martín lousteau

La histeria del político

El economista lo hizo de nuevo. Volvió a patear el tablero y encendió la alerta en la Ciudad. Los vaivenes del ahora exembajador en los EEUU que no para de generar incertidumbre en el escenario electoral porteño. ¿Estrategia o histeria política? La opinión de especialistas sobre el caso “Guga”. “El nunca te consulta nada, siempre […]

El economista lo hizo de nuevo. Volvió a patear el tablero y encendió la alerta en la Ciudad. Los vaivenes del ahora exembajador en los EEUU que no para de generar incertidumbre en el escenario electoral porteño. ¿Estrategia o histeria política? La opinión de especialistas sobre el caso “Guga”.

“El nunca te consulta nada, siempre piensa en el personalismo. Nos pasó cuando estaba en ECO y, de un momento a otro, decidió irse a Estados Unidos. Por eso se rompió ese espacio”. La sentencia la escupe un dirigente porteño de la CC-ARI, y hace referencia a Martín Lousteau, el hombre que, por ahora, se erige (otra vez) como el principal dolor de cabeza para Horacio Rodríguez Larreta en las elecciones de medio término que se avecinan.

Eso fue ECO en la Ciudad. Un espacio que, tras pisarle los talones al PRO en las urnas de 2015, se fracturó por diferencias internas entre el obstinado hombre de rulos y sus alfiles, hoy fragmentados y dispersados en diversos bloques de la Legislatura porteña.

En Suma+, bancada que responde directamente a Lousteau en el recinto, se hacen los distraídos. Miran hacia otro lado, esquivan el bulto y responden con evasivas a las consignas de la prensa. ¿Qué pasa con el referente de ECO? ¿Dónde y cómo jugará? ¿Es oficialista? ¿Es opositor? Las respuestas son nulas. Ya es habitual que, después de cada sesión, los ediles del exembajador en los Estados Unidos enfilen hacia el Salón Eva Perón y se esfumen con llamativa agilidad.

Para el consultor político Rosendo Fraga, la posición de Lousteau “a veces no queda del todo clara. El Gobierno nacional acepta esta situación. Es que hoy funciona la política de los espacios y no de los partidos”, dijo a Qué.

En esa sintonía, Fraga explicó: “En los espacios se entra y se sale con facilidad. ECO es un espacio, no un partido. Lousteau puede haber sido funcionario de Duhalde, después ministro de Cristina y, finalmente, candidato opositor al kirchnerismo en una coalición integrada por el radicalismo, que en el ámbito nacional ya era aliado del PRO. Pero no es un caso particular, sino general”.

Hoy, luego de su ruidosa salida de la embajada argentina en los Estados Unidos -incluido un affaire por una polémica y millonaria compra de armas-, este economista, egresado del Colegio Nacional de Buenos Aires, pone en vilo el escenario electoral en la Ciudad. Desde el macrismo siguen insistiendo en que fue “sorpresiva” la renuncia, aunque en el ambiente político y mediático se sabía de la posibilidad de su retorno con un objetivo electoralista.

El desconcierto es moneda corriente entre los que giran alrededor del planeta “Guga”. ¿Las actitudes del líder de ECO se deben a una estrategia política o simplemente responde a la vanidad de alguien que sólo piensa en términos personales? ¿Su modo de ser lo transforma en el “enemigo íntimo”?

Consultado por Revista Qué, el perito psiquiatra Miguel Angel Maldonado acercó su visión profesional sobre rasgos de una personalidad como la de Martín Lousteau. “Tiene una gran versatilidad; es decir, puede ubicarse en cualquier parte y desempeñar eficientemente el cargo que se le asigna o, de lo contrario, ‘está buscando su destino’. Porque es cierto que ha cambiado bastante”, aportó el prestigioso médico.

En el plano político, el legislador del Frente para la Victoria, Gabriel Fuks, se refirió al exministro: “Lousteau cree que tiene una capacidad muy alta de incidencia, y yo creo que tiene un cuarto de hora de incidencia. Lo que él logra es dividir la oposición. Si él verdaderamente hubiera querido construir la oposición, no habría sido Embajador de los Estados Unidos. ¿O él dudaba de cuáles iban a ser los lineamientos de Macri? Ya vimos lo que hizo”.

Fuks arremetió duro contra la figura del economista de cabellos ensortijados, al cual le endilga conocer muy bien lo que era Cambiemos como proyecto político: “El de Macri es un Gobierno que trazó relaciones muy fuertes con los organismos de crédito, y todas esas cosas que Lousteau recién empezó a criticar hace un mes. Pero mientras, le gustaron las alfombras rojas y tener una experiencia como Embajador. Martín Lousteau entiende que la Argentina es un gabinete en el que él desarrolla sus expe-riencias”, aseveró el Legislador porteño.

Otra de las características que definen la personalidad del ahora exembajador en EEUU, según quienes lo conocen, es su elevado grado de vanidad. Cuenta una anécdota que corría el año 2015, y en plena campaña como candidato a jefe de Gobierno porteño, le preguntaron cómo había hecho para ser, entre otras cosas, presiden-te del Banco Provincia de Buenos Aires a los 35 años, y ministro de Economía de la Na-ción dos años después, a lo que el economista contestó: “Vanidad”.

Desde el macrismo ya se sabía que el ego del exministro de CFK -y las buenas mediciones de su figura en las úl-timas encuestas- podían acelerar su salida formal del Gobierno nacional. Todos en su espacio político abogan por que compita en las Legislativas de octubre próximo, aunque ya conocen bien sus vaivenes en cuanto a definiciones.

Al ser consultado por Qué sobre la posibilidad de que una persona con las actitudes de Lousteau posea rasgos de histeria, el psiquiatra Maldonado respondió: “Yo no me atrevería a decir que tiene una patología”.

Pero el reconocido perito en el área destacó que: “Es una personalidad que llama la atención, sobre todo para un psiquiatra. En realidad no me parece que sea un tipo con un gran talento. Quizás sea muy capaz en el aspecto económico, pero no veo que sea un tipo con un gran talento. Cuando uno escucha hablar a otros políticos, uno dice: ‘Pucha, este tipo, más allá de que después haga una macana, es capaz, se ha pre-parado, ha leído’. Pero como él (Lousteau) es muy narcisista, muy versátil, entonces, tal vez, no se prepara para nada en particular y sí para to-do en general, algo que no es muy bue-no tampoco”, sentenció el doctor Maldonado.

LA NOTA COMPLETA, EN LA EDICIÓN #131 DE REVISTA QUÉ

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