Revista Qué

8 Abr 2015 | Informe

La incógnita del dinero PRO

Un informe de la Auditoría General de la Ciudad criticó con dureza la falta de controles sobre el flujo de dinero en efectivo, como también la utilización de bonos para la especulación financiera

“Ni el propio gobierno sabe cuántas cuentas tiene”. La afirmación puede ser tomada en chiste, pero dista de serlo. Se trata de una de las partes de la conclusión de un reciente informe de la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires sobre los Estados de Flujo de Efectivo de la Administración Pública durante el ejercicio 2012.

Deuda numeros 2A lo largo de 80 páginas, los auditores criticaron la falta de controles sobre los estados contables de la administración macrista. Otro de los puntos de conflicto denunciados por el ente es la inexistencia de manuales de procedimiento para la rendición de cuentas del dinero constante y sonante del que dispone el GCBA.

El documento, al que tuvo acceso Qué, tiene una conclusión contundente. “Sobre la base de los procedimientos de auditoría realizados, se concluye que esta auditoría no pudo determinar la integridad y confiabilidad de las cifras y registros que integran el flujo de dinero en efectivo”.

Dos son los entes sobre los que se realizó la auditoría, la dirección General de la Contaduría General y la dirección General de Tesorería General. Ambas dependen del ministerio de Hacienda, cartera que dirige Néstor Grindetti.

Otra particularidad es que toda deuda es depositada en una misma cuenta, la Cuenta Unica del Tesoro, por lo que no hay control efectivo sobre su uso. Letras públicas y préstamos de organismos internacionales confluyen en una misma caja sin discriminación alguna.

Tampoco se tiene el detalle de cuántas cuentas que manejan efectivo posee la Ciudad. Según una elaboración propia del ente auditor, en el Banco Ciudad, la administración macrista registra a su nombre 1.599 cuentas corrientes y 7 cajas de ahorro en moneda extranjera, dólares. En la cartera de Hacienda no tienen registro alguno sobre ellas.

Deuda numeros“No se pudo determinar la integridad y confiabilidad del universo de cuentas bancarias que el GCBA tiene abiertas en el BCBA y que representan el marco de control de la situación del Tesoro de la Ciudad. La DGTES no brindó información respecto de la totalidad de las cuentas corrientes existentes en el BCBA, sólo informó las altas del ejercicio 2012”, resaltó el informe.

Pero esas no fueron las únicas posibles irregularidades que se encontraron. Hay diversas sumas de dinero de las que se desconoce el área a la que pertenecen. Por ejemplo, durante el ejercicio de 2012, la administración macrista tuvo, exactamente, $ 1.098.042.766 en concepto de ingresos en efectivo de los cuales no se tiene registro alguno, según denunció la auditoría, sobre su destino.

Otro dato a destacar es que durante 2012 el gobierno sextuplicó la cantidad de dinero que se encuentra en cuentas corrientes con saldos deudores. De $ 278.020.563 pasó a $ 1.358.049.759. Algunas de las cajas con descubiertos no saldados datan de 1998.

La especulación financiera con excedente

Desde hace tiempo que el Ejecutivo de la Ciudad realiza una práctica que consiste en la utilización de parte del dinero que ingresa por la colocación de títulos públicos, que denominan excedentes, para ser puestos en diferentes plazas financieras y así obtener una ganancia. Sin embargo, las tasas de interés involucradas distan de ser rentables.

El excedente del dinero que se obtuvo mediante financiamiento externo fue colocado en plazos fijos y LEBAC’s. Esto le otorgó un rinde al gobierno de $ 121 millones en utilidades en plazos fijos. Para ellos puso $ 10.515 millones a una tasa de 10,25% en 30/32 días y del 6,5% a 90/91 días.

Con los LEBAC’s sucedió algo similar. La Administración Central determinó que 200 millones de pesos se inviertan en ese tipo de bonos que tuvieron un rinde del 5,69%, lo que le dio una ganancia de $ 11.397.800.

El dinero que se derivó tuvo su origen, entre otras cosas, en seis emisiones diferentes de bonos. Tres de ellas fueron en dólares por un total de 600.000.000. Los intereses que el macrismo se comprometió a pagar son de 9,97%, 7,95% y 6,75%.

En cuanto al financiamiento en pesos, se emitieron tres series por $ 215.866.000. En lo que se refiere a la tasa rinde, es de 12,81%, 11% y 10,97%.

Otra medida que respaldó esa acción fue la resolución N° 1274/MHGCG/12 por la que se dispuso el pago adelantado a contratistas y proveedores para lograr una quita de hasta el 30% en el precio final. La norma, que se publicó en el Boletín Oficial, dictamina en su artículo primero que dicha acción se aplicara a “las obras o servicios del monto adjudicado o pendiente de ejecución o prestación”.

Las ganancias, aunque muchos afirman que en realidad se perdió dinero, no se encuentran discriminadas como tales, sino que son presupuestadas como impuestos, debido a que se las califica como “Renta de la Propiedad”.

“Los fondos obtenidos por endeudamiento público con destino específico que se ingresan en la Cuenta Unica del Tesoro pasando a formar parte de la masa de dinero de libre disponibilidad cuando deberían, en el caso de los Bonos, hacerlo en cuentas abiertas para dichos fines”, resalta el documento.

A la par, también pone acento en la falta de controles sobre esta cuenta en particular, de la cual faltan registros. Esto es algo que se repite en la mayoría de las dependencias del gobierno. Por ejemplo, la Agencia Gubernamental de Control (AGC) posee una caja con $ 113.082.609,09 de la cual no envió información alguna.

Pero la falta de controles y, según el informe, también de papeles, no es exclusiva de esos ítems. La situación se repite en todas las cuentas, en el control y conciliación de los saldos bancarios y contables, es decir, el gobierno de la Ciudad omite controlar de forma estricta las cuentas bancarias que utiliza.

La falta de normativa, es decir, manuales de procedimiento para el funcionamiento de la mencionada unidad, cuenta con un presupuesto para su realización. Ergo, ese dinero o no se usa o se redirecciona hacia otra área. El área de auditoría interna del ministerio de Hacienda, que es la encargada de revisar estas cuentas y realizar los procedimientos, según se desprende de la nota referida a la Auditoría General de la Ciudad, no cumplió con sus tareas.

La partida que se le designó a tal tarea tampoco fue utilizada. En la rendición del Presupuesto 2012, la dirección General de Contaduría dispuso de una partida general de $ 59.779.080, de los cuales utilizó $ 4.706.219 para la Contaduría General y $ 1.615.606 para Normas y Procedimientos.

También hay fondos de los cuales se desconoce su procedencia como la dependencia a la que corresponden. Es el caso de la cuenta contable N° 1.1.1.01.0001, denominada “Fondo Fijo de Efectivo”, con un saldo de $ 92.849. La Auditoría no puede corroborar los responsables de la administración y tampoco la existencia de esos fondos.

Los organismos descentralizados también recibieron sus críticas. Según el informe, distan de explicar en forma clara en la rendición de cuentas la cantidad de dinero que deben reintegrar al Ejecutivo. Algunos, como es el caso del Concejo de la Magistratura, todavía no regresó las partidas que no fueron utilizadas en 2012.

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