Revista Qué

20 May 2015 | Comunicación vs Política

La interna que hizo mucho ruido

Emilio Monzó, Marcos Peña y Jaime Durán Barba mantuvieron una disputa de larga data. Los dos primeros llegaron a un acuerdo, mientras que el ecuatoriano quedó en falta por sus dichos

A la par de la disputa electoral entre Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti, una interna de larga data comenzó a resolverse. Su objetivo no tenía nada que ver con la Ciudad, sino con el armado presidencial de Mauricio Macri. Dos posturas. Una, la del ala comunicacional, y la otra, la de la política. Ambas se encuentran representadas por personas que integran la mesa chica del PRO.

Se trata del secretario de Gobierno, Macros Peña, y el consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba, como exponentes del ala comunicacional; y el ministro de Gobierno, Emilió Monzó, referente de la política.

Las chispas entre estos tres actores comenzaron poco después de las elecciones presidenciales de 2011. Al poco tiempo de ser electo nuevamente para su cargo, Macri creó el ministerio de Gobierno, para darle lugar a Monzó, a quien le encargó realizar el armado electoral a nivel nacional que le permitiese en 2015 ser un contendiente serio para erguirse como presidente.

El primer roce entre el flamante ministro y varios funcionarios y colaboradores del PRO ocurrió poco tiempo después de su designación. En esa reunión, la mayoría de los presentes se mofaban del desempeño electoral del ex presidente Eduardo Duhalde, que no había alcanzado el 6% de los votos. En ese momento, Monzó dijo: “Todos se ríen de los seis puntos, pero acá no hay nadie que tenga ese número, ni que se acerque”. Imperó el silencio. Allí comenzó todo.

Mientras una la línea comunicacional abogaba por el armado de un PRO puro a nivel nacional, la política se regía bajo una sola premisa: en donde no se lograra instalar un candidato propio, se buscaría una alianza.
“Hay que tener en cuenta que a veces se tienen que tejer acuerdos con intendentes o políticos que no tienen una buena imagen para poder garantizar la fiscalización de los comicios”, explicaron fuentes allegadas a Monzó.

El ala comunicacional no estuvo de acuerdo con ello. Ellos sostenían que lo importante era llevar candidatos nuevos y que la elección se podía “cuidar” a través de la incorporación de voluntarios, que se comprometerían a fiscalizar los comicios.

El sistema consistía en lo siguiente: la persona que lo desease se podía inscribir en un registro web en la página del PRO. Después de eso, desde el partido se lo llamaba para confirmar su ofrecimiento.
De esa forma se llegó a 2015, en donde Peña y Monzó procuraban alcanzar una postura en común sobre los pasos a seguir de cara a octubre, Durán Barba quedó en el foco mediático por una serie de declaraciones y acciones (ver aparte).

El encuentro en el que Monzó y Peña terminaron de limar sus asperezas se llevó a cabo la semana pasada. Con 700 voluntarios presentes, Peña con la necesidad de negociar para evitar un “robo de elección” y Monzó vio con sus propios ojos que la convocatoria y convicción de los presentes era motivo suficiente para despejar sus dudas sobre cómo podrían fiscalizar. Resta ver el desenlace en octubre.

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