Revista Qué

30 Mar 2016 | Contratos en obra pública

Larreta pone los límites

El Jefe de gobierno porteño recortó las potestades de sus funcionarios para adjudicar contrataciones directas y licitaciones. Si bien aumentó los topes, sólo él tiene vía libre. La inflación como argumento. Críticas de la oposición a una medida polémica, aprobada por decreto.

Control absoluto. Con tan sólo estas dos palabras se podría definir la metodología de trabajo del jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta. Tras modificar la ley de Ministerios, en la que se aseguró de centralizar muchas de las atribuciones que su antecesor no tenía, el mandatario porteño decretó cambios en los límites monetarios dispuestos para la aplicación y adjudicación de contrataciones directas y licitaciones privadas y públicas.

larreta

Según argumentó en la resolución, la medida fue tomada “dado el incremento de los valores actuales del mercado ocurridos desde la fecha de dictado el decreto N° 166/14”. Además, se tuvieron en cuenta las alteraciones en la estructura orgánica del gobierno que obligaron a “incorporar nuevos niveles de decisión para funciona-rios no previstos hasta la fecha”, con el objetivo de “afianzar los principios de descentralización operativa, económica y eficiencia”.

El ex jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, se jactó desde el día uno de ser un militante del trabajo en equipo. El ahora Presidente delegó muchas de sus responsabilidades a sus secretarios y ministros, y les brindó una mayor cuota de poder. De acuerdo a la última actualización, que tuvo lugar en 2014, todos los funcionarios del Ejecutivo podían adjudicar licitaciones privadas, siempre y cuando el monto de obra sea hasta 3 millones de pesos.

En el caso de las licitaciones públicas, los subsecretarios tenían potestad hasta los 15 millones de pesos; mientras que los ministros, hasta 60 millones. El Jefe de gobierno, por supuesto, no tenía límites.

Lo llamativo fue que para las contrataciones directas no se impuso límite alguno para todo funcionario con nivel superior a un director general. Durante aquel año, la Ciudad ejecutó el 69 por ciento de sus contrataciones a través de compras directas o licitaciones privadas, mientras que las licitaciones públicas se redujeron un 40 por ciento, a pesar de ser el procedimiento administrativo más transparente. “El aumento de las contrataciones directas no es azaroso ni casual. Los mismos que se muestran como republicanos, planifican la manera más prolija de contratar sin control de la Legislatura”, denunció en ese momento la comunera del FpV, Julieta Costa Díaz.

Así fue que pasó el caso Niembro, uno de los más polémicos y resonantes de 2015 que hicieron tambalear la candidatura de Macri.

cuadro 2014

La era Larreta

Con la firma del último decreto, Horacio Rodríguez Larreta se aseguró de poner límites a todos sus funcionarios, aunque ello no siempre se traduzca en una mala noticia. Por ejemplo, en la adjudicación de las licitaciones privadas, los directores generales pueden rubricar contratos hasta dos millones de pesos, es decir, un 33 por ciento menos que en la gestión anterior.

En tanto, los subsecretarios pueden firmar las operaciones que alcancen los 15 millones de pesos, un 80 por ciento más que en 2014; mientras que el vicejefe Diego Santilli, los ministros y secretarios tienen potestad de hacerlo hasta $ 80 millones. Por supuesto, Larreta interviene en las licitaciones superiores a esa abultada cifra.

En las licitaciones públicas los incrementos fueron abrumadores. Oscilan entre 70 y 500 por ciento. Quienes fueron más beneficiados fueron los directores generales, que en 2014 no contaban con la función y hoy pueden hacerlo hasta por 5 millones de pesos. Las segundas líneas tienen un techo de 30 millones, y los ministros de, nada más y nada menos, que de 200 millones de pesos. El jefe de Gobierno, de ahí en más.

cuadro 2016

No obstante, el punto más polémico son las contrataciones directas, es decir, aquellas en donde el funcionario a cargo puede optar por cualquier empresa que presente su oferta, de manera discrecional. Este tipo de operaciones pueden llevarse adelante siempre y cuando no excedan los límites interpuestos y “los trabajos de urgencia reconocida o circunstancias imprevistas demandaren una pronta ejecución”. Para estas situaciones, Larreta interpuso un límite de hasta un millón de pesos para los directores generales; hasta $ 7 millones para los subsecretarios y hasta $ 40 millones para las segundas líneas. En su caso, sin límites.

Con estas modificaciones, el Jefe de gobierno se aseguró de tener control sobre sus ministros. Si bien les “dio un poco de soga”, habilitándoles la potestad de firmar contratos por cifras millonarias, ahora tienen un techo.
“Horacio va a estar en todo. Les va a respirar, en buen sentido, a todos en la nuca”, adelantó a Qué uno de sus más cercanos asesores tras la modificación en la ley de Ministerios. No se equivocó.

 

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICION IMPRESA N° 77 DE QUÉ.

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