Revista Qué

16 Feb 2017 | Autódromo Oscar y Juan Gálvez

Larreta pone primera

En medio de un profundo deterioro por la falta de inversión, y casi en desuso deportivo, el complejo de Villa Lugano volverá a tomar color. El Gobierno porteño oficializó la puesta en marcha de las obras que revivirán al gigante del vértigo argentino. Las críticas de la oposición. El Gobierno de la Ciudad de Buenos […]

En medio de un profundo deterioro por la falta de inversión, y casi en desuso deportivo, el complejo de Villa Lugano volverá a tomar color. El Gobierno porteño oficializó la puesta en marcha de las obras que revivirán al gigante del vértigo argentino. Las críticas de la oposición.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dio el visto bue-no para que comiencen las obras de renovación del histórico Autódromo Oscar y Juan Gálvez, ubicado en Villa Lugano, al sur de Capital Federal.

La puesta en valor se dividirá en dos zonas, una deportiva de 139 hectáreas, y otra no deportiva de 41 hectáreas, donde se prevé un “Plan Integral, social, cultural y comercial, tendiente a la integración, urbanización, recuperación, reposicionamiento y jerarquización del Autódromo, con impacto económico y cultural en beneficio del Área de Desarrollo Sur de la Ciudad.

El aporte inicial de CABA será de 3 millones de dóla-res para recuperar la pista, los boxes y las tribunas, tanto fijas como móviles, pero hay que seña-lar que se sumará la creación de un fideicomiso con capitales privados y concesiones a 25 años sin pasar por la Legislatura, para dar cumplimiento al plan integral, que dará beneficios fiscales a sus aportantes.

Cuando el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, oficializó la puesta en valor del Gálvez, dijo que “favorecerá el desarrollo humano, económico y urbano del sur de la Ciudad, y buscará relanzar al mítico escenario para grandes competencias”.

Además, señaló: “Vamos a re-acondicionar sus instalaciones, generar emprendimientos que crearán miles de puestos de trabajo y sumar centros educativos”.

Pero habría que preguntarse para quiénes serán destinados los “miles de puestos de trabajo”, ya que los habitantes de la Comuna 8 consideran que el mandamás porteño “no cumplirá, una vez más, con todas las expectativas que tiene en mente, ya que hizo pro-puestas similares en el distrito para generar puestos de trabajo que nunca cumplió, como el polo farmacéutico que fracasó y el centro de carga y descarga que no tiene ningún tipo de control”.

Por otro lado, fuentes calificadas, en diálogo con Qué, expresaron que el gobierno de la Ciudad está llevando a cabo “intervenciones en la comuna que están más destinadas a la expulsión de los habitantes de esa zona para tratar de valorizar la tierra y no tanto a protegerlos para que la gente pueda seguir con su economía, que lejos está de vincular-se con el desarrollo automotriz”.

Asimismo, consideran que “si desde el Gobierno no realizan una regulación del mercado inmobiliario en el Autódromo, van a generar el reemplazo de las personas que viven ahí por otras de mejores recursos”, porque de ser así, aumentaría el valor de la tierra, de los alquileres, subiría el costo de vida, “y esos cambios no colaborarán con la socioeconomía de la Comuna 8, lo que significa que el Gobierno porteño tiene pensada una economía que no es popular, sino que está pensada para las empresas, como vienen haciendo desde hace más de ocho años”.

La obra hace ruido por todos lados. Para el diputado socialista Adrián Camps, “es inconstitucional porque “la ley viola la Constitución porteña, al de-legar facultades otorgadas por el artículo 82 que nos habilitan a los legisladores, de manera exclusiva, a otorgar concesiones sobre bienes del dominio público.

A su vez, el artículo 84 nos prohíbe delegar funciones, y aquí se las estamos transfiriendo a un fideicomiso que estará integrado por no sabemos quiénes, que serán designados no sabemos cómo. Es lo más parecido a un cheque en blanco”.

Un tema no menor es que, más allá de la puesta en valor del Autódromo, la ley N° 5732 que lo contempla no tiene prevista la construcción de viviendas.

Curiosamente, cuando Larreta y Santilli presentaron el proyecto hace unos días, anunciaron la construcción de viviendas sociales entre las tribunas y la Avda. Roca. “Pero es mentira”, dijo Camps, y agregó: “La ley aprobada no dice nada sobre las supuestas viviendas, ni habilita su uso, sino que en el predio figuran: concesionarias de autos, museo, talleres mecánicos, hotel, heladería, entre otros, y tampoco establece normas de tejido para que puedan ser construidas (FOS, FOT, alturas máximas)”.

Otro de los cuestionamientos hacia la puesta en valor del Gálvez es que habría que evaluar las condiciones ambientales en ese sector, particularmente los niveles potenciales de ruido durante las competencias, y si se requieren medidas de mitigación (paneles, barreras de árboles).

Entre las contradicciones del oficialismo, cabe recordar que, en la Comisión de Ambiente en el Parlamento porteño, el PRO argumentó en contra de un proyecto presentado por el Socialista Auténtico para dar zonificación de Reserva Ecológica al área del Lago Lugano y su entorno, sosteniendo que no se podía “por el impacto acústico que generarían las carreras, pese a que este sector no está dentro del autódromo, que difícilmente se pueda habilitar para Fórmula 1, y que los motores modernos han bajado sus niveles de ruido a 100 decibeles, medidos en el borde de la pista”, recordó Camps.
Entre los numerosos cuestionamientos relacionados de manera di-recta con este nuevo negocio inmobiliario, también surgieron estos interrogantes: ¿Cuándo una concesión a 25 años, cuyos bienes hayan regresado al dominio de los porteños, volvió en mejores condiciones de lo que estaban? ¿Alguna de las tierras públicas que fueron concesionadas se recuperaron?

25 años para empresas privadas

El autódromo tiene casi 180 hectáreas, de las cuales 139 se mantendrán como zona deportiva, con la pista, las tribunas y otras instalaciones. Las 41 restantes, que dan a la avenida Roca, fueron liberadas para cederlas a privados con concesiones de hasta 25 años, mediante un fideicomiso que será controlado por el Gobierno porteño. Podrán instalarse concesionarias, talleres mecánicos, comercios de venta de repuestos o accesorios, locales gastronómicos y hasta un museo del automovilismo que sería gestionado por el ACA.

“No sé si al barrio le va a cambiar la vida”

El comunero del FpV, Facundo Roma, consultado por Qué, dijo: “No sé si al barrio le va a cambiar la vida, pero es una obra que sirve para que se puedan realizar carreras importantes”, y agregó: “Los que somos de la Comuna hemos crecido con el autódromo, aunque no seamos amantes de ese deporte”.

Concesión precaria

El Autódromo era manejado por la empresa ACBA, que contaba con una concesión precaria. En 2014, la Justicia clausuró una tribuna y otras instalaciones por fallas en la seguridad.

¿Es necesario un autódromo?

Desde el bloque Suma+, en la Legislatura porteña, se preguntaron si la Ciudad de Buenos Aires realmente “necesita un autódromo”, cuando los vecinos de la Comuna 8 tienen “profundas necesidades” relacionadas con cuestiones básicas como “vivienda, seguridad, salud y educación. ¿No podemos intentar proponerles algo mejor a los vecinos del sur?”, se preguntaron.

¿Un pacto “PRO-K”?

El acompañamiento del bloque del FpV en la Legislatura porteña al proyecto oficialista fue llamativa y dio tela para cortar, pero desde el espacio kirchnerista no dudaron en salir a defender su postura y, a través de un comunicado, expresaron: “Los legisladores del FpV entendemos que los desafíos que tiene la Ciudad por delante no cambian si somos o no gobierno; por ende, mientras el proyecto beneficie el desarrollo de una zona históricamente postergada, como lo es la zona sur, intentaremos mejorarlo lo máximo posible, y acompañaremos esa política pública como parte de una concepción que entiende que el Estado es el actor fundamental para garantizar el bienestar del pueblo”. Y agrega: “La ley aprobada recogió la mayoría de los cambios propuestos por nuestro bloque”.

Millonaria inversión para la Fórmula 1

La inversión de US$ 3 millones para la pista, los boxes y las tribunas dejarían al Autódromo en un nivel llamado “Grado 3”, que permitiría que se realizaran carreras de casi todas las categorías de automovilismo y motociclismo. Pero para que vuelva a recibir a la Fórmula 1, el GCBA debería invertir otros US$ 40 millones.

 

 

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