Revista Qué

18 Mar 2015 | Los golpes por llegar al poder

Los heridos del cierre de listas

Michetti perdió terreno en la nómina de legisladores que bendijo Macri. Daniel Scioli no pudo contrarrestar las críticas por la renuncia de su candidato y Massa puso a quien encontró. Pino Solanas, afectado.

Conflictivo, el cierre de listas en la Ciudad de Buenos Aires en este 2015 desnudó como pocas veces flaquezas, debilidades, egoísmos, castigos y concentraciones de poder en las que un amplio abanico de dirigentes y partidos no pudo lograr su cometido tal como estaba diseñado en sus planes originales.

Desde el jefe de gobierno porteño, Mauri-cio Macri, que no logró imponer a su candidato “natural” Horacio Rodríguez Larreta en la interna del PRO sin evitar la confrontación con su otrora “caballito de batalla”, Gabriela Michetti, hasta la izquierda que no logró la tan deseada unidad; todos de alguna manera resultaron golpeados.

Montaje nota de tapa #23Sin embargo, la dimensión de golpes se vincula de manera estrecha con la cantidad de poder discutir. Dirigentes más importantes como Daniel Scioli, que consintió sin problemas que su candidato se bajara o la falta de un armado fuerte por parte de Sergio Massa en la Ciudad, emergen en el escenario de una elección que figura como la antesala de la compulsa nacional.

“Hay poco michettismo en la lista” le dijo un asesor macrista a esta revista cuando trascendieron los primeros nombres de la nómina en común de legisladores que había bendecido Macri, encabezada por Francisco Quintana. En efecto, uno de los golpes más duros de la senadora nacional es la falta de nombres propios para llegar a la Legislatura.

Si bien logró meter en el tercer lugar a la ex radical, Silvana Giúdici -una persona de su máxima confianza en el último tiempo- no pudo colocar más nombres entre los 15 lugares expectantes que aspira a ganar el macrismo. Para algunos, se trata en realidad de una bofetada.

Según se supo, el Jefe de gobierno había bosquejado con su lapicera, en primer término, un reparto más o menos equitativo en el que concedía 3 lugares a Rodríguez Larreta y otros 3 a Michetti en los primeros puestos, además de los reservados para el otro precandidato Cristian Ritondo y el presidente de Boca, Daniel Angelici.

El porqué del cambio de ese borrador aún no encuentra una respuesta clara. Se especula con una sanción a la senadora por haberse hecho eco de la denuncia del GEN por malversación de recursos públicos contra el jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, su principal rival en la contienda, aunque otros no olvidan la bronca del PRO por persistir en su proyecto en la Ciudad.

Y por Michetti, el castigo se hizo extensivo. El diputado y jefe de campaña de la ex vicejefa, Federico Pinedo, no pudo colocar en un lugar expectante al actual legislador Christian Bauab, de su riñón, que figura en el número 16. Ahora, para revalidar su banca debe esperar que el PRO repita la elección de 2011 cuando alcanzó el 47,07% de los votos en primera vuelta, pero esta vez sin Macri.

Tampoco logró un lugar para Alejandra Caballero, otra de las dirigentes que defendió su precandidatura cuando Macri mandó a alinear al bloque macrista en la Legislatura. Si bien la legisladora porteña consiguió un lugar para su hermano en la lista de comuneros, las fichas están puestas en un eventual Gabinete.

Daniel Scioli es otro de los principales afectados. La inesperada declinación de la precandidatura a Jefe de gobierno porteño de Gustavo Marangoni, titular del Banco Provincia y “su hombre” para la Ciudad aún resuena en el mundillo político. Más allá de la desmentida sobre una orden de la Casa Rosada, lo que llamó la atención es el aspecto metodológico: renuncia sobre la hora.

Pese a la posición que Scioli ostenta en las encuestas, no se trata de un buen precedente en su ambición presidencial. Además, el ex motonauta dejó huérfanos a los “sciolistas voluntarios”.

Párrafo aparte merece el armado de Sergio Massa. El ex intendente de Tigre quedó expuesto por la falta de un candidato de peso en la Ciudad y una búsqueda infructuosa en ese sentido que se extendió en los últimos meses. Sin saber a quién recurrir, escogió al economista Guillermo Nielsen, de reconocimiento en el ámbito académico y político, pero con poca inserción en la opinión pública.

Lo hizo luego de acumular una serie de respuestas negativas, que incluyó a los economistas Roberto Lavagna y Martín Redra-do y al propio Fernando “Pino” Solanas con quien no pasó de tener meras conversaciones que se diluyeron al momento de jugar todas las cartas en el cierre de alianzas.

Por su parte, la implosión de UNEN dejó mal parado al cineasta. La creación de SURGEN con los sobrevivientes de ese espacio le costó la lealtad de su único legislador Javier Gentilini, que pide un acuerdo con Sergio Massa.

Los movimientos están a la orden del día, en un año plagado de definiciones donde reina la incertidumbre. El eterno debate transcurre entre jugar una carta ganadora o la construcción de proyectos que aún deben madurar.

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICIÓN IMPRESA Nº 23 DE REVISTA QUÉ

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