Revista Qué

6 Nov 2015 | Cámara de Diputados

Monzó con poco margen para negarse

Macri le pidió a su principal armador político que asuma la banca que ganó y se convierte, de lograr él ganar la presidencia, en el titular de la Cámara de Diputados. El ministro aceptaría, pero buscará hacer cambiar de parecer a Macri para poder ocupar el ministerio de Interior.

El principal armador político del candidato presidencial de Cambiemos Mauricio Macri y también ministro de Gobierno porteño, Emilio Monzó, se encuentra en una encrucijada de la cual intenta salir. El miércoles por la tarde recibió el ofrecimiento oficial por parte del líder del espacio para que asuma su banca como diputado nacional y ocupe, de lograr resultar victorioso en el balotaje del 22 de noviembre, que ocupe la Presidencia de la Cámara Baja.

“¿Cómo le va a decir que no al presidente?”, sostuvo uno de los allegados a Monzó.

El motivo de la designación tiene como motivo colocar a alguien que tenga vínculos tanto con el peronismo como con el radicalismo. “En la Cámara vamos a necesitar aliados si o si para poder gobernar. Por eso es importante llegar a acuerdos con los demás bloques, además de los aliados políticos con los que conformamos Cambiemos”, sostuvo una calificada fuente del Congreso.

Monzo en su casa

Pero no todo estaría dicho. Monzó buscará lograr algún concenso para la eventual designación del ministro de Interior, cargo que esperaba ocupar. “No se va a quedar tranquilo. Entiende la postura de Mauricio, pero va a intentar hacerle cambiar de opinión o colocar a alguien con quien tenga buena relación en el ministerio”, explicó una calificada fuente de dicha cartera.

Mucho antes de las PASO nacionales el Jefe de gobierno porteño y candidato presidencial de Cambiemos, Mauricio Macri, mantuvo una reunión con su actual jefe de bloque de la Cámara de Diputados, Federico Pinedo, para interiorizarse sobre cómo se podría construir un Congreso fuerte, teniendo en cuenta el contexto que se vislumbraba.

Fue un cónclave en la quinta de Macri en Malvinas Argentinas, ambos incluso, se pusieron a jugar con la hija del líder del PRO, Antonia.

En total, la alianza entre el PRO, la Unión Cívica Nacional y la Coalición Cívica tendrá, a datos de ahora, 91 bancas, de las cuales 46 son de la UCR, 4 de la CC y 41 de Unión PRO (nombre del interbloque). Dicha situación traerá aparejada, aún no empezó de forma fuerte la discusión sobre la persona encargada de manejar el interbloque Cambiemos.

Ante la partida de Pinedo al Senado, el puesto de jefe de bloque queda vacante. Pero, debido a la situación en la que se encuentra Macri, y que lo potencia como candidato a ganar en el balotaje del 22, el premio mayor en el Recinto será ser el presidente de la Cámara. Tres eranlos  anotados para dicho puesto.

En el radicalismo tampoco desestiman esa situación. Por ahora, la pelea por el liderazgo del bloque no es una prioridad. En la semana, luego de la cumbre que mantendrán en Santa Fe, sabrán cuáles serán los focos.

Quien seguía a Monzó en la lista de posibles jefes de bancada es la actual diputada nacional, que renovó su banca, Patricia Bullrich. “Por ser la cabeza de lista y por cómo jugó en la campaña sería la opción lógica”, reflexionó un asesor vinculado al diputado nacional Sergio Bergman.

En total, la “Piba” pasó más de 20 años en la Cámara. En su entorno explicaron que la presidencia de la Cámara o del bloque es su objetivo inmediato, aunque su juego es a largo plazo. Desea cerrar su carrera política en el Senado de la Nación, en donde la Ciudad renueva sus tres bancas en la próxima elección presidencial.

Aunque en varios sectores del bloque recibe cierto rechazo, Bullrich ofició como “la espada” legislativa de Macri en varias ocasiones. “Si no es por derecha, va a ser por izquierda. Con Patricia no te podés confiar porque tiene los medios para imponerse. Es un animal político dentro de la Cámara”, analizó una calificada fuente legislativa.

La denuncia que presentó junto a su colega Laura Alonso, por el presunto espionaje de políticos, periodistas y dirigentes por parte de la ex SIDE, no cayó bien en Uspallata. Macri las convocó ese mismo día y mantuvo una discusión con ambas. “Las dos juntas son como una bomba atómica”, sostuvo uno de los presentes en dicha reunión.

El tercero en discordia es Pablo Tonelli, quien también renovó su banca. Su perfil es el más técnico, y encabeza la labor por la modificación del nuevo Código Penal. Es a quien el jefe de bancada saliente, Federico Pínedo, propuso para ocupar su lugar. Además ostenta su capacidad de mante-nerse lejos del foco fuera del Congreso, una cualidad que valorarían en la mesa chica del partido.

También tiene una experiencia legislativa considerable, y es un hombre PRO puro.

La mencionada petición de Pinedo es una situación que, según varias fuentes legislativas, es una recomendación que Macri no podría dejar de tener en cuenta.

El presidente de la Cámara es quizás la mayor de las incógnitas. Por ahora, sólo hay dos opciones, si el candidato del PRO accede a la presidencia. La primera es que sea alguien del partido amarillo, lo que reflotaría todos

los nombres mencionados anteriormente. La segunda, y que toma más impulso día a día, es que se le otorgue a algún dirigente radical. Por estas horas hay varios anotados. El principal es el cordobés Oscar Aguad, quien también es tenido en cuenta para un eventual Gabinete nacional.

¿Habra un interbloque?

¿Cómo trabajarán en conjunto en la Cámara? Esa es la gran pregunta que se realizan en el recinto. Lo cierto es que todavía no se sabe si habrá la unidad que se busca pre-gonar en un interbloque único bajo el nombre de Cambiemos, como quiere Macri, o si se tratará de dos interbloques fuertes, uno de la UCR y otro de Unión PRO, que voten en consonancia. Aunque la agenda legislativa será armada por ambos. “Somos una alianza en la que todos tendrán parte”, recuerdan en los pasillos del Congreso.

Entre las prioridades que llegarán al recinto durante el próximo ejercicio se destacan tres. La primera de ellas, la prescribilidad de los cargos de planta otorgados por el actual Gobierno nacional a “ñoquis”, con lo que buscarán reducir la cantidad de empleados.

En el Senado, por ejemplo, se necesitan 1.500 empleados para que funcione correctamente; hay 7.000.

La segunda ley será el mencionado Código Penal, que buscarán rápidamente modificar.

La ley de Emergencia Económica, por ahora, tendría un año más de vigencia. Aunque podría llegar hasta 2017.

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