Revista Qué

12 Jul 2017 | Centro de Convenciones

El negociado de los eventos

El Gobierno porteño adjudicará la concesión para explotar el nuevo Centro de Convenciones a La Rural S.A. La empresa pagará un canon anual de $ 15.000.000 durante 15 años y monopolizará los eventos porteños. Un informe de la Auditoría General advierte falencias en la obra. Invertir en una obra y otorgar el beneficio de explotarla […]

El Gobierno porteño adjudicará la concesión para explotar el nuevo Centro de Convenciones a La Rural S.A. La empresa pagará un canon anual de $ 15.000.000 durante 15 años y monopolizará los eventos porteños. Un informe de la Auditoría General advierte falencias en la obra.

Invertir en una obra y otorgar el beneficio de explotarla a un privado parece ser moneda corrien-te en la Ciudad. Y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, ya tiene todo listo para regalarle las llaves del flamante Centro de Convenciones (CEC) a La Rural S.A.

Se espera que, a finales de julio, se adjudique a esa compañía la concesión para usufructuar el predio. Según averiguó este medio, La Rural fue la única oferente que se presentó como aspirante al pliego. Y le costará una bicoca: tendrá el monopolio de los eventos a cambio de 15 millones de pesos anuales durante un lapso de 15 años. Es decir, a priori, una suma neta de $ 225.000.000 que no representa ni la mitad de lo invertido por el Estado. En ese marco, según el contrato, la Ciudad podrá disponer del lugar sólo durante 45 días al año.

Un reciente informe elaborado por la Auditoría General de la Ciudad pone en jaque el proceso de obras del CEC, que está emplazado en Recoleta, siete metros bajo tierra en la zona de la Plaza República Federativa del Brasil. En el extenso documento, al que tuvo acceso Qué, se destaca, entre otras cuestiones, la existencia de ciertas falencias en la planificación del proyecto que, según el organismo de control, presentó fallas en “los estudios previos y análisis técnicos que contemplan las previsiones adecuadas al desarrollo de la obra”. Es decir, se encaró sin suficientes recaudos.

Cuando se llamó a la prime-ra licitación pública, se suministró a los oferentes un estudio de suelos de un terreno lindero a aquel en el que se proyectaba implantar el CEC. “Este aspecto debió haber sido contemplado con mayor rigurosidad al momento de analizar la propuesta presentada por la adjudicataria en el proceso de contratación”, resalta el informe; y concluye que, por los problemas de emplazamiento y estructurales que surgieron debido a la existencia de suelos inconsistentes, el Gobierno tuvo que desembolsar una partida extra de $ 41.000.828.
Es que, de movida nomás, el Ejecutivo gastó más de lo que preveía gastar. En el 2014, el presupuesto oficial de la obra se tasó en $ 253.113.593, pero la misma se adjudicó a CRIBA S.A. (una empresa de lazos es-trechos con el PRO) por $ 313.660.000, o sea, un 23 % arriba del monto inicial.

A lo largo del proceso de construcción, entre solicitudes de acopio de materiales, adicionales y demás, los montos se intensificaron. Hoy, si bien todavía no se informaron números oficiales concretos, los trabajos se habrían devorado más de 800 millones de pesos. Al menos así lo afirmó la presidenta de la Auditoría General, Cecilia Segura. Para ella, el asunto no se trata más que de una típica política macrista.“En el Centro de Convenciones están concentrados todos los vicios de la obra pública del PRO: grandes demoras, costos astronómicos y nulo control estatal de las contratistas”, disparó Segura.

Según informaron fuentes gubernamentales, para poner en marcha el asunto y dejar a punto el Centro de Convenciones, La Rural deberá desembolsar 4 millones de dólares. Después, tendrá el camino allanado para monopolizar el terreno de los eventos porteños y emprender un negocio colosal.

“Se va a fomentar el turismo de reuniones, algo fundamental, porque los que participan de este tipos de even
tos son los que más dinero gastan en la Ciudad”, explicaron desde el Ministerio de Modernización, Innovación y Tecnología porteño, para justificar la concesión.

Sin embargo, en la oposición, la crítica es amplia. La legisladora porteña del Frente para la Victoria, Andrea Conde, opinó que, “en la Ciudad, hay un mecanismo de funcionamiento armado para hacer negocios, y el Centro de Convenciones es un caso más”. La funcionaria, que lleva adelante una exhaustiva investigación sobre las concesiones hechas por el oficialismo en los últimos tiempos, agregó: “Es una política frecuente del PRO darles concesiones a sus amigos. Los negocios siempre los hacen los mismos”.

Por su parte, el legislador porteño y candidato a diputado nacional por el Partido Socia-lista Auténtico, Adrián Camps, recordó que, cuando se aprobó la ley del CEC, nunca se mencionó que se planeaba concesionarlo a un privado. El 24 de abril de 2014, la Legislatura autorizó, con la sanción de la ley N° 4.923, la construcción en reemplazo del Centro Municipal de Exposiciones, conjuntamente con espacios para estacionamientos y sector de carga y descarga.

“Fue un engaño. Se planteó que se necesitaba un centro de primer nivel, y era algo razonable, por la envergadura de la Ciudad, y porque atrae gente de todo el mundo. Pero nunca se dijo que el objetivo era privatizarlo”, señaló Camps. Para él, en este entramado, “la Ciudad es un socio bobo, porque pone plata y la explotación se la queda otro”.

Después de la adjudicación a La Rural, estimada para finales de julio, el Gobierno de la Ciudad planea inaugurar el lugar durante el mes de septiembre.

Contratiempos con el suelo

Según el análisis de la Auditoría, las condiciones del suelo donde se implantó la obra y la determinación de “los niveles de napa freática” resultaron trascendentales dadas las características de la obra y su soterramiento. “Esto dio lugar a cambios en el diseño de la estructura del CEC, reconocidas mediante montos adicionales de obra”, detalla el documento. En resumen: el proyecto se adjudicó sobre la base de un estudio de suelos que no se correspondía con la implantación real de la obra, y se verificó que no contaba con los estudios técnicos correctos y necesarios, establecidos por el artículo 4 de la Ley de Obras Públicas.

Las recomendaciones de la Auditoría

En el informe sobre la obra del Centro de Convenciones, la Auditoría General de la Ciudad concluye con varias recomendaciones para tener en cuenta. Entre tantas otras, menciona la necesidad de “evaluar cuáles deben ser los requisitos necesarios para una correcta planificación de las obras”, “confeccionar el pliego de especificaciones técnicas de acuerdo a las necesidades reales de la obra” y “exigir a la contratista el cumplimiento del Plan de Acopio presentado y verificar su efectivo cumplimiento”.

“Una privatización a lo PRO y un negocio redondo”

En diálogo con Qué, el titular del Observatorio del Derecho a la Ciudad, Jonatan Baldiviezo, analizó la concesión del CEC. “Es un negocio redondo. El Estado pone cientos de millones de pesos para la obra y para el suelo, y después lo privatiza. Y el privado, que no invirtió nada, lo explota por año”, expresó. Además, en la misma sintonía, Baldiviezo dijo que “es la privatización a lo PRO, con el Estado al servicio de empresas amigas, y desvirtuando los fundamentos de privatizar: necesidad de inversión privada o capacidad técnica. Ninguno de esos dos casos se da con el Centro de Convenciones.

“El Estado porteño dilapida recursos”

“El PRO va a inaugurar una obra que presupuestó en 313 millones en un plazo de 2 años, y que terminó en el doble del tiempo y a un costo superior a los 800 millones”, lanzó la presidenta de la Auditoría, Cecilia Segura. “Es obsceno. Mientras los argentinos sufren un modelo económico que afecta su vida cotidiana, el Estado porteño dilapida recursos por obras mal planificadas, y parece más vinculado con garantizar la rentabilidad empresaria que con cuidar el dinero de los porteños”, añadió en contacto con este medio.

El rol de Elsztain en La Rural

A mediados de 2016, la com-pañía líder de Latinoamérica en la actividad de ferias, ex-posiciones y entretenimiento anunció su nueva composición accionaria. La Rural S.A., Sociedad Rural Argentina, titular del predio ferial de Palermo, conserva su 50 por ciento de las acciones, en tanto que el 50 por ciento restante, que pertenece a Ogden, quedó integrado por IRSA Propiedades Comerciales, de Daniel Elsztain (70 %), y Diego Finkelstein (30 %).
IRSA CP es el vehículo para inversiones en bienes raíces (shopping centers, edificios de oficinas y La Rural) del grupo IRSA. Su portafolio de activos incluye 15 centros comerciales a lo largo y ancho del país, y varios de los edificios de renta más emblemáticos de Buenos Aires. Diego Finkelstein, con más de 15 años en la industria del entretenimiento, es fundador de DF Entertainment, la firma que tiene a su cargo el desarrollo integral del festival “Lollapalooza” en la Argentina.

LA NOTA COMPLETA EN REVISTA QUE #144

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