Revista Qué

13 Jul 2016 | Contrataciones irregulares

El negocio de los pitos

La Secretaría de Descentralización contrató a La Bluseri S.A para la provisión de uniformes para los guardaparques. Dicha empresa fue denunciada por sobreprecios en licitaciones para la Policía Metropolitana. Además, su titular tenía otra firma con la que competía.

Un dueño, dos empresas, denuncias en diferentes provincias por falta de cumplimiento y muchas licitaciones ganadas por la Ciudad. Así puede resumirse la relación del Gobierno porteño con el empresario Ariel Jinich, titular de la sociedad La Bluseri S.A a la que la semana pasada se le preadjudicó la provisión de pitos y uniformes por $ 12 millones.

Sin embargo, esa no es la única irregularidad que evidencia. El presidente de la sociedad, durante varios años, tuvo acciones en otra compañía que se dedicaba al mismo rubro. Según consta en los registros del Boletín Oficial porteño,
el seis de octubre de 2011 Jinich vendió todas las acciones que tenía en el Grupo ICB S.R.L, una empresa creada en 2008 de acuerdo a los informes de la AFIP.

Pito #92

Durante esos tres años, el empresario habría competido en varias licitaciones con ambas compañías. Luego de ese lapso, quien compró el paquete accionario fue Rubén Czikk, quien es dueño, además, de una casa de lencería en el barrio de Once. Desde la compra de ICB, Czikk consiguió tres contratos diferentes para la provisión de vestimenta con el ministerio de Desarrollo Humano, Hábitat y Niñez, a cargo de Guadalupe Tagliaferri.

La Bluseri S.A también acumuló contratos durante los dos últimos años. Además del mencionado, obtuvo desde 2008, 40 contratos por parte del Gobierno porteño. Y esa situación la ubicó en la mira de varios políticos de la oposición.

Quien tomó la posta fue el ex auditor general por la Ciudad, Eduardo Epszteyn, que comparó los montos abonados por la administración macrista en la compra de uniformes para los agentes del Cuerpo de Control de Tránsito y Transporte con los correspondientes para los reclutas del Instituto Superior de Seguridad Pública. Así llegó a la
conclusión que los mismos pantalones institucionales de sarga que para Tránsito costaron 173 pesos por unidad, el Gobierno los abonó dos meses más tarde a $ 308 para la Metropolitana.

Lo propio sucedió con las gorras para los oficiales de tránsito, que significaron un saldo de $ 49.90 cada una, mientras que para la Policía salieron 100 pesos. En tanto que el mismo pullover que para los encargados de Seguridad Vial costó $ 129, a la Metropolitana le costaron $ 260.

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En aquel momento, Epszteyn declaró a la agencia Télam que “se han hecho contrataciones directas eludiendo el proceso licitatorio con una urgencia que no se justifica”. En tanto que los voceros del ministerio de Justicia y Seguridad porteño calificaron a la denuncia del Auditor como “poco seria” debido a que, según ellos, se trató de “una compra abreviada” y no de una adquisición directa. Luego, se limitaron a explicar que “se siguieron todos los pasos para la compra” y alegaron que el procedimiento “se hizo así por la urgencia” de tiempo.

En la licitación actual, a poco más de cuatro años de lo sucedido, los pantalones tuvieron un costo de $ 320 por unidad. El mismo Epszteyn confirmó ahora que La Bluseri S.A tiene una habitual adquisición de licitaciones de indumentaria e informó que entre 2008 y 2013 facturó 18.200.000 pesos provenientes del Gobierno de la Ciudad.
Sin embargo, sus ganancias aumentaron considerablemente durante el año pasado.

Sólo a lo largo de 2014, obtuvo trabajos por $ 12.011.346, el 65 % más de lo conseguido en seis años. En julio de 2014 logró adjudicarse la licitación 678-0433-LPU14, referida a indumentaria para el SAME por $ 1.545.690, y la 425-0561-LPU14, perteneciente a sábanas, colchones y almohadas destinadas al Hospital Interzonal General de Agudos Dr. José María Penna. Un mes después se benefició con el concurso 320-0546-LPU14 por el cual vendió uniformes y demás vestimenta para los oficiales de tránsito y de Seguridad Vial, a cambio de unos 4.311.406 pesos.

A esa lista incorporó ,en noviembre, la venta de hábitos de guardianes de plaza y personal de cuadrillas el cual, según el pliego, consta de pantalones de alta visibilidad, chombas manga corta y larga, gorras, camperas de abrigo e impermeables, cinturones, guantes de invierno y de protección, calzado de seguridad, botas y silbatos.

Pese a los contratos millonarios, el Gobierno porteño le otorgó, entre 2009 y 2011, subsidios que superan los 500.000 pesos a través del Programa de Fomento Productivo de la Ciudad, dependiente de la Subsecretaría de Desarrollo Económico. Dicho beneficio apuntaba a aumentar la competitividad de las pequeñas empresas dentro de la Ciudad de Buenos Aires y otorgaba una “bonificación en la tasa de interés para capital de trabajo”.

En 2009, La Bluseri S.A fue favorecida con $ 200.000 en concepto de subsidios, en tanto que al año siguiente la cifra se redujo a $ 100.000 y aumentó considerablemente en 2011, alcanzando los 300.000 pesos. Pero la firma no se limita sólo a proyectos en la Capital, sino que también es proveedora de otras dependencias a nivel provincial y nacional. Entre sus clientes se encuentra el municipio de Quilmes, la Cámara de Diputados y el Poder Judicial de la Nación.

“El problema es que es la única empresa que se presenta a las licitaciones. Todas las que se invitan, terminan declinando por el tiempo en el que se paga. Y a los empleados no los podemos dejar en harapos”, explicó un
ministro porteño.

“El proceso es transparente”

Desde la Secretaria de  Descentralización salieron al cruce de las acusaciones por la preadujicación a La Bluseri. “Todo el proceso es transparente y legal. Es una licitación que se hizo por todos los canales normales. Esa empresa fue además la única, de las 18 que se invitaron a participar, que envió las muestras de la ropa”, afirmaron mientras señalaban la calidad de las prendas enviadas. “Pero te repito, es la única empresa que se presentó. Y la calidad de la ropa es muy buena y va a mejorar la calidad del trabajo de los plazeros, añadieron.

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICION IMPRESA N° 92 DE QUÉ.

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