Revista Qué

30 Abr 2016 | La nueva Bombonera

Un negocio PRO – BOCA

El club que preside Angelici dio el paso más importante para la construcción de una cancha de elite: accedió a la compra de 3,2 hectáreas que debían ser destinadas a viviendas sociales. Allí levantará un mega estadio cinco estrellas, con anuencia del Gobierno porteño y pese a un fuerte repudio social.

Cuando en noviembre del 2011, en plena campaña electoral para la presidencia de Boca, Daniel Angelici hacía foco en la necesidad de cubrir la gran demanda de los socios del club con una cancha mucho más amplia, su plan de construcción de un megaestadio cinco estrellas ya había sido puesto en marcha y estaba perfectamente pergeñado. Se trataba de adquirir siete predios libres registrados bajo el nombre de Casa Amarilla y a escasos metros de la actual Bombonera.

El primer escollo pasaba por el marco legal de los terrenos, que fueron comprados en 1981 por la antigua Comisión Municipal de la Vivienda (CMV) -actual Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC)- con la premisa de achicar el déficit habitacional de la zona de La Boca. Acaso por ello esas 12 hectáreas tenían un único destino: la construcción de un complejo de 1.231 nuevas viviendas.

Para ello, en abril del 2005 el IVC lanzó el programa “Casa Amarilla – Viví en tu casa”. Y ante la enorme necesidad habitacional, la respuesta de la gente fue inmediata: en cuestión de tres semanas, poco más de 4.200 personas estamparon la firma. “La mayoría quedó preseleccionada, pero el programa no avanzó”, contó a Qué Jonatan Baldiviezo, abogado ambientalista del Observatorio del Derecho a la Ciudad, que siguió muy de cerca los vaivenes del asunto.

Después de un enredado proceso burocrático que incluyó licitaciones de construcción caídas por doquier, recursos de amparo de movimientos sociales para destrabar expedientes y hasta una sentencia de la Justicia que ordenaba al gobierno de Mauricio Macri la reactivación del proyecto y el pago de una multa de 4 mil pesos por no haber avanzado en la obra, se acordó un convenio para la edificación de 439 viviendas; es decir, sólo un tercio de lo que abrazaba el proyecto original.

Poco tiempo más tarde, Daniel Agelici empezaba a evidenciar su firme idea de levantar una nueva Bombonera a pocos metros de la actual. Su justificación, planteada reiteradas veces en la campaña electoral de 2011, se basaba en la fuerte demanda de socios que no pueden concurrir a la cancha por falta de lugar y en la necesidad de cumplir con las futuras exigencias de la FIFA, que dentro de cinco años obligará a los clubes a repletar las tribunas con butacas, situación que, por supuesto, reducirá capacidad.

En la entidad de la Ribera no quisieron perder el tiempo: en agosto del 2015 enviaron una propuesta de adquisición de los terrenos por intermedio de una iniciativa privada. Se trató del Plan de Desarrollo y Mejoramiento Urbano Boca Social. “Incluso hay un documento del IVC recomendándole a Boca la compra de los terrenos”, aseguró a Qué Ignacio Scuderi, integrante del Partido Social.

La sutil maniobra tuvo la anuencia del gobierno porteño de Macri, que en 2010 había recibido el traspaso gratuito de los inmuebles por parte del IVC y, mediante el decreto 723/10, los había cedido de inmediato a la Corporación Buenos Aires Sur.

Tres meses más tarde de la propuesta de Boca, en tiempo récord, Corporación Sur aceptó el convite y llamó a licitación. ¿Quiénes fueron oferentes? Solamente uno: Boca Juniors. El club obtuvo la adjudicación el 25 de febrero, por un monto de $ 180.600.000 y un plan de pago ventajoso: un 5% diez días después de la escritura y el resto en 41 cómodas cuotas trimestrales. Así, los terrenos que en un principio tenían un destino social y público bien marcado quedaron a un paso de caer en manos privadas en menos de lo que dura un pestañeo. A Natalia Quinto, referente del movimientos sociales Para Todos Todo y La Boca Resiste y Propone, no le caben dudas. “Es un atropello total a los vecinos del barrio y a la ciudad toda”, sentenció en diálogo con Qué. Ella estuvo presente junto a Baldiviezo el 19 de enero, cuando se procedió a la apertura del sobre único en la sede de la Corporación Sur. “Ni siquiera tenían armada la carpeta de licitación, que fue hecha para que el único oferente sea Boca”, sostuvo.

negocio pro boca

Efectivamente, los requisitos de adjudicación resultaron favorables para el instinto devorador de Angelici y compañía: entre otras cosas, la propuesta debía venir de organizaciones no lucrativas con un mínimo de 10 años de existencia, un patrimonio neto o mayor que el 80% del costo de los inmuebles y un mínimo de 10 años de actividades en la comuna 4.

Hace tiempo que Baldiviezo rebalsa indignación. “Es ilegal vender una obra pública a privados. La ilegalidad se da cuando la corporación llama a licitación pública. Se están vendiendo tierras sin pasar por Legislatura”, señaló. Y en la nada quedaron varios recursos de amparo presentados por movimientos sociales para capear el temporal. Incluso el juez Darío Reynoso tomó cartas en el asunto y tramitó los expedientes en la Corporación Sur, que no acusó recibo y se mantiene en mute.

En Boca, el oficialismo ya se frota las manos pensando en lo que varios sectores de la oposición, disgustados, llaman “el estadio-shopping”: una mole gigantesca con capacidad para 80 mil personas sentadas y que requerirá de una inversión cercana a los 300 millones de dólares. Pero para dar rienda suelta a la colocación de los primeros ladrillos, el club debe pasar antes por el Parlamento para rezonificar las tierras.

INFOGRAFÍA 1

En esa línea, Boca fue veloz. Es que el 15 de septiembre del 2014, el por entonces vicepresidente de boquense y diputado porteño, Oscar Moscariello, ejecutó la primera movida esencial del asunto y colocó la columna matriz del mega estadio: presentó en Legislatura el Proyecto de ley 2462, de rezonificación de los te-rrenos de Casa Amarilla. Era la llave legal que habilitaría a la entidad xeneize a levantar la nueva Bombonera en esos inmuebles. Y lo sigue siendo. Es que el proyecto avanzó hasta noviembre de ese mismo año, cuando, después de que la Comisión de Planeamiento Urbano emitiera dictamen convalidando la rezonificación, diversas organizaciones del barrio se movilizaron en audiencias públicas y pusieron freno temporario a la embestida legislativa del ahora embajador argentino en Portugal. Hoy, los papeles presentados por Moscariello descansan en algún despacho, a la espera del visto bueno de la Legislatura para volver a irrumpir en la escena parlamentaria.

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICIÓN IMPRESA Nº 81 DE QUÉ

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