Revista Qué

21 Oct 2014 | Otro Observador

La sucesión en la Auditoría porteña

Estalló el problema por la sucesión de Epszteyn, uno de los auditores que más dolores de cabeza le trajo al PRO. El lugar le corresponde al kirchnerismo, que ya tiene un candidato en gateras. Pero le falta el acuerdo político. ¿Quién será uno de los máximos observadores de la gestión porteña de ahora en más? […]

Estalló el problema por la sucesión de Epszteyn, uno de los auditores que más dolores de cabeza le trajo al PRO. El lugar le corresponde al kirchnerismo, que ya tiene un candidato en gateras. Pero le falta el acuerdo político.

¿Quién será uno de los máximos observadores de la gestión porteña de ahora en más? Hay pocos nombres para una silla vacía, lo que sí está claro es que en los próximos días se deberá designar al sucesor de Eduardo Epszteyn en la Auditoría Porteña. Y que el lugar será para el FpV. El cargo es estratégico: es uno de los siete auditores que tiene la posibilidad de mirar toda la burocracia estatal que se genera desde los despachos del macrismo.

Esta situación, por un lado, abrió el debate hacia el interior del interbloque que integra el Frente Progresista Popular, que debía definir el reemplazo de la legisladora saliente, mediante un acuerdo político que se tornó difícil de resolver. Y por el otro, desató la pelea por la sucesión de la silla que ocupa Epszteyn, nada más ni nada menos, que en el organismo encargado de auditar la gestión que se lleva adelante en la Ciudad.

Actualmente, la Auditoría General de la Ciudad está constituida por siete miembros, sigue el modelo de Nación, con la salvedad de que en el articulado de la Constitución de la Ciudad y de la ley 70, que es la que re-gula su funcionamiento, habla de proporcionalidad. Los miembros se eligen por sistemas D’Hondt de acuerdo al número de bancas de los bloques políticos, donde siempre tienen un lugar las terceras fuerzas parlamentarias, en este caso la Coalición Cívica-UNEN.

En la última elección en 2011, el cuerpo colegiado quedó conformado por tres auditores del PRO, tres del FpV, que incluye a la presidenta Cecilia Segura Rattagan, y uno de UNEN. Esta última banca también a finales del año pasado sufrió un recambio similar, cuando la legisladora Paula Oliveto asumió como diputada en la Ciudad y tuvo que ser reemplazada por el actual auditor Facundo del Gaiso.

A diferencia de lo que sucedió en el último traspaso de bancas, si Epszteyn asume como legislador, la silla vacía en la Auditoría es posible que quede varias semanas sin reemplazante, porque el interbloque aún no resuelve quién va a tomar el lugar. Si bien el organismo puede seguir su funcionamiento con seis miembros, porque la Presidenta contaría con voto doble en caso de tener que dirimir algún conflicto, dejaría en clara desventaja al FpV, que contaría con un voto menos y daría al bloque opositor la mayoría que pasaría a manos del macrismo, hasta tanto Ibarra o el interbloque renueven el cargo.

La Constitución sólo deja en claro que “el presidente es designado a propuesta de los legisladores del partido o alianza opositora con mayor re-presentación numérica del cuerpo” y el resto de los integrantes serán elegidos “respetando su proporcionalidad”. En este caso se trata de un interbloque que en su momento conformaron Ibarra conjuntamente con Epszteyn, por lo cual la lógica indica que debe ser en su seno donde se resuelva la cuestión.

El ingeniero y auditor por UNEN Facundo del Gaiso estima que “más allá de cómo se resuelva la situación, el procedimiento no va a bajar de los 60 días, en términos muy apresurados, pueden ser 90 días. Se trata de discusiones y acuerdos políticos, aunque según lo que estima la Constitución no debería demorar más de 60 días el proceso de recambio en el bloque”. Y agrega que en caso de que Epszteyn rechace el cargo a legislador, inmediatamente sube Fernández Muñoz que es el que sigue en la lista.

Lo cierto es que la designación del nuevo auditor implica un trámite de por sí complejo, y deja grandes dudas sobre la forma en que se articulará el espacio político Frente Progresista Popular de aquí a 2015. Sin el apoyo de Epszteyn se convierte en un bloque unipersonal.

Aunque nadie se atreva a confirmar a viva voz quién secundará a Epszteyn, desde el FpV ya se baraja un posible candidato. Se trata de Fernando Renzi, ex director de Control de Economía, Hacienda y Finanzas de la Auditoría de la Ciudad y actual asesor de Juan Cabandié en Nación.

Si bien la falta de acuerdo político alimenta más dudas que certezas sobre la  figura que asumirá el cargo en la Auditoría hasta las próximas elecciones, lo cierto es que quien asuma la silla vacía ocupa un lugar clave desde donde se puede mirar en detalle y dejar en evidencia los errores y aciertos de la gestión que administra la Ciudad.

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