Revista Qué

18 Mar 2015 | aníbal ibarra

“Para ser fuerte hay que superar las Primarias de abril”

El legislador porteño buscará en las PASO K un lugar para pelear en julio por la Jefatura de gobierno, después de su destitución en 2006. “Pienso en un proyecto político colectivo”

Líder del Frente Progresista y Popular con el que competirá en las Primarias Abiertas, Aníbal Ibarra se muestra confiado de cara al proceso electoral en el que peleará por recuperar el sillón del Jefe de Gobierno porteño, desde donde fue desplazado en 2006.

Destituido por la tragedia de Cromañón, aunque sobreseído penalmente por el caso, sostiene que se dijeron “muchas verdades y mentiras” sobre el hecho y resalta que se lo utilizó “como ventaja política”, al tiempo que destaca que no hubo funcionarios de la Ciudad “condenados”.

Afirma que busca una Ciudad en el que los “derechos sean para todos”, y apunta sus cañones contra la falta de obras del macrismo, en especial en la déficit habitacional y cuestiona con dureza la deuda que “ha contraído el gobierno macrista por arriba de los mil millones de dólares”.

“Lo digo con tranquilidad moral. Goberné la Ciudad en la peor crisis de la historia argentina y no la endeudé, no le pedí dinero a la Nación, no emití bonos” afirmó durante en su diálogo con Qué.

 

-¿Por qué busca ser jefe de gobierno porteño una vez más?

-Porque quiero una Ciudad donde los derechos sean para todos y no solamente para unos sectores y creo que puedo aportar. Me refiero a la posibilidad de acceder a una vivienda, que es uno de los temas centrales de la familia que hoy se ha transformado en imposible. Otro de los aspectos es el derecho al transporte porque no se cambió la obsolescencia de la red de subtes, por una más moderna y más amplia. Quiero también una educación pública que sea un orgullo, de muchísima calidad, y en este sentido, falta infraestructura y calidad educativa.

IbarraEs la primera vez que lo va a intentar después de su destitución por la tragedia de Cromañón. ¿Qué lectura hace en retrospectiva?

-Cromañón fue una tragedia tremenda, muy dolorosa, pero fue utilizada políticamente por sectores para quedarse con un gobierno. Y no fue ni la primera, ni la última vez que se utilizó una tragedia para sacar ventaja política.

En Cromañón se ocultaron muchas verdades y se dijeron muchas mentiras. Hubo una clara direccionalidad hacia el gobierno de la Ciudad, y hacia mi persona en particular, y sin embargo, hay funcionarios policiales que están condenados a las penas más altas por corrupción y cohecho. Los únicos tres que no fueron condenados por corrupción fueron los funcionarios de la Ciudad, pero el relato colectivo no lo toma; esto marca lo que fue la politización de la tragedia. Algunos con el tiempo lo fueron viendo, otros no.

¿Toma como una revancha el hecho de volver a llegar al gobierno?

-No. Sería un grave error considerar esto desde un punto de vista personal y de revancha. Se trata de una mirada colectiva y una convocatoria amplia. Creo que tengo cosas para aportar a la Ciudad, con mi experiencia, con lo que sé. Estoy más maduro, incluso que en aquellos momentos. Lo miro como un proyecto político colectivo, pensando en la Ciudad.

-Al final, va a competir dentro del Frente para la Victoria. ¿Complica la dispersión de candidatos?

-Para ser fuerte hay que surgir de las PASO. Es un error pretender poner un candidato por sobre los demás, porque precisamente aleja a mucha gente que no se siente interpelada o convocada. La fuerza la dan las PASO.

-El kirchnerismo aún no ha podido hacer pie en la Ciudad. ¿Cómo proyecta la campaña?

-Estoy convencido de la necesidad de hablarles a otros sectores que no han votado al FpV o a mi espacio político. Quiero ser una opción de poder y por lo tanto hay que hablarles a aquellos que están cerca pero también a un conjunto que difiere en algunas ideas, pero que en lo que a hace a la Ciudad, podemos coincidir en qué es lo que se necesita.

-¿Qué le preocupa del macrismo?

-La deuda que se cuadriplicó, y se ubica por arriba de los 1000 millones de dólares. Y semejante endeudamiento no se puso en obras. Lo digo con tranquilidad moral. Goberné la Ciudad en la peor crisis de la historia argentina y no la endeudé, no le pedí dinero a la Nación, no emití bonos y el único endeudamiento que hubo se usó para las obras del arroyo Maldonado. Generé ahorro con un fondo anticíclico y no aumenté impuestos. Era una economía ordenada, se hicieron tres hospitales prácticamente nuevos, obras en tres subtes, se construyeron escuelas.

-¿Qué es lo más importante que debe tener en cuenta la próxima gestión?

-Debe cuidar los recursos públicos y desarrollar en un Presupuesto las estrategias. Una Ciudad que se endeuda a diestra y siniestra es vulnerable, y no puede proyectarse hacia adelante.

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