Revista Qué

16 Dic 2014 | Jóvenes PRO y negocios

Pertenecer tiene sus privilegios

Los jóvenes no están ajenos a los beneficios de la militancia en el Pro. En este caso, el padre del presidente de la juventud macrista obtiene grandes sumas de dinero para sus cooperativas en obras para villas y asentamientos.

Víctor Sahonero, padre de Maximiliano, titular de la juventud del Pro en la Ciudad de Buenos Aires, recibe contrataciones directas y licitaciones para sus cooperativas en obras de villas y asentamientos del territorio porteño.

El último contrato fue en la Villa 20, territorio donde está arraigada la familia Sahonero. Allí la cooperativa de trabajo La Solidaridad Limitada fue favorecida con un contrato de 890 millones de pesos para demoler las viviendas precarias que ocupaban el barrio Papa Francisco, situación que tuvo gran repercusión a partir de la represión de la Metropolitana, la Gendarmería y la Policía Federal. Por si esto fuera poco, luego, la misma cooperativa fue una de las beneficiadas para el levantamiento de un cerco perimetral de chapa en el mismo lugar. Todo pagado en el mismo “combo” de 890 mil pesos.

No es la primera vez que las cooperativas de los Sahonero realizan una obra en ese asentamiento, ya que son las principales encargadas de la construcción de viviendas en la Villa Nº 20 en el marco del proceso de “urbanización” encarado por el gobierno de la Ciudad, sin éxito aún en los siete años de mandato de Mauricio Macri.

Sahonero interior

De hecho, la Villa 20 posee dos partes. Una denominada “Vip” que es la que posee las viviendas realizadas por las cooperativas 25 de Marzo y La Solidaridad Limitada. De hecho, el mismo Sahonero es el gestor de las obras y de las escrituraciones para que las familias que había allí puedan tener su propiedad en la legalidad.

Privilegios de pertenecer

Para dar cuenta de la cercanía de la familia al Pro, se puede poner como ejemplo la presencia de Sahonero en actos del gobierno. En junio pasado, fue el mismo jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, quien entregó escrituras de casas de la Villa 20 construidas por la cooperativa 25 de Marzo en compañía del militante barrial que supo pertenecer al kirchnerismo, pero al ver que su poder podía extenderse de la mano del partido amarrillo, se pasó al Pro.

Según señalaron en ese momento, la entrega se realizó en el marco del programa Prosur Hábitat, cuyo fin es el mejoramiento del hábitat y el ordenamiento del suelo.

Concretamente, los convenios son firmados entre la Escribanía General y la cooperativa 25 de Marzo de colaboración y asistencia técnica para la firma de escrituras traslativas de dominio a favor de los asociados de la cooperativa. Por lo tanto, Sahonero suma adeptos a partir de la construcción de un techo digno y la posibilidad de acceder a los papeles que sición, la mayoría de las licitaciones y contratos se hace a través de la secretaría de Hábitat e Inclusión que encabeza Marina Klemensiewicz, el Instituto de la Vivienda y la Unidad de Gestión de Intervención Social (UGIS), un organismo que depende del ministerio de Desarrollo Económico y que creció con la llegada del macrismo. La dependencia en cuestión se encarga de la creación, supervisión y ejecución de proyectos de obras tendientes al mejoramiento del hábitat de las villas, barrios carenciados y núcleos habitacionales transitorios, para lo cual cuenta con un frondoso presupuesto que, según lo proyectado en 2015, será de $ 296.146.395, un 12% más respecto de 2014.

Pero como la familia Sahonero no tiene límites ministeriales, también obtuvo una licitación pública en febrero pasado del ministerio de Educación conducido por Esteban Bullrich para la realización de 500 mesas y 2.000 sillas para los colegios de la Ciudad, trabajo que demandó la suma de $ 1.107.000 millones de pesos.

Además, en Villa Calaza se ocupan de la construcción de veredas y pasajes a través de la cooperativa La Solidaridad Limitada por un monto total de 552.000 pesos.

Los Sahonero y la villa 20 Víctor es un histórico militante villero de la zona. Allí nació y formó su familia. Además de ser oriundo de Villa Lugano, a través de sus cooperativas y su empresa Urkupiña Construcciones, que data de unos pocos años, Sahonero se encarga del mantenimiento eléctrico y servicio de agua, además de contar con una flota de maquinarias para la construcción en un corralón propio ubicado en el mismo predio.

Quienes habitan en Lugano saben que recurrir a Sahonero es acceder a ciertos beneficios, como la construcción de una casa propia y la posible escrituración, ya que son las mismas cooperativas las que negocian con el Estado la entrada a la legalidad de los habitantes de la Villa.

Es verdad que Maximiliano no pertenece a la línea trazada por los jóvenes Pro, quienes provienen de clases medias y altas y tienen cursados estudios en universidades privadas y especializaciones en el exterior. En este caso, se trata de un militante barrial, que caminó las calles antes de llegar a la política.

Durante su adolescencia se dedicó a la ayuda comunitaria dentro de su mismo barrio. Así fue que cuando María Eugenia Vidal se desempeñaba en el ministerio de Desarrollo Social porteño descubrió el potencial que podría obtener y lo llevó a militar a las filas del Pro, más precisamente, a la agrupación joven que responde a la actual candidata a gobernadora de la provincia de Buenos Aires, “La 24”. No obstante, allí comenzó la carrera política, ya que fue empleado en la cartera que dirigió Vidal hasta diciembre de 2011.

Actualmente se encuentra contratado por la Legislatura porteña, y se mudó a unas cuadras del barrio con su hija de pocos meses.

Hace un mes, el ex legislador y actual líder del Partido Social Facundo Di Filippo realizó una denuncia penal sobre estas irregularidades.

Revista Qué intentó contactarse con el joven PRO para que diera su visión, pero no obtuvo respuesta.

Todo queda en casa

A pesar de mostrarse como una fuerza diferente a las demás, el Pro tiene las mismas mañas. Prebendas políticas, acuerdos con empresarios amigos y el apoyo económico a militantes a través de dudosas contrataciones son algunas de las artimañas con las que se maneja el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

En este caso, se trata de los beneficios a los que uno puede acceder por formar parte del ala joven del macrismo. El caso de Maximiliano Sahonero no es el único, varios dirigentes jóvenes que forman parte del gobierno Pro cobran sueldos suntuosos en los cargos administrativos que ocupan. Lo que demuestra que el Pro, a pesar de decir estar ajeno y querer distanciarse de ciertas prácticas tradicionales, es todo lo contrario. El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

LA NOTA COMPLETA, EN LA EDICIÓN N° 10 DE REVISTA QUÉ.

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