Revista Qué

30 Sep 2015 | En la Ciudad

PRO alienta ahora modificar calendario electoral

Es por las consecuencias que dejó el “Efecto Lousteau” en las huestes macristas. La unificación es una jugada que trabaja la “mesa chica” para las próximas elecciones. El desdoblamiento está anclando en una ley, cuya modificación debe tratar la Legislatura.

Por el “efecto Lousteau”, el macrismo comienza a analizar ahora con mayor fuerza la posibilidad de cambiar las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires a partir de las heridas que dejó en el PRO, el ajustado triunfo de Horacio Rodríguez Larreta y la irrupción de Energía Ciudadana Organizada como fuerza opositora.

“Si llegamos a ser gobierno, Mauricio en la Nación, y yo en la Provincia, vamos a unificar las elecciones, no puede seguir esto, de que todos voten en fechas diferentes. Es desperdiciar recursos en la organización”. La frase de María Eugenia Vidal en el programa Animales Sueltos sorprendió a más de un diputado porteño.

En la Ciudad, las elecciones son desdobladas por mandato de la ley 875 del 2002. “El Poder Ejecutivo deberá convocar a elecciones de Jefe/a de Gobierno, Vicejefe/a de Gobierno y Diputados/as de la Ciudad en fechas distintas a la fijada por el Poder Ejecutivo Nacional para elegir Presidente/a de la Nación y Vicepresidente/a de la Nación”, dice su único artículo.

Durante la última campaña porteña, tanto el kirchnerismo como dirigentes de Energía Ciudadana Organizada (ECO) destacaron las ventajas que tiene una contienda local separada de la nacional. “Nos permite discutir la Ciudad, sus temas puntuales sin mezclar con las cuestiones nacionales”, afirmó tiempo atrás, el ex jefe de Gobierno y actual diputado porteño K, Aníbal Ibarra.

La unificación de las elecciones locales y nacionales es, en rigor, es una propuesta que lanzó el jefe de gobierno porteño semanas atrás en Jujuy en ocasión de la presentación de su Plan Electoral. Incluso, una “revisión” de la estrategia en los comicios locales la hizo el ministro de Gobierno porteño, Emilio Monzó, quien consideró un “error” el desdoblamiento.

En declaraciones a la revista La Tecla, el “armador territorial” del PRO admitió como una “equivocación” desde el punto de vista del proceso electoral “haber adelantado las elecciones en la Capital Federal”. “Tendrían que haber sido unificadas, porque la separación hizo que una interna muy fuerte de este espacio político desgastara un proceso electoral”, manifestó.

MM-Parque Patricios (1)A contramano, Martín Lousteau se paró sobre esa base para cimentar esa estructura y evitar que lo condicione la asociación de sus contricantes con la alianza Cambiemos. En una entrevista con La Nación en la previa del balotaje, se quejó de la “nacionalización” que le atribuían a la campaña el PRO y el Frente para la Victoria “cuando la Ciudad decidió otra cosa”.

Desde su sector, el diputado radical y presidente del bloque SUMA más en la Legislatura, Hernán Rossi, rescató el desdoblamiento de elecciones. “Eso nos permite discutir más los problemas locales y permite un juego democrático diferente”, opinó en un artículo que Qué publicó a fines de marzo, en medio de la polémica desatada por la alianza entre la UCR y el PRO a nivel nacional y la oposición a nivel local.

La modificación del calendario electoral es una ficha que Mauricio Macri tuvo en sus manos hasta los últimos días de diciembre de 2014 y que al final no decidió jugar, confiado en obtener un importante triunfo en su bastión que le diera bríos de energía a su performance nacional en agosto.

Ese, justamente, es uno de los puntos que remarca Monzó como aliciente para unificar la elección local con la nacional. “Si bien el resultado fue un triunfo, toda la estructura política quedó desgastada para ir a la contienda electoral que tenía a Mauricio Macri como candidato a Presidente. En la Ciudad, el proceso electoral empezó en febrero y termina en noviembre”, remarcó.

Se trata de otra de las revisiones que hizo el PRO luego de llegar al balotaje. Cabe recordar que el mismo Mauricio Macri había deslizado, en la previa, su intención de apuntar hacia un camino que reforme las condiciones para disputar un balotaje, tal como ocurre en la Nación.

En la Ciudad, si ninguno de los candidatos obtiene más del 50% de los votos, hay balotaje. La situación es más relajada en el país. El que salió primero en la elección general debe sacar más de 40% de los votos con una distancia de 10 puntos del segundo, o superar los 45 puntos, más allá de la diferencia, para evitar una segunda vuelta.

Proponer ese cambio le valió a Macri hasta críticas internas, pero rápidamente calló esa propuesta. En el comando de campaña, están decididos ahora a modificar el calendario electoral y que la compulsa de los candidatos nacionales “juegue” también en la contienda porteña. Incluso, hay quienes reconocen que la movida puede servir para desactivar una eventual candidatura de Lousteau en 2019, sin paraguas nacional.

De todas maneras, aún falta mucho para eso.

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