Revista Qué

23 Feb 2016 | Renuncias

Estalló la interna en ACUMAR

La limpieza del Riachuelo parece que nunca llegará a concretarse. Más aún tras la escandalosa renuncia del presidente y vice de ACUMAR, el organismo encargado sanear la cuenca. Se trata de Amílcar López, un hombre cercano al titular de la Cámara baja, Emilio Monzó, y Gabriela Seijo, ex legisladora porteña que responde al jefe de […]

La limpieza del Riachuelo parece que nunca llegará a concretarse. Más aún tras la escandalosa renuncia del presidente y vice de ACUMAR, el organismo encargado sanear la cuenca.

Se trata de Amílcar López, un hombre cercano al titular de la Cámara baja, Emilio Monzó, y Gabriela Seijo, ex legisladora porteña que responde al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, respectivamente.

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López, que ya formaba parte de ACUMAR en nombre de la Capital, aseguró que su decisión tiene que ver por la falta de definiciones. “Se necesitan decisiones rápidas. Desde 2010 estoy en Acumar y conozco el trabajo. Sé lo que hay que hacer, pero no puedo seguir adelante si no hay definiciones respecto de las personas y de las políticas”, confirmó a La Nación. Desde su asunción, López estuvo al frente del organismo sin designación ni firma.

En tanto, el pasado 10 de febrero, Macri firmó el decreto 332 en el que designó como representantes del ente tripartito al ex titular del IVC, Iván Kerr; al especialista Sergio Federovisky, ex candidato a diputado nacional del Frente Renovador; y al consultor de operaciones, Julio Torti, CEO regional de la firma Environmental Resources Management, con experiencia de en distintos países.

En el mes de enero, la Ciudad había designado, a través del decreto 77/2016 a sus dos representantes, Alberto Términe y María Fernanda Reyes, en tanto que la Provincia hizo lo propio la semana pasada con el decreto 44/2016 designando a Roberto Saredi y Martín Renóm.

La Autoridad de la Cuenca que la Ciudad comparte con la Provincia, la Nación y Municipios recibió un fallo judicial en contra por la falta de cumplimiento de las metas de saneamiento de uno de los cursos de agua más contaminados del planeta.

El juez federal Jorge Rodríguez de Morón exigió un nuevo plan de limpieza del Riachuelo el 19 de octubre y le puso un plazo de seis meses. “El documento que se utiliza es de marzo de 2010 [y] presenta serias deficiencias: los plazos allí fijados se encuentran fenecidos; no cuenta con objetivos a corto, mediano y largo plazo y los indicadores [los valores que mide la Acumar] escogidos son en su mayoría de gestión y no de resultado, lo que hace complejo mensurar lo logrado”, sostuvo.

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