Revista Qué

7 Abr 2017 | Quiere comprar un edificio entero

Santa María va por todo

El sindicato de los porteros compró diez pisos de la sede de la Sociedad Hebraica Argentina (SHA) de Sarmiento 2233, hace dos años. Ahora van por todo y quieren comprar el edificio entero. Algunos socios están en contra. Ahora, el gremio liderado por Víctor Santa María va por todo y ofertó US$ 11,5 millones por el […]

El sindicato de los porteros compró diez pisos de la sede de la Sociedad Hebraica Argentina (SHA) de Sarmiento 2233, hace dos años. Ahora van por todo y quieren comprar el edificio entero. Algunos socios están en contra.

Ahora, el gremio liderado por Víctor Santa María va por todo y ofertó US$ 11,5 millones por el resto del edificio. La Comisión Directiva de la institución judía citó a una asamblea para el sábado 29 en la sede de Pilar para decidir si aceptar o no la propuesta. El argumento es que el edificio genera déficit. Y hay polémica, porque algunos socios se oponen, porque dicen que la sede de Once es un emblema para la colectividad.

El Suterh ofreció US$ 11,5 millones, a pagar la mitad al contado y el resto en 18 meses. En 2015 ya había comprado del piso 5° al 14° por US$ 3,5 millones, para instalar parte de su Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, algo que aún no hizo.

Aunque la decisión dependerá de lo que elijan los socios en la asamblea, los directivos de la SHA están a favor de aceptar la oferta. “La Hebraica tiene 6.500 socios, pero en los últimos años a la sede de Sarmiento van menos de 200 -argumenta el presidente de la Hebraica, Diego Dinitz-. Se ofrecen entre 70 y 80 actividades, pero la gente no concurre, porque más del 80% de nuestros socios ya no vive en el Once. La mayoría se mudó al corredor norte”.

Según Dinitz, mantener la sede de Sarmiento es inviable porque genera un déficit de más de un millón de dólares por año. “El costo mensual para sostenerla es de $ 1.436.000. Además, el edificio quedó obsoleto. Las canchas no cumplen con las medidas que exigen los reglamentos actuales.

La pileta en altura tiene una habilitación precaria. Y no se justifica invertir en una sede adonde nuestros socios no van. Mi compromiso moral, legal y ético es que no vamos a disponer de los fondos de la venta, que van a quedar bajo el control de una comisión de 20 socios. Acá lo importante es que se deje de generar déficit”.

Pero hay socios que se oponen a la venta, porque para ellos el valor simbólico de la sede de Once es innegociable. “El valor de este edificio no se puede medir con plata -aseguraron en un comunicado-.

Ya atravesamos otras situaciones posiblemente mucho más graves y comprometidas que ésta, y siempre las personas que presidieron la institución encontraron y tuvieron la creatividad y la inteligencia para superarla. No creemos que esto sea diferente de otras veces”. Además, dicen que la gente dejó de ir porque la mayor parte de las actividades se trasladaron a Pilar.

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