Revista Qué

21 Abr 2016 | NEGOCIOS SUBTERRÁNEOS

Un shopping por una plaza

Si bien la Legislatura aprobó que en Colegiales se construya una plaza, el Gobierno porteño llevará adelante un ambicioso proyecto que incluye locales comerciales y cocheras bajo tierra, pero con techo verde. La concesión a las empresas es por 30 años y pagarán un canon de $ 31 mil mensuales.

Cuando en 2007 la Legislatura porteña aprobó que el predio comprendido entre las calles Dorrego y Concepción Arenal debía convertirse en un espacio verde, nadie imaginó que nueve años más tarde el Gobierno de la Ciudad lo convertiría en un shopping con cocheras y techo verde. El 22 de enero, el Ministerio de Modernización, Innovación y Tecnología, (que reemplazó a Desarrollo Económico y estaba a cargo de la obra) adjudicó la licitación pública para la Construcción y Explotación de una Playa de Estaciona-miento Subterránea Vecinal a la UTE integrada por las empresas PROSPECT SA y BOROK Construcciones SRL, por la suma de 42 millones de pesos. El ambicioso proyecto, que además contará con un SUM y locales comerciales, será concesionado a las empresas por el término de 30 años a partir de la finalización de la obra.

PLAZASHOPPING

Quien primero advirtió sobre esta situación fue la miembro de la Junta Comunal N° 13 por la Coalición Cívica, Romina Braga. Alertada por un vecino del barrio que divisó operarios haciendo un estudio del suelo, inició una investigación individual. Primero solicitó información al Ministerio de Ambiente y Espacio Público, que no brindó respuesta alguna. Días más tarde, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, confirmó las sospechas. “Se va a construir un estacionamiento subterráneo y arriba, una especie de plaza, con un costadito de espacio gastronómico que va a quedar bárbaro”, anunció en las redes sociales.

Mediante el Sistema de Administración de Documentos Electrónicos (SADE), Braga accedió al expediente que detallaba la licitación pública, los renders (modelo 3D) y toda la información correspondiente al proyecto.

De acuerdo al documento, al que tuvo acceso Qué, la construcción de la obra titulada “Dorrego Parking” contará con cuatro niveles, de los cuales dos serán subterráneos y dos sobre el suelo, con una altura total de seis metros. En el primer subsuelo (-6 metros a -7,20 metros.) se emplazarán 114 unidades de cocheras, sanitarios, un generador, una sala de lavado y un depósito. En el segundo subsuelo (-3 metros) habrá 136 estacionamientos, más sanitarios y un SUM.

En tanto en el nivel cero, las empresas constructoras a cargo propusieron “una calle peatonal verde, con pasajes hacia todos los lados del conjunto, donde se desarrollarán actividades complementarias: comerciales, gastronómicas, culturales y deportivas”.

En el último nivel (0 metros a 6 metros), el proyecto prevé la construcción de dos puentes verdes de uso público, “que permiten completar el circuito aeróbico y sirven sus terrazas al Distrito Audio-visual como tribunas verdes, para la organización de diversas actividades culturales y deportivas. No sólo se permite el uso ‘plaza’, sino cualquier actividad colectiva de los vecinos”.

Una vez finalizada la obra, la UTE tendrá concesión de su uso y explotación, por lo que abonará a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires la suma de 31 mil pesos mensuales.

La conversión

El largo proceso de conversión de la plaza a un shopping/cochera con techo verde llevó casi una década. Todo comenzó en 2007, cuando la Legislatura aprobó la afectación de diversos predios de la Ciudad como UP (Urbanización Parque). Dos años más tarde, el Par-lamento sancionó la ley que creó el Sistema de Estacionamiento Vecinal (SEV), cuyo objetivo era construir cocheras en distintas comunas para que los residentes del barrio dejaran sus vehículos allí. Sin embargo, el artículo 11 de la mencionada legislación facultaba al Poder Ejecutivo para que, en caso de detectar similares necesidades en otras zonas de la Ciudad, “incremente hasta un 30% la cantidad de playas de estacionamiento”.

Con este poder en sus manos, en 2012, el jefe de Gobierno porteño por aquel entonces, Mauricio Macri, firmó el decreto de reglamentación de la normativa, y adicionó un apartado en el que incluyó el espacio comprendido entre calles Dorrego y Concepción Arenal.

Durante los años subsiguientes hubo una sucesión de trámites administrativos que, finalmente, devinieron en la adjudicación del proyecto. Con una licitación fracasada de por medio, en 2015 la firma PROSPERT SA, en conjunto con BOROK Construcciones SRL, se alzó con el premio mayor. No resultó difícil, puesto que fueron las únicas en presentar la oferta en tiempo y forma.

El plan inicial de la UTE era aún más ambicioso. Incluía canchas de fútbol, más locales comerciales y hasta una intervención en la plaza Mafalda, contigua al predio en cuestión. La propuesta fue rechazada y enviada a modificación. Una vez hechos los cambios, el Gobierno le dio el visto bueno.

Para solventar los millonarios gastos, la UTE solicitó un préstamo de hasta 60 millones de pesos al Banco Comafi, a otorgarse una vez adjudicada la licitación. Asimismo, las firmas conformaron un fideicomiso que les permitirá hacer frente al presupuesto en cuestión. Quien girará el dinero será PORTLAND, cuyo dueño es Julio Gustavo Menayed, el mismo titular de PROSPERT SA. Menayed fundó esta firma con la sola intención de comprar los pliegos, unirse a BOROK Construcciones -del arquitecto platense Marcelo Mindlin- y ganar la licitación pública. Dicho y hecho.

Críticas a la obra

Una de las voces más fuertes en contra del proyecto es la de Romina Braga, quien aseguró que la construcción del Dorrego Parking es una maniobra para “camuflar el incumplimiento de la zonificación prevista por ley”.  En esta línea apuntó contra las empresas que a cambio de la inversión y la construcción “recibirán la concesión y usufructo del predio por 30 años abonando a la Ciudad el canon irrisorio de $ 30.000 mensuales, mientras que las ganancias previstas por las empresas ascienden a más de 400 mil pesos mensuales”.

Pero para Braga esta situación no es una excepción, sino que confirma la regla: “La gestión de los espacios públicos en la Ciudad de Buenos Aires por parte del PRO siempre deviene en beneficios y emprendimientos privados”. No se dará por vencida y buscará que plaza Clemente sea, como dice su nombre, una plaza, y no un shopping.

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICION IMPRESA N° 80 DE QUÉ.

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