Revista Qué

10 Jul 2016 | Comuna 4

Siguen las secuelas de la violencia

Después de los episodios lamentables del 4 de mayo, la Comuna que preside Jorge Apreda se normalizó con la designación de una nueva mesa coordinadora para los plenarios del Consejo Consultivo. En la última Asamblea, los vecinos pidieron mayor participación y la renuncia del Jefe comunal.

Se calmaron un poco las aguas en la Comuna 4 -que integra a los barrios de La Boca, Barracas, Pompeya y Parque Patricios-, pero solamente un poco. Es que en el último plenario del Consejo Consultivo (que se llevó a cabo
el pasado 29 de junio) a Jorge Apreda no le quedó otra que aceptar las condiciones impuestas por los vecinos y el sector opositor. Casi 200 personas se congregaron en el recinto situado en Caseros  al 3250 e inflaron el pecho ante un Jefe comunal evidentemente disminuido. Los hechos lo condenan: el desbande del 4 de mayo (día en que una patota irrumpió a los gritos, golpes y cuchillazos en la reunión del Consejo Consultivo) todavía tiene secuelas drásticas para Apreda.

Así lo demuestra el veredicto de los habitantes de la Comuna, que sin vacilar lanzaron una campaña para destituir al presidente de la Junta. Fue una votación casi al unísono: de los cerca de 80 integrantes del Consejo que quedaban en ese momento en el plenario (que comenzó a las 19 horas puntual y se extendió hasta pasadas las 22), sólo un pequeño puñado de personas adherentes al PRO decidieron no levantar la mano en la moción de campaña para la destitución de Jorge Apreda. También se votó por unanimidad el repudio a los hechos de violencia institucional y el llamado a una audiencia pública por la “venta ilegítima” de los terrenos de Casa Amarilla.

Estuvieron todos los que tenían que estar: Apreda, los seis comuneros (tres del PRO, dos del Frente para
la Victoria y uno de la Coalición Cívica) y presidente y vice de la Comisión de Descentralización y Participación Ciudadana, Paula Penacca (legisladora del FpV) y Esteban Penayo (legislador del PRO), respectivamente. De inmediato comenzaron a caer las exigencias y los reclamos al Jefe comunal, que presidió la asamblea hasta la aprobación de la nueva mesa integradora compuesta por Alcira Ferrares, médica y vecina de la comuna, Claudia Lilliar, referente de la Villa 21-24, y Lourdes Alfonso, docente del Distrito 4to. La misma había sido ya aprobada con anterioridad el primero de junio, en un plenario que tuvo como veedores a Penayo y al secretario de Atención Ciudadana y Gestión Comunal, Sergio Constantino. “Apreda no quería dar el brazo a torcer y quiso que
se volviera a votar la remoción de la mesa coordinadora que se había conformado el 4 de mayo, pero finalmente la nueva mesa se puso a la cabeza de la Asamblea y todo se desarrolló con normalidad”, contó a Qué la comunera del FpV, Victoria Colombo. En este marco, y tras aceptar la derrota, Apreda se levantó de su asiento y cedió el mando de la Asamblea al nuevo grupo votado por mayoría. Así, después de mucho tiempo se desarrolló un plenario exento de anomalías.

Comuna 4

Lo que ahora resta por resolverse es la grave situación del 4 de mayo, que quedó paralizada después de que el PRO lograra evitar en Legislatura la citación de Apreda para brindar explicaciones. El bloqueo del oficialismo se produjo el pasado 13 de junio, cuando se decidió no se dar apoyo a la iniciativa de citación impulsada por el FpV firmada por 22 legisladores de diversos bloques opositores. Lo que la bancada del PRO adujo fue que ya se habían cumplido “las instancias constitucionales que la Legislatura puede brindar”. En ese sentido, la justificación se basa en el compromiso de Sergio Costantino de asistir a los próximos plenarios del Consejo Consultivo para profundizar más en el tema.

Apreda se llama al silencio, pero quien sí habló fue el comunero del PRO, Diego Weck, quien está a cargo del área de Participación Ciudadana. En diálogo con Qué, sostuvo que la Justicia debe expedirse sobre los hechos de aquel día y que, hasta tanto, es “una exageración pedir la renuncia del Jefe comunal”. Además, Weck hizo mención a las trabas que hay para trabajar de la mejor manera: “Se hace difícil sin presupuesto y sin descentralización”, dijo.

Por su parte, organizaciones sociales continúan al pie del cañón y reclaman transparencia institucional y ámbitos de real participación ciudadana en torno a los temas de suma importancia que se tratan en la Comuna. Tal es el caso de la agrupación “La Boca Resiste y Propone” que, a través de varias publicaciones, pone en jaque continuo el accionar de la Junta Comunal. “Los vecinos y organizaciones entendemos que la violenta agresión al CCC4 no es un hecho aislado, sino que fue uno más –el más brutal– de una serie de ataques que poseen el objetivo de evitar la participación vecinal libre y democrática en las decisiones sobre lo que debe y no debe hacerse en los barrios de la Ciudad”, deslizaron en un comunicado.

En tanto, desde el sector opositor de la Junta comentaron a este medio que “nos interesa trabajar para respetar el espíritu por el cual se formaron las comunas”, dejando en claro que la principal falencia pasa por ese lado. Igual, aclararon que la Comuna 4 no es en el único ámbito donde la problemática surte efecto: “Pasa en la mayoría de los barrios porteños. Estamos poniendo toda la energía en solucionar eso”, aseguraron.

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