Revista Qué

22 Dic 2014 | Villas en la Ciudad

Viviendas: materia pendiente

Las villas miseria y asentamientos se multiplicaron en la Ciudad. 275.000 habitantes que no cuentan con una vivienda propia. Los desalojos y la falta de una política pública de los sucesivos gobiernos.

Los desalojos de los últimos años, como el del Parque Indoamericano y el del barrio Papa Francisco, como respuesta a las ocupaciones de predios en las villas de emergencia de la Ciudad de Buenos Aires, dejaron al descubierto la crisis habitacional en la cual viven los porteños.

Según un informe de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), alrededor de medio millón de personas no cuenta con una vivienda en condiciones adecuadas y los servicios necesarios en la Ciudad.

Esta emergencia adopta diversas formas: comunidades habitando 26 asentamientos precarios, 16 villas de emergencia, 19 conjuntos habitacionales, dos núcleos habitacionales transitorios, 172 inmuebles ocupados por intrusos, 879 predios e inmuebles en la traza de la ex autopista 3; además de 3.288 familias receptoras de subsidios alojadas en hoteles, 21 conventillos que son propiedad del Instituto de la Vivienda de la Ciudad, 4 hogares de tránsito, 21 viviendas transitorias y 1.950 personas en situación de calle.

Proyectos villas

Conforme al último censo de 2014, y de acuerdo a estudios del Observatorio de Derecho a la Ciudad, la población que habita en villas es de casi 275.000. En 2010, había 163.587 habitantes, presentando un crecimiento de más del 50% en relación con el censo anterior. El 40% de la población de las villas es inquilina en condiciones de informalidad, sujeta a prácticas predatorias y sin acceso al mercado inmobiliario formal.
Entre los lugares con más complejos desde el punto de vista habitacional se encuentran: Villa 31-Retiro, Villa 21-Barracas, Villa Rodrigo Bueno, Villa 20-Lugano, Ciudad Oculta, Villa 1.11.14- Bajo Flores, Villa Soldati, Villa 19-Los Piletones, Conventillos de La Boca, entre otros. De ellas, es la Villa 31 la que tiene mayor cantidad de habitantes, dado que supera los 40 mil, según un censo realizado este año especialmente en ese lugar.

Los proyectos presentados

Desde fines de la década del noventa, legisladores de distintos bloques -generalmente los minoritarios- fueron presentando proyectos de ley para urbanizar las distintas villas. Uno de ellos fue presentado por los ex diputados Raúl Fernández (Alianza) y Daniel Martini (FrePAso), para denominar “Los Piletones” a la Villa 32.

Por su parte, una de las que más insistió en la urbanización de los asentamientos fue la ex legisladora de la Coalición Cívica-ARI, Rocío Sánchez Andía, quien expuso las iniciativas para el barrio 31 Carlos Mugica en 2011 y 2013. La misma ex diputada, en conjunto con Laura García Tuñón, María América González, presentó -en 2010 y 2012- el proyecto de reurbanización de la villa Rodrigo Bueno.
A estas propuestas, se sumaron otras elaboradas por el espacio de Verde-Alameda y bloques minoritarios que no llegaron a sancionarse. El que más llamó la atención fue el proyecto de urbanizar las villas con impuestos a las tragamonedas del empresario de medios Cristóbal López. Este fue impulsado en marzo de este año por la legisladora Inés Gorbea, de SUMA+UNEN.

EL PRO y sus modificaciones

La crisis habitacional en la Ciudad tuvo un punto extremo a comienzos del nuevo milenio, situación que llevó a que la Legislatura local declarase el estado de emergencia habitacional por el plazo de tres años. La legislación adoptada suspendía los desalojos en inmuebles pertenecientes a la Ciudad y utilizados por parte de grupos familiares en situación de pobreza crítica. El estado de emergencia fue prorrogado en repetidas ocasiones.

El 4 diciembre de 2008, la Legislatura porteña aprobó la ley 2973, por la cual extendía la emergencia hasta octubre de 2010. Así, se obligaba al Poder Ejecutivo a presentar un plan para subsanar el déficit habitacional y se creaba una comisión de seguimiento integrada por legisladores, ONG’s y la Defensoría del Pueblo. Sin embargo, en febrero de 2009, esta ley -N° 2973- fue vetada.

Presupuesto Infimo asignado

De acuerdo al proyecto de Presupuesto 2015, recientemente aprobado en la Legislatura porteña, se prevé $ 2.054.972.723 para viviendas, -2,4% del presupuesto total de la Ciudad: $ 85.098.457.511-. El porcentaje destinado respecto del total del presupuesto de la CABA disminuye de 2,5%, en 2014, a 2,4% en el anteproyecto.

En el caso de las villas, el monto es de $ 935.000, con lo cual disminuye 63.7% a precios reales respecto de 2014; salvo un incremento excepcional en 2011, cuando igualmente no alcanzó los niveles de 2008, que fueron los más altos del período.

En 2005, el presupuesto para vivienda representaba el 5,3%. En el proyecto para 2013, este porcentaje (2,7%) alcanza casi el punto mínimo de todo el período, registrado en 2010 (2,6%).

Además, en todos los años del período en análisis, los gastos devengados para los programas de vivienda representaron porcentajes significativamente menores a los asignadas en origen por la Legislatura.

En 2010, por ejemplo, la Legislatura destinó un 2,6% del presupuesto general para la función Vivienda, pero en el gasto real realizado por el Ejecutivo, Vivienda representó sólo un 1,5%. Esta persistente subejecución implica un alejamiento de la distribución dispuesta por la Legislatura, órgano a cuyo cargo está la aprobación del presupuesto anual. Los fondos no ejecutados vuelven a ser distribuidos de un año a otro y así, muchas veces, pierden su afectación original, que en el caso de Vivienda se vincula directamente con la satisfacción de derechos básicos.

Incumplimiento de leyes de urbanización
Los distintos gobiernos que fueron sucediéndose en la Ciudad de Buenos Aires fueron esquivando la obligación de cumplir con las leyes sancionadas en materia de urbanización. Uno de los primeros fue el Programa Arraigo, de 1999. Este incluía trabajos de urbanización de la Villa 21-24, pero sigue sin cumplirse.

Por su parte, la última de las leyes -3343, de 2009- dispone la urbanización del Barrio Carlos Mugica -Villa 31 y 31 bis- y creó la “Mesa de Gestión y Planeamiento Multidisciplinaria y Participativa”, integrada por representantes de organismos públicos y vecinos/as del barrio. Es incumplida.

Media docena de leyes que aún esperan a ser cumplidas, casi 300 mil personas que siguen viviendo en asentamientos precarios y villas miseria sin servicios básicos ni posibilidad de emigrar hacia otros lugares, la desatención y falta de interés de los sucesivos gobiernos hacen que la Ciudad de Buenos Aires continúe en permanente conflicto por falta de soluciones habitacionales.

Talleres clandestinos

Un caso especial es, por ejemplo, lo que sucede en la construcción y, sobre todo, en los 15 mil talleres textiles informales que existen en la Ciudad de Buenos Aires, donde se calcula que actualmente trabajan más de 50 mil personas extranjeras en condiciones precarias.

En 2006 se incendió el taller Luis Viale en el barrio porteño de Caballito. Murieron dos costureros y cuatro menores de edad que no lograron escapar del encierro.

En 2013, funcionarios de la AFIP allanaron dos talleres clandestinos en Floresta. Se constató que, en el primero, trabajaban diez personas en condiciones de empleados cama adentro, la mayoría peruanos, con un sueldo de aproximadamente 2.500 pesos -de los cuales mil eran retenidos para la comida y la vivienda-. En el restante ocurrió un hecho similar, con la diferencia de que el sitio era utilizado como vivienda por el dueño de ambos talleres. Según denuncias, allí se fabricaban prendas para Falabella.

Los inmigrantes tampoco suelen contar con las certificaciones de rigor que reclaman las inmobiliarias para convertirse en inquilinos.

Proyectos presentados que quedaron en la nada, sucesivos gobiernos que no solucionaron la cuestión de fondo y reclamos de miles de personas que aún esperan una respuesta habitacional definitiva es el panorama que, actualmente, se ve en la Ciudad. Mientras tanto, cada año el macrismo destina menos presupuesto a Vivienda y a las villas.

LA NOTA COMPLETA, POR CADA MINISTERIO, EN EL N°11 DE REVISTA QUÉ.

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