Revista Qué

28 Ago 2014 | Vida en pareja

La geisha full time renunció

Para quienes llevan varios años en pareja, la rutina y el aburrimiento seguramente están rondando como un fantasma en el aire. Pero no sólo eso: el día a día en la convivencia a través del tiempo provoca que hasta el mismo hecho de que el otro haga un movimiento o respire sea motivo de pelea, […]

Para quienes llevan varios años en pareja, la rutina y el aburrimiento seguramente están rondando como un fantasma en el aire. Pero no sólo eso: el día a día en la convivencia a través del tiempo provoca que hasta el mismo hecho de que el otro haga un movimiento o respire sea motivo de pelea, o peor aún, de enojo interno y resignación.

¿Cómo se hace para no caer en el acostumbramiento? ¿Cómo evitar irritarse una y otra vez por cosas que se vienen soportando durante mucho tiempo y que ya han sido reclamadas, dichas, solicitadas o discutidas?

Nos volvemos grandes y menos tolerantes, más mañosos. También repetitivos, tanto con actitudes como con demandas hacia el otro.

Pero existe una opción mejor que resignarse y padecerlo.

Dicen que lo que no tiene solución no es un problema, y tal vez sea cierto. Quizá es momento de relajarse y reírse más de esas cosas del otro que antes nos irritaban.
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Por ejemplo, a él jamás se le ocurre cargar el lavarropas y ponerlo a andar aunque el canasto donde van quedando las prendas sucias sea la imitación hogareña del ceamse.

Es difícil entender o imaginar qué hace que no tengan ese chip incorporado.

Pero hay que reconocer que en parte tenemos algo de culpa. Las mujeres nos quejamos de que no hacen nada, pero siempre lo terminamos realizando nosotras, en vez de dar lugar a que el otro note que no tiene sirvienta full time.

Dejar su ropa aparte, y lavar la propia hasta el punto que él tenga que usar nuestras bombachas o lavar sus boxer es una solución, pero hay que sostenerlo en el tiempo, no sólo hacerlo un día y luego volver a los roles de siempre. Para aprender cómo se coloca el jabón, el suavizante y qué programa utilizar, no es necesario hacer un curso de ingeniería, así que no hay excusa.

Otra cosa interesante para probar es decir lo que nos molesta en tono irónico o de broma  en vez de con cara de pocos amigos o aún peor, tragándonos la bronca y no emitir palabra. Esto quitará al otro la posibilidad de acusarnos de estar malhumoradas o tan sólo tener un mal día. Muchas veces ¡Lo que me molesta, me molesta todos los días! No sólo hoy: “Mi amor, ¿viste que la heladera está vacía? ¿y viste que yo trabajo en el mismo horario que vos? En un rato habría que preparar la cena, y pensé cuando compramos la heladera, que tenía ‘auto llenado´ pero no. ¿Cómo lo resolvemos?” Difícilmente el hombre registra que debe llenar los recipientes o los espacios luego de consumir lo que contenían. Pero esto tal vez suceda porque en el fondo sabe que habrá alguien más que lo haga por ellos. Y si eso no sucediera ¿morirían de inanición y sed o irían a comprar víveres Y llenarían las jarras y botellas de agua?

Aprendamos: ellos no son nuestros hijos, son nuestras parejas. No importa cuánto tiempo haga que convivimos o que los hayamos acostumbrado a que tienen una geisha full time. Nunca es tarda para volver a comenzar, hacer que nuestros días sean más relajados, y dividir las tareas del hogar equitativamente.

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