Revista Qué

12 Nov 2012 | DERRIBANDO MITOS

¿Cómo se alimentan los adolescentes?

Según un estudio, los argentinos de ente 15 y 19 años eligen para su consumo diario productos considerados saludables, al contrario de lo que se creía por sentido común.

Los jóvenes comen más sano de lo que se supone

Las alimentación de los jóvenes es más sana de lo que se pensaba.

El informe fue realizado a nivel mundial por la compañía multinacional alemana de investigación de mercado GfK que analizó los comportamientos de los jóvenes relacionados con de alimentos.

Valeria Bellani, directora de GfK Argentina, explicó que la información parte de una investigación (entrevistas cara a cara o vía internet) llevada a cabo sobre una muestra de 37 mil personas (de ambos sexos) de entre 15 y 19 años de edad que habitan en los principales 25 países de las regiones más representativas del planeta. En el caso de la Argentina la muestra fue de 1500 casos.

Otro aspecto a destacar en la “relación comidas y jóvenes”, tiene que ver con que disfrutan de la cocina y más del ritual de hacerlo en contacto con amigos y familiares. Un punto importante es que los argentinos no suelen ser muy innovadores en cuanto a los productos que usan en la cocina.

Un ítem muy interesante respecto a los alimentos, radica en que los adolescentes argentinos suelen preocuparse en gran medida por ingerir alimentos “seguros” por lo que prefieren alimentos saludables (gustan de los orgánicos), ricos en proteínas e intentan evitar los excesos de sal, carbohidratos y cafeína. En este sentido, además, eligen siempre que pueden marcas que consideran “familiares” y “reputadas”.

Sin embargo, existe un punto en el que no aparecen como “tan saludables”, y tiene que ver con que no son muy adeptos a comer en horarios establecidos si se los compara con los chicos del resto del mundo: aunque un 50% de los encuestados dijo hacer al menos tres comidas diarias (y algunos snacks intermedios), uno de cada diez dice no hacer “ninguna comida sentado” y sólo comer “cuando tiene hambre”, cifra mayor a media global.

Al respecto, el estudio de GfK permite segmentar el análisis por nivel socioeconómico y edad de los encuestados (siempre hablando de jóvenes de entre 15 y 19 años). De esta manera, puede apreciarse que las mujeres adolescentes argentinas de nivel socio económico más alto y las de menor edad (15 a 17 años) “se sientan a comer”. Estas son más adeptas a tomarse el tiempo necesario en horarios establecidos y sentarse (al menos tres veces al día). Los que no tienen el hábito son sus pares varones mayores (17-19) y de menores ingresos, los cuales prefieren “picar algo” cuando tienen hambre.

Siguiendo con la misma segmentación, si bien en líneas generales los jóvenes locales no consumen gran cantidad de infusiones, las mujeres son más consumidoras de té (e incluso de café), si se las compara con el promedio del total de los jóvenes argentinos.

Se destaca, además, que las mujeres de nivel socio – económico bajo disfrutan preparando cenas y comidas en general, para sus familiares o amigos, aunque no para ellas mismas, y generalmente optan por alimentos que consideran tradicionales (por sobre la innovación).

Además, de las diferencias por nivel socioeconómico, se destaca la disparidad por género: los hombres no se preocupan por la excesiva ingesta de carbohidratos y cafeína, mientras las mujeres los tienen muy en cuenta e intentan evitarlos.

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