Revista Qué

25 Nov 2014 | Avance

La Rapamicina: el sueño de ser siempre joven

Cada tanto, los medios de comunicación anuncian con bombos y platillos nuevos avances de la ciencia en la búsqueda de la fórmula de la juventud eterna

alargar Ahora le toca a un antibiótico, la Rapamicina, que ya tuvo algunos momentos de gloria científica y parece ir por más, en pleno auge de la genética y la biotecnología.

Actualmente utilizada para prevenir el rechazo de los órganos trasplantados a una persona, luego de varias pruebas en perros, los médicos revelaron una nueva propiedad: el medicamento prolongó la vida en un 9% a los roedores masculinos y en un 14% a los femeninos.

En base a este descubrimiento, los científicos pretenden ahora experimentar la droga en perros, lo que ayudará a pronosticar la posible acción del medicamento en los seres humanos.

En 2011, la revista Science Translational Medicine reflotó la cuestión de la Rapamicina y su relación con el envejecimiento. La publicación difundió un trabajo conjunto de varios grupos de investigadores estadounidenses que ensayaron al versátil Sirolimus como herramienta para revertir el envejecimiento prematuro en personas que padecen una muy infrecuente enfermedad, conocida como Progeria o Síndrome de Hutchinson-Gliford.

Los nuevos conocimientos sobre el asunto abrían el camino para pensar en terapias genéticas como solución para esta enfermedad y de paso como vía para frenar el envejecimiento, una cuestión mucho más compleja y a la vez taquillera.

Pero allí, remando contra la corriente, reapareció nuestro antimicrobiano todo-terreno para insinuar que ya no sólo prolongaba la vida en los perros, sino que también parece activar el sistema celular que elimina la progerina en pacientes sometidos a protocolos experimentales.

Otra vez nuestra conocida Rapamicina desempolvaba su lugar mediático entre los candidatos rutilantes a ser la soñada fuente de juventud, y además se constituía en la posibilidad concreta de cura para una enfermedad poco común.

Este experimento será realizado en la Universidad de Washington por los científicos estadounidenses Matthew Kaeberlein y Daniel Promislow, en perros de entre 6 y 9 años, cuya media de vida se estima entre los 8 y 10 años. En tan sólo unos meses de prueba, los especialistas podrán realizar una estimación de la efectividad de la droga.

La Rapamicina, en nuestra hipotética extrapolación, aumentaría el número de personas que alcanzan los 110 años, aunque para el resto de la humanidad este hecho seguiría siendo una auténtica rarez.

Parece tener un efecto similar al de la restricción de ingestión de alimentos. Hecho que también ha demostrado aumentar la longevidad. Esta droga se dirige a una proteína celular llamada mTOR, la cual controla muchos procesos que intervienen en el metabolismo y la respuesta al estrés.

A pesar de estos buenos resultados, los expertos advierten que no se debe probar por voluntad propia en casa. Ya que todavía no se sabe si la Rapamicina ralentiza el envejecimiento en las personas ni en qué dosis podría ser eficaz o dañina en humanos.

 

 

 

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