Revista Qué

16 Nov 2012 | PRIVADO VS PÚBLICO

Alimentá la imaginación

En la oficina, en el baño de un boliche, en el cine, en una plaza, la idea de tener sexo en lugares públicos suele aumentar la excitación en las parejas. A veces, las fantasías se pueden hacer realidad, sólo basta con aplicar un poco de ingenio.

Los lugares públicos alimentan la imaginación

Los lugares públicos alimentan la imaginación.

En el trabajo:
Oficina vacía, guardias alejados y la posibilidad de dejarte llevar por tus pasiones sobre el escritorio. Todo bien, todo hot, todo excitación hasta que las puntas de los lápices, mouse comienzan a entrar en el juego sin que nadie los haya invitado.

En la playa:
Tal como la antigua canción de Marta Sánchez, la arena, el sol y el mar azul son una imagen tan paradisíaca como afrodisíaca, una postal precisa para jugar con los lugares más recónditos de tu cuerpo, pero que la arena y uno que otro bicho de mar también lleguen a ellos, claramente no es lo mismo. Y si a eso le sumamos una insolación, la fotito ya no se hace tan apetecible.

La pileta:
La piscina, el mar y el jacuzzi invitan no sólo a refrescarte sino también a acalorarte bajo sus aguas. Y quién no ha chapoteado en ellas, dándoselas de tritón o sirena. Pero ojo, el agua tal como hace subir las revoluciones, las puede hacer bajar. ¿Por qué? ya que ella se lleva consigo toda la lubricación natural y, por tanto, el roce no se hace tan apetecible como lo pensaste. Solución: pues un lubricante a prueba de agua y todos tus sueños se harán realidad. Otra opción es hacerlo, cuidando que tus partes íntimas no toquen el agua, así puedes apoyarte en un escalón (si es una piscina) o dejar que el agua sólo te acaricie el cuerpo y no introducirte en ella.

Al aire libre:
Totalmente hot es desatar toda la pasión dentro de un bosque o plaza y utilizar a los árboles como apoyo, al más estilo Adán y Eva. Nadie discute que es una muralla natural que sin duda te ayudará en realizar varias posiciones. Solo una cosa a tener en cuenta: no es una pared. Ya que mientras más rato estés en ellos apoyada y más desenfrenados sean los movimientos, las consecuencias físicas en tu parte trasera se harán notar. En unos cuantos minutos los moretones y rasguños aparecerán en la zona del cuerpo que has topado justo con el tronco y el dolor aparecerá. Un buen tip es ponerse una chaqueta gruesa o simplemente disminuir el tiempo que ocupas los árboles como apoyo y pasar a otra zona.

En el baño:
Cuantas películas y series televisivas no han incurrido en el fetiche del baño público para tener un sexo ardiente. Y todo se ve bien, pero la realidad es muy distinta. Pues la mayoría de los sanitarios locales en los que podrías hacer esto -sin producir un escándalo de proporciones- siempre están llenos, sucios y malolientes, ni decir cuántas infecciones andan rondando por sus paredes y artefactos. Sin duda, un verdadero balde de agua fría hasta para la más avezada de las parejas. Para hacerlo, la única opción es recurrir al más rápido de los “rapiditos” y salir raudo de ellos.

De película:
Un cine no se compara con otro lugar. No sólo por la adrenalina que se siente al saber que hay muchas otras personas que podrían estar haciendo lo mismo que tú, y no es precisamente viendo la película. Luces apagadas, cámara y acción son las palabras adecuadas para propiciar el mejor encuentro sexual, aunque algo incómodo, en la sala de un cine que proyecta un largometraje en la pantalla, pero otro desde la butaca.

Fuente: Informe 21

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