Revista Qué

6 Nov 2017 | Al consultorio

Los 6 problemas sexuales más comunes

Si la sexualidad marcha sobre rieles perfecto, ahora si esto no ocurre, si pasa algo, es necesario buscar ayuda profesional. 

Aquí los problemas más frecuentes cuando consultamos al sexólogo…. si te pasa algo de esto, no estas sólo/a. Aquí la solución.

Anorgasmia femenina: Se define como la ausencia persistente o recurrente del orgasmo, tras una fase de excitación sexual o lubricación genital normal. Es fundamental saber si están tomando fármacos, la experiencia sexual previa, la relación que la mujer tiene con su cuerpo y un aspecto fundamental: la estimulación que reciben. Las mujeres son todas distintas en relación al tipo de intensidad que necesitan para desencadenar el orgasmo.

Anorgasmia masculina: Los hombres también padecen anorgasmia o aneyaculación. Es menos frecuente que la eyaculación precoz y es justamente lo opuesto, definiéndose como el retardo o falta de reflejo eyaculatorio. El orgasmo en el hombre está asociado a la eyaculación, por lo tanto, en la mayoría de los casos, cuando esta falta, no se experimenta la vivencia de orgasmo. Esta disfunción sexual puede ser efecto colateral de algunos medicamentos (antidepresivos que inhiben la recaptación de serotonina), ansiedad, o bien personalidades rígidas, con rasgos obsesivos.

Dispareunia: Es el dolor asociado al vaginismo y se da cuando la penetración es dolorosa o dificultosa. Esta contracción de los músculos pubocoxígeos generan irritación, y mucho dolor.

Disfunción eréctil: en este trastorno sexual se da una incapacidad de conseguir y/o mantener en el tiempo una erección de calidad suficiente como para poder penetrar.

Anorgasmia: Es un trastorno en el orgasmo que genera dificultad o imposibilidad de lograr un orgasmo placentero. Si bien es un síntoma que puede afecta tanto a hombres como a mujeres, suele ser un motivo de consulta más habitual en el género femenino.

Problemas con el sexo oral: El sexo oral puede darse espontáneamente o bien algunas personas ponen reparos a la hora de hacerlo. Los hombres gustan más que las mujeres, excepto que el varón tenga eyaculación precoz, por lo cual puede rechazar o poner un freno al desarrollo de esta práctica. Las mujeres más sensibles a que el pudor o las inhibiciones pesen sobre el cuerpo son más proclives a rechazarla, sin embargo, cuando logran vencer esos frenos culturales o religiosos se animan y actúan con libertad.

 

 

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