Revista Qué

22 Dic 2014 | Un remolino de fantasías

La movida swinger en alza en Buenos Aires

La experiencia swinger es una alternativa para muchos y la movida, que antes era tema tabú, se convirtió en un opción muy común entre los jóvenes.

swingerLa edad promedio de quienes participan o concurren a los centros donde se desarrolla esta práctica es de 35 años.

Hace años que la experiencia swinger es una alternativa para muchos, pero a diferencia de otros tiempos –no muy lejanos– la movida dejó de ser un tema tabú o una elección de algunos pocos desprejuiciados.

Tanto, que la posibilidad de intercambiar parejas se hace masiva en las pantallas de cine, gracias a una producción nacional. Y en este constante desarrollo de la opción swinger, son los jóvenes los que se suman y abren el juego.

“Esta movida era para gente más grande, que tenía una trayectoria como pareja. De a poquito se empezó a masificar y muchas parejas empezaron a verlo como algo que estaba bien para ellos. La edad de éstas cada vez fue siendo menor. Y hoy ves gente de 25 para arriba”, comenta Beatriz Musachio, referente de la movida, con más de 20 años de experiencia.

“Cuando nosotros empezamos con esto, éramos jóvenes, pero todos los demás tenían arriba de 50. Ahora la cosa cambió”, agrega esta mujer, que edita la revista Entre Nosotros, especializada en la práctica swinger.

Y a medida que crecen los participantes también aumentan las opciones. Hace 15 años, apenas había un club de swingers en la Ciudad de Buenos Aires. Después aparecieron dos más.

En los últimos años ya son “cinco o seis muy serios y también hay algunos otros”, comenta Cacho, coordinador de Star New, uno de los clásicos lugares de encuentro.

Además, aparecieron opciones en Mar del Plata, Rosario, Corrientes y Córdoba. “En muchas provincias es un problema porque la gente se conoce mucho, entonces todavía es un tema tabú”, comenta Musachio.

Seriedad y respeto. Esas parecerían ser las palabras clave del código swinger. El swinger sigue siendo un estilo alternativo, con una prolijidad que nace desde el respeto por el otro.

Los códigos de los swingers, no obstante, son muy estrictos. El respeto entre los participantes es primordial, y el “no es no”; nadie está obligado a nada. La mayoría de las parejas que ingresan a un boliche swinger están bien constituidas.

“A nosotros nos gusta cada tanto ir a uno de estos boliches o buscar una pareja swinger por Internet y si pegamos onda nos juntamos. Es una manera de salir de la rutina sexual que tenemos con mi compañera después de seis años juntos”, comenta Agustín A., porteño de 32 años.

Los especialistas explican además que muchas parejas, de cualquier edad, se renuevan cuando descubren el mundo swinger: “Encuentran que después se llevan mejor. Tal vez vienen de un desgaste porque es aburrido siempre el mismo cuerpo. La pareja busca juegos para estimular la imaginación. No hay conflicto desde el punto de vista sentimental porque eso está consolidado, la cuestión es lo erótico, tiene que ser un juego. Es algo para disfrutar, pasar buenos momentos, generar nuevos amigos”.

 

 

 

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