Revista Qué

8 Dic 2014 | Práctica sexual

¿Qué es el Bondage y cuáles son sus peligros?

El Bondage no es una práctica novedosa, aunque sea ahora cuando más se está hablando de ella. Ni siquiera es un descubrimiento del éxito “50 sombras de Gray”, sino que ya se conoce desde hace milenios en Japón, en una técnica sexual que estaba reservada para las clases sociales más altas y refinadas.

bondage 1

Se trata de una práctica sexual en la que se utilizan ataduras. Esa es la definición más aceptada del bondage, y no falta quien lo considera una expresión artística.

La práctica del bondage consiste atar a la otra persona total o parcialmente por medio de cuerdas, esposas, lazos, corbatas, cintas o cualquier otra cosa que pueda mantener inmovilizada físicamente a la otra persona. Los límites con el sadomasoquismo se encuentran en el dolor. Y es que el bondage, dicen, no utiliza el dolor como fuente de placer.

El placer en el bondage se encuentra en la dominación de una persona y en la entrega de la otra. La persona atada se encuentra a plena disposición de su pareja, al menos en ese momento en el que se está practicando.

Lógicamente, se entiende el consenso entre la pareja a la hora de realizar esta práctica sexual, además de un elevado grado de confianza y respeto mutuo.

Como se puede imaginar, inmovilizar a una persona conlleva sus riesgos, por eso es necesario informarse de todas las precauciones que deben tenerse a la hora de practicar bondage. Porque no nos interesan los prejuicios moralistas, pero sí nos preocupa la seguridad y la integridad a nivel físico y emocional.

Dicen quienes practican el bondage que la excitación de sentirse en peligro es uno de los mayores atractivos de esta práctica sexual. Pero sentirse en peligro es una cosa y estar en peligro es otra. Si el bondage no se realiza con las medidas de seguridad pertinentes estamos sujetas a numerosos daños físicos de distinta gravedad.

La principal lesión derivada del bondage son los problemas musculares. Al estar atada, en determinadas posturas las cuerdas o las ataduras pueden producir el adormecimiento del músculo. Si la postura se mantiene durante mucho tiempo, las lesiones musculares pueden ser irreversible. Las rozaduras y heridas en la piel son también muy frecuentes si lo que se usa para atar es una cuerda y no se coloca bien.

Los expertos recomiendan iniciarse en la práctica del bondage poco a poco, sin intentar emular las posturas vistas en Internet o en películas, porque hay ataduras que requieren mucha experiencia.

También es necesario tener a mano una tijera durante la sesión de bondage, para liberar rápidamente a la persona que está atada en caso de malestar físico.

Compartir
?