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26 Oct 2017 | Juegos eróticos

¿Te animás al spanking?

Dejarse seducir por una nueva propuesta puede llegar a aumentar el caudal de placer en la intimidad. Te contamos acerca del Spanking, una práctica con cada vez más adeptos.

Palmadas eróticas, spanking o nalgadas. Todos estos nombres designan el acto de usar la mano o algún objeto para azotar a una persona en las nalgas.

Claro que para que sea una práctica erótica y no incurra en un delito, el juego debe estar acordado por la pareja de antemano.

Como ya sabemos, existen cientos de técnicas y recursos para aumentar el deseo sexual y hacer el encuentro mucho más apasionado en la cama.

Una táctica que funciona muy bien el spanking, un juego sexual que de seguro muchos ejercen pero que en realidad no lo conocen como tal.

El término spanking se define como palmadas o nalgadas, y se refiere a golpear con la mano o cualquier complemento los glúteos de la pareja con fines eróticos.

Es una actividad común entre miembros de la comunidad BDSM —que significa Bondage, Disciplina, Sumisión y Dominación— vinculados a lo que se ha llamado “sexualidades no convencionales“, o alternativas.

Pero la diferencia entre una sesión de nalgadas ocasional y una relación BDSM depende, sobre todo, de la intensidad y de los instrumentos que se utilicen y de la escena que lo acompaña.

Para muchas personas recibir nalgadas se siente bien, debido simplemente al diseño anatómico del cuerpo humano. Las palmadas en esta zona permiten liberar la tensión en los glúteos, unos de los músculos más grandes que tenemos.

Además, el proceso fisiológico de la excitación sexual requiere que, antes de que ocurra el orgasmo, los genitales y áreas circundantes estén bien irrigados de sangre.

Las nalgadas ayudan a lograr esto, ya que los impactos hacen que el flujo sanguíneo se concentre en la cola y cerca de los genitales.

Por todo esto, el trasero es ideal para la práctica de los azotes eróticos, ya que sus músculos son gruesos, de corta longitud; están protegidos por una gran capa de tejido graso, y además no protegen ningún órgano hueco que pudiera resultar dañado por los golpes (siempre y cuando sean sutiles).

Se trata de un sometimiento donde ambos miembros están de acuerdo con el rol que cada uno desempeña. En el juego de roles una de las partes actúa como el que infringe algún acuerdo y debe ser ‘castigado’ mientras que el otro aplica el ‘correctivo’.

Por lo general se suele practicar con la mano o algún objeto como látigos, según los gustos de la pareja.

En este juego sexual, la excitación máxima se alcanza durante los azotes que no son muy leves pero tampoco llegan a ser violentos. Quienes lo practican encuentran un encanto especial conforme va aumentando.

Por último, hay que tener en cuenta que este juego sexual no siempre tiene como finalidad el coito, ya que muchas parejas después de unos pocos azotes y del juego de roles que se interpreta en el mismo, logran experimentar el orgasmo.

CONSEJOS PARA PRINCIPIANTES

La nalgada básica: Azotar con la mano te permite sentir de manera inmediata la fuerza que aplicas y la reacción de tu pareja. La mejor técnica para empezar es con la palma de la mano ligeramente ahuecada y los dedos unidos. Esto produce más sonido y enrojece la piel aún sin causar mucho dolor. Si a tu pareja no le estimula esto, puedes probar con la palma de la mano plana y los dedos relajados.

La técnica: Un ritmo lento, con un ritmo irregular, favorece la excitación, ya que la persona que recibe los impactos no sabe cuándo le llegará el próximo. Además, las pausas generan anticipación y con ello una ligera tensión que resulta excitante.

Un extra: Cuando quien recibe las nalgadas es la mujer, estar apoyada sobre la rodilla de su pareja o sobre un almohadón, los movimientos que propician los golpes pueden estimular su clítoris al frotarse en él, lo que brinda excitación adicional.

Recordar que no se trata del número de azotes, o de qué tan fuertes son, sino de excitar a tu pareja y estimular de manera distinta, un área de su cuerpo con gran capacidad sensitiva.

 

Gentileza Revista La Tecla 

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