Revista Qué

25 Sep 2012 | Descubriendo Oceanía

Australia: destino de otra naturaleza

El regreso de los vuelos directos Buenos Aires-Sydney invita a redescubrir un país de paisajes incomparables, exótica fauna y ciudades modelo

SYDNEY.- Son las 2 de la tarde de un martes. El avión está por aterrizar casi sobre las olas del Pacífico. La azafata da la bienvenida a Sydney por el micrófono. El vuelo desde Buenos Aires duró 13 horas, pero salió hace más de un día, el lunes por la mañana. En otras palabras, se voló todo un día, que duró en realidad una jornada y media. Una experiencia a lo Julio Verne, un espejismo temporal por la combinación de las horas de vuelo con la abismal diferencia de huso horario entre punto de partida y destino: nada menos que 13 horas.

Esto es lo que les toca a quienes se suben al nuevo vuelo directo de Aerolíneas Argentinas entre Buenos Aires y Sydney, versión 2.0 del histórico transpolar, que dio a la compañía argentina renombre mundial en los años 80: aquel vuelo hacía escalas en Ushuaia y en Auckland, Nueva Zelanda. Ahora llega directamente a Australia, aunque a veces requiere una escala técnica en Río Gallegos (el viento en contra sobre la Antártida lo obliga a reabastecerse de combustible antes de cruzar dos océanos, el Antártico y el Pacífico).

Detrás de las ventanillas, el jet lag no impide admirar la combinación de mar, tierra, islas y ríos que conforman la bahía de Sydney, una de las más grandes del mundo. Apenas pasaron las 14 horas; bienvenidos al País de Oz, como los australianos lo llaman; al Down Under, como lo popularizó un éxito de los años 80 de Men At Work; o a The Land of Plenty, la tierra de la abundancia, como se califica esta inmensa isla-continente.

¿Por qué país de Oz? Tara es vendedora en un negocio de recuerdos del centro comercial de Darling Harbour y dice que es una abreviatura de Australia, de la misma forma que los australianos se llaman a sí mismos aussies u ozzies. Duncan, guía de turismo, tiene otra opinión: “Este país es tan distinto que se lo comparó con la novela de Frank Baum cuando salió, en 1900, y tuvo mucho éxito en todos los países de habla inglesa”.

Seguramente pensaron lo mismo los primeros navegantes holandeses la primera vez que llegaron a sus costas. Nunca se había visto una tierra donde los patos tienen pelo, los osos duermen todo el día sobre las ramas de los árboles, las ratas pueden dar saltos olímpicos y donde se arrojan pedazos de madera que vuelan de vuelta hacia la mano como por arte de magia? Si no es la tierra del Mago de Oz, no anda muy lejos.

Sydney es la puerta de entrada a Australia, por lo menos desde la Argentina. Es una ciudad fantástica que necesita varios días de visita y se extiende a lo largo de la costa, recostada sobre una de las más hermosas bahías del mundo. Pasadas las últimas casas de sus suburbios, que se extienden y ramifican a lo largo de ríos y autopistas hasta perderse en los bosques de eucaliptos, empieza el outback, la inmensidad.

Sydney, Melbourne y Adelaida son las tres grandes ciudades del sur australiano, la parte más verde de un continente principalmente ocre, rojizo y amarillo. Son metrópolis a la vez muy british y multiculturales, con un pie en Oriente y la mirada definitivamente anclada hacia el futuro y el modernismo. Pero no por eso dejan de ser tres lugares desde donde conocer la Australia que realmente se busca en un viaje, con su fabulosa naturaleza y asombrosa fauna.

Compartir
?