Revista Qué

18 Dic 2014 | Todo el encanto de la capital checha

El hechizo de Praga

Visitar Praga es como introducirse en un cuento de hadas, es el destino perfecto para los veraneantes que estén cansados de playa y prefieran zambullirse en un mar de cultura.

praga 2 praga 3 praga 5 praga 6} praga 7 praga 9 praga

Se podría dedicar un día entero a explorar el Castillo de Praga (Prazsky hrad) y, después, cargar las pilas con una copiosa cena en alguna clásica taberna checa. Las calles parecen creadas para el simple disfrute de los sentidos, y las tiendas están decoradas con el mayor mimo imaginable. 

La ciudad, con más de un millón de habitantes, es también conocida como La Ciudad de las Cien Torres o La Ciudad Dorada. Caminar por las calles de la ciudad vieja de Praga es un viaje en el tiempo. Aparecen de inmediato los edificios góticos y el aire medieval.

Capital de la República Checa, Praga es una de las ciudades que mejor conserva su patrimonio arquitectónico, junto a Brujas en Bruselas. Los estilos son muy variados: hay muchos edificios góticos, pero también se destacan los romanos y cubistas.

Para comenzar a recorrer la ciudad, lo más conveniente es visitar Hradcany, el distrito más antiguo desde el cual se pueden recorrer el Castillo de Praga y dentro de éste la Catedral de San Vito. Se trata de la mayor fortaleza medieval del mundo.

La catedral, por su parte, es la muestra más fina del arte gótico en el país. Además, es un escenario histórico, ya que fue lugar de coronación de todos los reyes de Bohemia. Comenzó a construirse en el siglo XIV, lo que la convierte en la catedral gótica más antigua de Europa Central.

Anexo al barrio de Hradcany está el barrio Malá Strana, lleno de palacios, iglesias y plazas. El punto inevitable de encuentro allí es el Puente Carlos, que Carlos IV mandó a construir y no deja de sorprender por sus esculturas a lo largo de sus 500 metros de largo.

Las muchas, muchísimas, tiendas de souvenirs no logran quitarle encanto a Malá Strana. La calle principal del barrio es Nerudova, bautizada en homenaje a uno de sus vecinos más ilustres, el poeta Jan Neruda.

Hacia el sur, sobre la calle Karmelistka, se encuentra la iglesia de Santa María de la Victoria, donde está el famoso Niño Jesús de Praga, una figura del siglo XVI que genera veneración entre los católicos de la ciudad, que no son tantos, ya que la República Checa emergió del período comunista convertida en una sociedad mayormente atea.

Cruzamos el Moldava por el puente Manesuv y delante nuestro se abre Josefov, el antiguo Barrio Judío, el escenario de la leyenda del Golem, ese monstruo noble, protector de los habitantes del gueto, que forma parte no solamente de la mitología hebrea, sino también del imaginario de grandes escritores como Jorge Luis Borges.

Otros de los muchos atractivos de esta ciudad son la Casa Danzante, de estilo deconstructivista, la Plaza de Wenceslao, la Torre de la Pólvora, la calle Na Prikope y el barrio y museo judío.

Si hay algo que destaca a Praga es su oferta cultural y su pasado glorioso en el mundo de la literatura. Reconocidos en todo el mundo, los titiriteros ofrecen sus espectáculos en teatros y en la vía pública. El teatro negro, aunque se puede ver en cualquier ciudad del mundo, acá tiene un nivel excepcional.

La ciudad alberga a músicos de excelente calidad. En cualquiera de sus pubs se puede escuchar buena música en vivo a un precio accesible. Alguna vez Goethe se refirió a Praga como “la más exquisita gema de la corona del mundo”.

Pasear en tranvía es un placer recomendable y barato. Este vehículo permite atravesar la ciudad siguiendo el curso del río Moldava, lo que equivale a un típico recorrido de bus turístico.

El tranvía 17 es la opción ideal, ya que corre paralelo al río y pasa por sitios insoslayables como el Teatro Nacional, el Puente de Carlos y el Barrio Judío. Además, se detiene muy cerca de Staromestské námestí, la Plaza de la Ciudad Vieja, donde se encuentran edificios emblemáticos de Praga, como el Reloj Astronómico, el antiguo Ayuntamiento, la iglesia de Tyn y la casa en la que Kafka y Einstein se juntaban a tocar música.

Es uno de los pocos países del este de Europa que aún no se maneja en euros su moneda es la tradicional corona checa por lo que comer, beber, alojarse y comprar cosas es bastante más barato que en el resto de Europa.

En cuanto a la comida, te ofrecerán una enorme variedad de platos elaborados con carne, tanto de pollo, cerdo, pavo, como incluso de ternera, aunque eso sí, en este último caso a un precio claramente superior.

La carne, servida con distintas salsas, se acompaña siempre de patatas, verduras o ensalada, formando un plato generalmente contundente.

Eso si, el acompañante muy típico en la gastronomía de la República Checa son los dumplings, unas rebanadas de pan tipo ñoqui, de textura blanda. Una cena para dos personas en un restaurante estándar, sin vino puede salir desde 500 coronas, una cerveza de medio litro 35 coronas.

Los Hoteles, por su parte, una habitación doble en el centro, desde 35€ la noche. Y un trayecto en taxi desde el Aeropuerto Ruzyne, entre 30 y 40 euros.

Recorrer la siempre seductora capital checa es como encontrar una piedra preciosa.

 

Compartir
Negocios

Papá Noel sale caro

El Gobierno porteño inauguró la quinta edición del Parque Navideño, que ya funciona en el barrio de Palermo y que le...


→ Leer más
?