Revista Qué

30 Sep 2014 | Una Maravilla en España

El Museo Guggenheim Bilbao

Construido por el arquitecto y diseñador canadiense de nacionalidad norteamericana FranK O. Gehry, el Museo Guggenheim Bilbao fue inaugurado el 18 de octubre de 1997 por el rey Juan Carlos I de España. Su construcción duró cuatro años, y los costos fueron muy altos. Este singular edificio, es hoy quizás la más importante seña de identidad […]

museo 2 museo 4 museo 10museo 11museo 12Construido por el arquitecto y diseñador canadiense de nacionalidad norteamericana FranK O. Gehry, el Museo Guggenheim Bilbao fue inaugurado el 18 de octubre de 1997 por el rey Juan Carlos I de España. Su construcción duró cuatro años, y los costos fueron muy altos.

Este singular edificio, es hoy quizás la más importante seña de identidad de Bilbao, y con seguridad el edificio que en los últimos años ha disparado a esta ciudad a la fama a nivel mundial.

El mismo ha obtenido distinguidos premios como el “Outstanding Structure Award” del IABSE y presenta una espectacular arquitectura vanguardista. Desde su inauguración en 1997, el museo ha recibido una media superior al millón de visitantes anuales, y ha causado un impacto extraordinario en la economía y la sociedad vasca, impulsando el turismo en la región. 

El edificio se caracteriza por su belleza y su planta casi oval que recuerda a un barco que queriendo navegar río arriba ha naufragado en el Puente de la Salve. La arquitectura del edificio, de cristal, metal y piedra caliza, se caracteriza por sus espectaculares formas orgánicas, que contrastan con sobrias formas geométricas.

Frank Gehry, para escoger el revestimiento del Museo Guggenheim, se inspiró en las plumas y escamas de muchos animales. Observó sus fijaciones y la posibilidad de movimiento que dan. A partir de aquí se generaron las escamas de metal que iban a cubrir las formas orgánicas y curvadas del edificio.

Otra particularidad del edificio son los reflejos de luz y juegos de espejos, que producen interesantes efectos ópticos. Estos juegos están causados por los revestimientos de cristal cuyos reflejos se multiplican con aquellos que el lago artificial y la misma ría generan.  En frente del edificio vemos una escultura de una araña de Louise Bourgeois, y la escultura botánica del gran perro “Puppy” realizada por el artista norteamericano Jeff Koons. Esta última se planeó al principio que estuviera temporalmente expuesta, pero ante el éxito que tuvo entre los bilbaínos, que se opusieron a que desapareciese, se ha quedado allí definitivamente.

Una vez en el Vestíbulo, que sirve de distribuidor, el visitante accede al Atrio, auténtico corazón del Museo y uno de los rasgos distintivos del diseño arquitectónico de Frank Gehry. Se trata de un gran espacio diáfano de volúmenes curvos, que conectan el interior y el exterior del edificio mediante grandes muros cortina de vidrio y un gran lucernario cenital. Los tres niveles del Museo se organizan en torno a este Atrio central y se conectan mediante pasarelas curvilíneas, ascensores de titanio y cristal, y torres de escaleras.

Además del espacio dedicado a la exhibición artística y un edificio anexo de oficinas y administración, el Museo cuenta con una sala de orientación al visitante llamada Zero Espazioa, un Auditorio de 300 butacas, una Tienda-Librería, cafetería, un restaurante tipo Bistró y un restaurante gastronómico con una estrella Michelin.

En 2005 se instaló , como parte de la colección permanente y propia del museo, La materia del Tiempo,  una serie de siete esculturas monumentales creadas por Richard Serra, y que se unen a Serpiente (Snake), la escultura realizada por el artista para la inauguración del museo.

 

 

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