Revista Qué

3 Oct 2012 | Guayana Francesa

En la tierra de Papillon

Ubicado entre Brasil y Surinam, este territorio francés atrae por la selva, el carnaval, un centro espacial y un presidio.

Ubicado entre Brasil y Surinam, este territorio francés atrae por la selva, el carnaval, un centro espacial y un presidio.

En 1759, en “Cándido”, Voltaire escribió “vayamos a Cayenne, allá encontraremos algún trotamundos francés y seguramente nos ayudará”. Era una broma intencionada. Cayena (Cayenne, en francés), capital de Guayana Francesa , había nacido en 1635 como una fortaleza en el litoral atlántico, pero la empresa Compagnie de la France Equinoxiale fracasó más de una vez, por la dureza del clima y la resistencia de los indios caribes.

La corona de Francia nombró un gobernador en 1674 y las cosas parecían encaminarse. Los plantadores de caña de azúcar y los buscadores de oro soñaban con otro Eldorado en la selva, pero se toparon con un infierno verde. En 1763 la colonia de Kourou terminó mal, con miles de colonos muertos. Los sobrevivientes se refugiaron en las tres Iles de la Salut (Islas de la Salvación), también bautizadas Royale, del Diablo y Saint Joseph. Por orden del emperador Napoleón III, en 1852 fue creada en el archipiélago la colonia penal Bagne de Cayenne, que cerró en 1953. En cien años hubo aquí 80 mil presos, algunos muy célebres, como Henri Charriere –autor de la novela “Papillon”– y el capitán Alfred Dreyfus.

Esta historia en la que conviven caníbales, colonos franceses, presos, caimanes y esclavos hoy parece lejana, cuando los 200 mil habitantes de la Guayana Francesa hacen sus compras en euros y disfrutan del status de Departamento Francés de Ultramar, con iguales derechos a cualquier ciudadano francés. Con 8 millones de hectáreas de selva virgen –la mitad de ellas son reservas nacionales, accesibles en barco o en avión– y un litoral de 350 kilómetros de costas sobre el Atlántico entre los ríos Maroni y Oyapock, la región es un paraíso del ecoturismo. Aquí se detectaron 1.300 especies de árboles, 190 variedades de mamíferos, 790 de pájaros y 480 de peces.

Entre las reservas naturales se destacan Amana, Domaniale, Trinité, Grand Matoury, Grand Connetable, Kaw Roura, Tresor, Nouragues y Saul. Es imperdible la Reserva de Amana, poblada de manglares, lagunas y playas entre las desembocaduras de los ríos Maroni y Organabo, a 260 km de Cayenne. En playas como Hattes y Montjoly, anidan grandes tortugas marinas, flamencos e ibis rojos. La reserva Kaw es el paraíso de los tucanes y caimanes.

Se puede remontar el río Maroni –frontera entre Surinam y Guayana Francesa– durante cuatro días. Son 520 km de río desde Saint Laurent de Maroni hasta Maripasoula, regresando a Cayenne en avión. La excursión ronda los 600 euros por persona y se detiene en las aldeas Apatou, Grand Santi y Papaichton, donde conviven etnias indígenas como los emerillons y oyampis con descendientes de esclavos negros. Por el mismo precio es posible recorrer el delta del río Oyapock desde Saint Georges, en la frontera con Brasil. Bien al sur, en la selva, Saul es el sitio para conocer aldeas de los arawak y caribes.

Si la idea es visitar la Guayana penitenciaria, hay que ir a las “Iles de la Salut”, frente a Kourou. El circuito lleva un día y quien tome un catamarán turístico en Kourou (cuesta 40 euros por persona) oirá esta historia: la isla Royale era para los incorregibles y Saint Joseph era una gran celda de castigo. Isla del Diablo –no puede visitarse pero los barcos la rodean– era para los presos condenados al olvido, Dreyfus sobrevivió aquí entre los años 1895 y 1899. Las islas Royale y Saint Joseph hoy tienen playas, bares y muelles de pesca. Isla del Diablo sigue siendo un infierno verde.

Las otras “estrellas” del turismo local son los cohetes Ariane, que se disparan seis veces al año desde el Centro Espacial Guyanés, creado por Charles De Gaulle en 1964 en las afueras de Kourou. Los lanzamientos se hacen de noche y el acceso al sitio de observación en Carapa es gratuito. También es gratis la visita diaria al Centro Espacial con sus torres y puestos de control.

La pimienta de Cayenne –un ají picante apto para condimentar mariscos y peces– es tan famosa como la “locura del Carnaval” en esa ciudad. Todo empieza después de la Epifanía, el 8 de enero, cuando “el rey Vaval” y su reina llegan desde las costas de Brasil y son recibidos por el alcalde de Cayenne. La fiesta se extiende dos meses, hasta el “Miércoles de Ceniza” a fines de febrero. Todos los martes a la noche, los clubes bailables –”Nana” o “Polina” son los más tradicionales– y las calles de Cayenne son invadidas por los misteriosos “Touloulus”: hombres o mujeres cuyo disfraz los cubre totalmente y representa a una elegante mujer francesa del siglo XVIII. Los domingos Cayenne se llena de color con desfiles populares de comparsas, al ritmo de tambores. Entre los personajes y disfraces tradicionales, están los “Neg’marrons” (hombres vestidos en paños rojos) que representan a esclavos fugitivos, los “Soussouris” (“vampiros” que “pican” al público), los “Zombi bareyo” (imitan a los zombis haitianos) y los “Jé farin”, disfrazados con ropas blancas que se divierten tirando harina a todos. Un buen sitio para ver los desfiles es Les Palmistes –hay un parque y bares– en el casco histórico de Cayenne, con sus casas coloniales de color rosado y puertas azules.

Voltaire, que tiene una cascada con su nombre no muy lejos de Saint Laurent du Maroni, admiraba a sus intrépidos franceses. El más audaz fue sin duda Raymond Maufrais, un joven de 23 años que en 1950 intentó atravesar las selvas del sur de Guyana entre el pueblo de Camopi –sobre el río Oyapock y la frontera con Brasil– caminando hacia la aldea de Elaé, en el límite con Surinam, sobre el río Tampok. Maufrais viajó solo y a pie, acompañado de su perro, un rifle y un cuaderno de notas. Buscaba una desconocida tribu de indios que, supuestamente, aún vivía en la Edad de Piedra.No sobrevivió, pero un indio de la etnia Emerillon encontró su cuaderno, origen de un bestseller en 1952, “Aventuras en Guyana”. Allí escribió Maufrais: “en esta selva uno se siente como si entrara en el reino de la bella durmiente”.

 

MINIGUIA

COMO LLEGAR. Desde Buenos Aires hay vuelos a Cayena vía Miami por Air France: ida y vuelta con impuestos, US$ 1.211. American Airlines vuela de Buenos Aires a Miami por U$S 704.

DONDE ALOJARSE. Habitación doble con desayuno en hotel Novotel Cayenne, 211 euros. En el hotel Belle Etoile, 109 euros.

ATENCION. En Guayana se exige certificado de vacunación previa por fiebre amarilla. La estación seca y época más adecuada para viajar es de julio a marzo; de abril a junio se registran lluvias. Conviene usar ropa de algodón, no textiles sintéticos. La corriente eléctrica es de 220 v. Se habla francés.

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