Revista Qué

1 Dic 2014 | Plena y divertida

Lisboa, la hermosa capital de Portugal

La capital de Portugal sorprende con sus tesoros históricos y arquitectónicos y ofrece una variada cantidad de recorridos para los amantes de la historia. Además, su clima templado -durante todo el año- hace que visitarla sea un placer. Además, para los amantes del mar, ofrece playas a pocos kilómetros del centro de la ciudad.

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Es una ciudad llena de historias, sus visitantes revivirán cada uno de los momentos que trascurrieron en la ciudad cuando observen los monumentos históricos y los edificios que se encuentran allí. Con el paso del tiempo y hasta el día de hoy, la ciudad sufrió muchas reformaciones, pero nunca abandono su estilo.

Lisboa es lo suficientemente pequeña como para no sentirse desbordado por su tamaño, pero a la vez lo suficientemente grande como para no sentirse aislado o para tener la misma vida y servicios que cualquier otra capital europea.

Su temperatura es envidiable durante todo el año, su marcha nocturna y su ambiente de ocio es de los mejores de Europa, cuenta con algunos de los centros comerciales más grandes del continente, hay playas de muy buena calidad a pocos kilómetros del centro de Lisboa y, en lo que se refiere a monumentos, la ciudad de Lisboa es simplemente impresionante.

El concepto de centro de Lisboa ha variado mucho en las últimas décadas. El tradicional centro histórico de Lisboa a orillas del río Tajo- la, muy visitada Baixa Pombalina, ha quedado relegado en los últimos años a ser únicamente un destino turístico y comercial, mientras otras zonas situadas algunos kilómetros más al norte han ido ganando importancia como centro económico de la Lisboa moderna.

Muchas personas que viajan a hacer turismo en Lisboa por pocos días acaban, incluso, por no pisar la parte donde transcurre la vida de la Lisboa moderna, donde se mueve la mayoría de la actividad económica y laboral de la ciudad más importante de Portugal.

Y la verdad es que, en una visita corta a Lisboa, es prescindible; aunque siempre conviene conocer también esa cara moderna de la ciudad para contrastar con ese sabor clásico que siempre nos deja el centro histórico de Lisboa. Además de esa imagen decadente y tradicional de la arquitectura del centro de Lisboa, un poco más al norte de la Baixa existe una Lisboa moderna, una capital europea encantadora.

La Baixa es hoy una zona comercial y de hostelería. Allí se pueden encontrar pequeños comercios -sobre todo de textil y algunos dedicados al turismo- restaurantes y bares, bancos, grandes cadenas de moda y tiendas con recuerdos turísticos. Y, por supuesto, turistas. La Baixa suele estar casi siempre en temporada alta asolada de turistas disfrutando de su bella arquitectura.

La Rua Augusta es la calle principal de la Baixa. Empieza en el Rossio y concluye en el Arco Triunfal que da acceso a la Plaza del Comercio y al río Tajo. El Rossio es uno de los principales puntos de encuentro de Lisboa y una de las plazas más populares de la ciudad. Desde allí -cuenta con estación de metro propia de la línea verde- se puede llegar fácilmente a la Baixa, al Chiado y al Barrio Alto, a la colina donde está situado el Castelo de Sao Jorge y a la popular calle de Portas de Santo Antao, con sus restaurantes y terrazas turísticos.

La ya citada Rua Augusta es la más comercial, y en ella conviven las tiendas de toda la vida con las modernas cadenas de ropa internacionales, los puntos de ventas de recuerdos y los vendedores ambulantes de baratijas e imitaciones, algunos de los cuales ponen la nota insólita cuando aprovechan también para intentar vender hachís.

La ciudad tiene una gran cantidad de discotecas y pub esta es una de las cosas por las que los jóvenes aman ir de vacaciones allí. Los bares están colmados tanto como de turistas y gente del lugar que quieren divertirse. La vida nocturna de Lisboa es fantástica.

Pero la vida de día también es muy interesante, la ciudad tiene muchos sitios por recorrer y visitar. Cuenta con grandes centros comerciales muy vistosos y decorados, en los que podemos encontrar todo lo que necesitemos. También los restaurantes, las cafeterías, los cines y teatros son otras de las actividades que podemos hacer durante el día en Lisboa y que es también el punto de reunión típico de los lisboetas para celebraciones y concentraciones públicas.

El tranvía 28, con mucha diferencia el más popular de los que recorren la ciudad de Lisboa, comunica ambas zonas. Si se sigue hacia el este la calle por la que discurre la línea del tranvía -que en la zona de la Baixa es la Rua Conceiçao- se llegará en unos cinco minutos a la Sé, la Catedral románica de Lisboa, y en unos quince se estará en la parte más alta de la colina para visitar el Castillo de San Jorge, con extraordinarias vistas de Lisboa desde lo alto.

Entre el Castillo y el río, está el barrio de Alfama, denominado cuna del fado de Lisboa, con callejuelas pequeñas y retorcidas y casas típicas por las que es un placer perderse y callejear. Un poco más hacia el este, casi ya junto a la estación de Santa Apolonia, los sábados se podrá encontrar una de las peculiaridades lisboetas, el Mercado da Ladra, un mercadillo con todo tipo de objetos nuevos y de segunda mano.

El Parque de las Naciones de Lisboa alberga algunos puntos de referencia de la vida de la ciudad. Allí se encuentra la Estación de Oriente- diseñada por Calatrava-, el Pabellón Atlántico -sede de grandes eventos deportivos y conciertos-, la Feria de Lisboa, el Centro Comercial Vasco de Gama y el espectacular Oceanário, que es la mejor atracción para quien visita Lisboa con niños.

Todo ello, incluido en un entorno con amplias avenidas y paseos peatonales junto al río Tajo, en el que han florecido también numerosos restaurantes y bares donde disfrutar de una cena agradable o una primera copa para comenzar la noche.

El pasaje aéreo a Lisboa, ida y vuelta cuesta $15.000. Por su parte la comida en Lisboa cuenta con una variada cocina que va desde la comida típica portuguesa hasta la cocina internacional, de precios muy baratos comparados con el resto de Europa, y de estupenda calidad, si estamos bien informados. Se pueden conseguir lugares de todo tipo, desde aquellos sitios que por su pinta no dan la menor confianza (hasta que se prueban los deliciosos platos de la casa), hasta aquellos lugares sofisticados de cuisine elaborada que ciertamente te van a dejar asombrado.

Una comida con buen vino, entrada principal y postre ronda los 70 euros por cabeza en las opciones medias. También encontrará establecimientos más económicos, y con frecuencia con mayor sabor, como Populi, que ofrece platos portugueses bien servidos a un precio medio de 30 euros, o el Bistro 100 Maneiras, con menús a 25 euros.

 

 

 

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