Revista Qué

9 Dic 2014 | Para visitar...

Montreal: un lugar inolvidable

Montreal es un poco Manhattan, un poco Londres y un poco París. Esta mezcla de las tres hace que al fin y al cabo no se parezca a ninguna. 

montreal 2 montreal 3 montreal 4 mon treal 1 montreal 5 montreal 8montreal 9montreal 10montreal 11montreal 12Montreal es la puerta de entrada a Québec, la provincia canadiense que resulta en cierto modo la excepción norteamericana, una suerte de atajo europeo, a sólo un par de horas de la Gran Manzana.

Es una ciudad vertical como Nueva York, donde se habla francés como en París y se cultivan tradiciones británicas como en Londres.

Como cajas chinas, Montreal -que en francés se pronuncia sin t y remarcando la r– tiene varias ciudades superpuestas. Una nueva y otra vieja, una al aire libre y otra subterránea, una alta y otra baja a orillas del río. El subte que recorre toda la isla (la ciudad fue construida en medio del San Lorenzo) permite pasar de una a otra con facilidad.

La ciudad tiene una arquitectura variada y heterogénea. Se puede pasar fácilmente de un templo chino, a una replica de la catedral de notre dame de París.  Pasearse por el centro de la ciudad es sentir que damos la vuelta al mundo en un par de horas.

El parque más grande de Montreal (Parc Jean-Drapeau) está formado por dos islas (Ile Ste-Hélène Ile Notre-Dame), y fue el lugar de celebración de la Exposición Universal de 1967.

En la actualidad, las islas resultan un excelente lugar para explorar a pie, en bicicleta o en patines. La Ile Notre-Dame atrae a aficionados de los deportes de motor cada junio con el Grand Prix, y es el lugar de emplazamiento del Casino de Montréal.

La mitad de la Ile Ste-Héléne está ocupada por el parque recreativo de La Ronde. El único fuerte de la ciudad, situado en esta isla, acoge el Museo Stewart, que rememora la historia militar de la región con guías disfrazados y recreaciones.

Muy cerca, la cúpula geodésica construida para albergar el pabellón americano de la Exposición Universal contiene el Biosphére, un museo dedicado al medioambiente del río san Lorenzo.

También no hay que dejar de visitar la “ciudad subterránea” que se compone de 30 km. de calles llenas de comercios, museos, cines y todo lo necesario para esquivar el frío invernal.

En el distrito de Sain Michael se encuentra la TOHA, ONG formada por el Circo del Sol, La escuela circense y la Asociación Nacional de Artes Circenses, que juntas convirtieron este barrio llevado a menos en el centro de formación y representación de artes circenses más grande del mundo, involucrando a vecinos y locales, y dónde podrás ver espectáculos impresionantes. 

Para alojarse en Montreal, entre las numerosas propuestas, se puede recomendar el Sofitel Le Carré Doré, ubicado en un lugar perfecto para moverse en la ciudad: para hacer shopping sobre la calle Sherbrooke, o las vecinas Maisonneuve y Sainte-Catherine.

Está a un par de cuadras de la Golden Mile, de los museos y del distrito de las artes, y muy cerca de la estación de subte Peel, desde donde se puede ir con comodidad a todos los barrios y los lugares turísticos.

En cuanto a la comida, la poutine es el plato más emblemático del campo de Québec (una mezcla de papas fritas, queso y demás ingredientes). Hay muchas casas que la ofrecen sobre la calle Saint Paul y los locales de comida rápida de la ciudad subterránea.

El plato local más emblemático es sin embargo el sándwich de smoked-meat, y el lugar donde se dice que hacen los mejores es Schwartz (3895 Boulevard Saint Laurent).

 

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