29 Dic 2016 - Otra vez, el Gobierno porteño hace oídos sordos

En la comuna 14 hay polémica por las reformas en el ingreso al Jardín Botánico, la Asociación Amigos del Lago de Palermo denuncia que van a modificar el entorno de un edificio diseñado a fines del siglo XIX. Según la Comisión Nacional de Monumentos, el Gobierno de la Ciudad no cumplió con los requisitos previstos para modificar un espacio protegido. El proyecto demandará $ 3.400.000.

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Desde hace varias semanas el acceso de la avenida Santa Fe al Jardín Botánico se encuentra vallado por una obra en desarrollo que modificará la escenografía en ese sector del tradicional paseo del barrio de Palermo. El ingreso sencillo y austero pensado por su creador, Carlos Thays, en el siglo XIX le dará paso a un diseño más moderno y sofisticado, que tiene como propósito reordenar los espacios comunes para los empleados y darle mayor visibilidad a la entrada.

Pero la construcción, ya avanzada, es considerada ilegal por la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos por no cumplir los requisitos exigidos para la intervención de un predio declarado Monumento Histórico Nacional desde 1996.

A esta denuncia se le suma el rechazo de agrupaciones protectoras del patrimonio arquitectónico porteño y barriales, que organizaron una marcha contra el nuevo diseño del acceso. Según explican, en el proyecto no se respeta el concepto elegido por Thays, que priorizó la vegetación por sobre las construcciones pretenciosas. La convocatoria está prevista para mañana viernes, a las 19 horas, en Santa Fe entre Gurruchaga y Armenia.

La obra consiste en: jerarquizar el acceso principal, ampliar el espacio público de la vereda, instalar las oficinas de control e informes hacia la calle, construir un espacio de espera de grupos de visitantes cercano al ingreso, ocultar los tableros eléctricos, colocar un estacionamiento para bicicletas y motos, y construir un cerco semitransparente en chapa perforada.

Fuentes del Ministerio de Ambiente y Espacio Público defendieron los trabajos, explicaron que la obra es legal, que el sector intervenido no integra el conjunto declarado patrimonio histórico y que, por lo tanto, se cumplieron todos los pasos necesarios.

“Todo el conjunto del Jardín Botánico, desde la línea municipal, desde el perímetro, es Monumento Histórico Nacional. Por lo tanto, todo lo que se haga en ese conjunto, en los espacios verdes, edificios o muros, debe ser aprobado por la Comisión y esto no ocurrió. De alguna forma, hay una ilegalidad”, dijo a La Nación el arquitecto Fabio Grementieri, miembro de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos.

En sus siete hectáreas, el Jardín Botánico alberga unos 5000 ejemplares arbustivos, arbóreos y herbáceos, un jardín francés, un jardín romano y cinco invernáculos. A las fuentes, los estanques y unas 30 esculturas se suma el edificio principal diseñado por el ingeniero polaco Jordan Wysocki, que fue sede del Departamento Nacional de Agricultura y del Museo Histórico Nacional.

En 1892, el entonces director general de Paseos Públicos, Carlos Thays, planteó la necesidad de instalar un jardín botánico con fines científicos, recreativos y paisajísticos. El predio abrió al público 7 de setiembre de 1898 y hoy recibe a 50.000 chicos por año que lo recorren para aprender, más visitas espontáneas de vecinos y turistas.

Desde el Ministerio de Ambiente y Espacio Público consideraron que el perímetro en el que se desarrolla la obra fue instalado en 1962, mientras que la protección histórica rige para los edificios anteriores a 1941.

Grementieri explicó que “El ministerio tiene la obligación de presentar un proyecto antes de tocar algo. La Comisión ya le pidió al ministerio que explique cómo hizo la obra sin pedir permiso o enviar el proyecto para ser analizado. Se puede pedir la demolición o la reformulación de la obra.”

La ONG Basta de Demoler y la Asociación Amigos del Lago de Palermo son dos de las agrupaciones que cuestionan el proyecto, que demandará un presupuesto de $ 3.400.000. “Es un estilo que contrasta con la obra histórica, una construcción ultramoderna que choca con el parque histórico. Thays priorizó el arbolado y la vegetación a cualquier otra construcción. No colocó un pórtico a propósito, sino una reja muy sencilla para que lo que prime sea la vegetación”, opinó a La Nación Santiago Pusso, de Basta de Demoler.

Andreína de Luca de Caraballo, presidenta de la Fundación Ciudad, sostuvo: “El nuevo acceso, con pesadas formas curvas de hormigón armado y un invasivo bloque prismático, obstruye la vista de los únicos edificios originales”.

Se prevé que la obra finalice en febrero, aunque el escenario planteado podría cambiar el rumbo del proyecto.