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21 de noviembre de 2018

Los enfermeros en pie de guerra

Una ley aprobada en la Legislatura porteña regulará a los profesionales del sistema público de salud. Los enfermos quedaron al margen, denuncian precarización laboral y ataque a su profesión. Los pormenores de una iniciativa que modificó una norma que regía desde 1986.

Los enfermeros en pie de guerra
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Los enfermeros de la Ciudad pusieron el grito en el cielo después que los legisladores oficialistas votaran la modificación de la ordenanza 41.455, y se transformara en una ley que regulará el régimen de los profesionales de la Salud porteña. Es que ahora la Ciudad tiene una nueva carrera hospitalaria, pero no reconoce a los enfermeros (entre otras profesiones sanitarias), que continuarán su labor como “personal técnico administrativo”.
 
Tanto para el sector como para legisladores opositores el cambio no llama la atención, ya que se da en el contexto del recorte presupuestario más alto de la historia en el sistema de salud porteño. 

Además, hay una reforma educativa que impondrá la Dirección de Formación Docente capitalina en la Escuela de Enfermería Cecilia Grierson, que tendrá cambios en su plan de estudios: la carrera que dura tres años pasará a dos, con un cuatrimestre más de prácticas y materias virtuales. “Se trata de precarización en la calidad educativa y en la fuente laboral docente”, plantearon en un petitorio los estudiantes de esa institución. 
 
A esto se suma el decreto del jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, para crear el Complejo Hospitalario Sur, que eliminó cinco hospitales porteños para trasladar las especialidades a un solo predio ubicado en el hospital Muñiz, situación que generó el repudio de los trabajadores de esos edificios médicos.
 
Lo que sí llama la atención es que la nueva carrera de Salud Pública incorpora en su artículo 6 (ver cuadro aparte) a los Licenciados en Ciencias Antropológicas, ciencias de la Educación y hasta comunicadores sociales. En tanto, si el gobierno incluyera a los enfermeros en la ley, esto implicaría un aumento salarial de alrededor del 30 por ciento y jornadas laborales menores a 30 horas semanales. 
 
El presidente de la comisión de Salud, José Luis Acevedo señaló que “esta ley viene a transparentar el ingreso, ascenso y movilidad de la carrera de profesionales de Salud de la Ciudad. Para entender que se trata de un profundo cambio de paradigma ya no se llamará carrera médica, sino carrera profesional, mostrando la política de inclusión a más ocupaciones que tiene esta nueva norma”. 
 
Para apaciguar las aguas, Rodríguez Larreta, que no dará el brazo a torcer con la ley, aprovechó una entrevista televisiva para aclarar que “a los enfermeros no les cambió nada su situación”. Dice el jefe de gobierno que  “esta norma no los afecta. Fue una ley que siempre estuvo pensada para los médicos”. Anticipándose al repudio de los trabajadores, agregó que se ocupará de tratar una ley “específica para los enfermeros, que son una parte fundamental del sistema médico”.
 
Lo que enfurece a los licenciados en enfermería es que, como la nueva ley no los reconoce, aunque realizan una carrera de cinco años perciben menor salario, discrecionalidad en las designaciones (ahora el Poder Ejecutivo tendrá la facultad de designar y remover a las autoridades hospitalarias), y menos derechos laborales.
 
Los enfermeros también denuncian que el régimen por concurso que establece la normativa “es totalmente vago ya que han quedado borrados los elementos que establecían cómo se establece el jurado y cómo se establece el puntaje”; y señalaron a Qué que “ahora la metodología para concursar es sustituida por el concepto de “idoneidad” (Art. 91, 92 y 93) integrado por criterios vagos que la ley no define, y a eso se suma que la designación de los directores ahora será facultad exclusiva del Ejecutivo”.
 
Para María Elena Cabrejas, enfermera profesional graduada en la UBA y docente en la Escuela de Enfermería Cecilia Grierson, “no sólo se trata de una decisión del Poder Ejecutivo porteño de no mejorar las condiciones de trabajo y de carrera de estos profesionales, sino  también demuestra el lugar que ocupa la salud y el acceso a un derecho tan básico y elemental como el acceso a la atención sanitaria”.
 
 “Esta ley pretende un disciplinamiento de los trabajadores de la salud mediante la implementación de planes de privatización y tercerización de los hospitales públicos porteños y un atentado al derecho a la salud como es la Cobertura Universal de la Salud (CUS), dijo a Qué Laura Marrone, de la Izquierda Socialista. Es que “la CUS, en esencia, consiste en que la población pague de su propio bolsillo la atención sanitaria a través de la industria del seguro, a la que sería derivado el presupuesto de salud”, agregó el médico y dirigente de izquierda Reynaldo Saccone.
 
Para el presidente de la Comisión de Legislación del Trabajo, y legislador del Bloque Peronista, Claudio Heredia, “con esta  ley las conquistas laborales son borradas de un plumazo”.
 
Pese a las numerosas críticas, desde Vamos Juntos hablaron con este medio para defender la norma y desmentir las versiones opositoras. “Esta es una ley que si bien no tuvo amplio consenso en el recinto, desde el concepto del voto, tiene alto consenso desde la redacción, porque tiene aportes de todos”; y además “tiene un alto acuerdo con el Ejecutivo, que generó los consensos con los dos sectores más poderosos del ámbito de salud (médicos y Federación de Profesionales)", afirmaron convecidos.
 

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