Insistente con los proyectos que en su momento quedaron en el tintero por falta de votos en la Legislatura, el Gobierno porteño, hoy con mayoría propia, más la ayuda del socialismo logró modificar el
Código Contravencional de la Ciudad.
La modificación al código tuvo la particularidad , epor primera vez el bloque oficialista,Vamos Juntos, se partió y los 'lilitos' no acompañaron la prohibición de los trapitos. Ya habían manifestado su postura cuando no firmaron el despacho para que la norma baje al recinto, pero el PRO contó con los votos necesarios en la comisión.
Como
Como adelantó Revista Qué en su edición #200 la propuesta del Ejecutivo realza la perspectiva de género y crea nuevas figuras contravencionales (la figura de los limpiavidrios hoy ni siquiera existe en el
Código Contravencional, se la incluyó justamente para sancionarla). Además incorpora la denuncia anónima y la posibilidad de arresto, al tiempo que agrava sanciones, como multas y trabajo de utilidad pública.
Desde el oficialismo explicaron a este medio que la necesidad principal es la de continuar con la política pública que viene realizando el Poder Ejecutivo en cuestiones de género; y en ese sentido buscan trabajar sobre lo que no se ve y lo que sucede a diario, como el acoso callejero. “En el caso de la Ciudad son las mujeres quienes más sufren diferentes formas de acoso y violencia al transitar las calles y al viajar en transporte público”, argumenta la iniciativa.
La modificación propone una interpretación más abarcativa de la contravención hacia los cuidacoches, entendiendo que la acción comprende tanto a “quienes brindan indicaciones, cuidan vehículos, reservan lugares o aplican cualquier otro método tanto de forma gratuita, onerosa o a cambio de una retribución voluntaria”. También agrava las sanciones de multa e incorpora la posibilidad de aplicar arresto de uno a cinco días. Mientras que la inclusión de la figura del limpiavidrios propone la incorporación de “la limpieza de vidrios de cualquier tipo de automotor en la vía pública” como figura contravencional, para ello aplica los agravantes bajo las mismas causales que en el caso de los trapitos.
A partir de ahora el simple hecho de ofrecerse para cuidar el auto en la calle será pasible de sanción. Sólo podrán hacerlo aquellos que cuenten con la “tarjeta azul” que otorga la Ciudad a discapacitados, jubilados y otros, a quienes sí autoriza a cuidar autos en algunos lugares.
La sanción económica sería de entre $ 892,5 y $ 5.355, menores que las que se habían planteado en el proyecto original. De todas formas, podrían encarecerse, porque se establecen en Unidades Fijascuyo valor se actualiza semestralmente de acuerdo al precio de la nafta.
El otro cambio relevante es que las sanciones serán más duras si se prueba que detrás del cuidacoches hay una organización, por ejemplo una barrabrava. También, si el trapito es detectado en los alrededores de un estadio de fútbol, un predio donde se realice un recital o alguno de los parques porteños.