Revista Qué
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El Gobierno de la Ciudad anunció ayer que aceptó la renuncia de los miembros de Ana María Conde y José Osvaldo Casás, quienes dejarán sus cargos por motivo de jubilarse. Horacio Rodríguez Larreta hizo referencia a los jueces salientes, de quienes consideró que “han ejercido sus funciones con plena consideración y práctica de los principios y valores éticos que deben guiar el actuar de los magistrados”.
El mandamás capitalino además les agradeció por “los años de servicios prestados como servidores públicos de la judicatura, comprometidos con los valores democráticos y la Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”.
En el Decreto 445, que lleva la rúbrica de Rodríguez Larreta, se anticipa que “antes de que comiencen las sesiones ordinarias, el Poder Ejecutivo enviará los pliegos de los reemplazantes que propone a la Legislatura”. Mientras tanto, el Tribunal quedará integrado por los jueces Inés Weinberg de Roca (Presidente), Alicia Ruiz, y Luis Lozano.
Según pudo conocerse, el jefe de Gobierno ya estaría recibiendo propuestas para los reemplazos. Uno de los nombres que suena con fuerza es el de la saliente presidenta del Consejo de la Magistratura porteño, Marcela Basterra, cuestión que deja entrever la intención del alcalde de contar con “alguien propio” dentro del organismo.
Pero la elección de los postulantes para posibles sucesores se entremezcla con las elecciones, que, para cuando Larreta envíe la propuesta de magistrados reemplazantes, ya deberían tener fecha definida. Por tal motivo, la renovación de los miembros de la Corte porteña estará condicionada por los acuerdos políticos que el jefe de Gobierno realice con sus socios radicales en Cambiemos o un posible acuerdo que entable con el peronismo.
El proceso de designación de los miembros del TSJ tiene varios pasos. Primero, se dan a conocer los posibles candidatos, sometiéndose así a una suerte de consulta pública. Luego, si hay aceptación, se eleva la propuesta a la Legislatura porteña, para lo cual forzaría a que funcione en el verano.
Posteriormente, la Legislatura comienza con el trámite, con un lapso para presentar impugnaciones y el llamado a audiencia pública, lo que demandará dos meses como mínimo hasta que finalmente la Legislatura porteña vote a los nominados y asuman sus lugares en la Corte de la Ciudad de Buenos Aires.
Un dato no menor, es, que al ser dos las vacantes, le brindan amplitud a la estrategia que encare Rodríguez Larreta. En ese caso, el mandamás porteño deberá generar los acuerdos políticos necesarios con los distintos espacios, ya que son los bloques de legisladores los que en definitiva deben dar los votos.