POR EL ESCANDALO DE LAS COIMAS
05/06/2020
Comienza el juicio a Potocar, el primer jefe de la policía de la Ciudad
Se lo señala como supuesto jefe de una oscura red de comisarios acusados de coimear a comerciantes y trapitos de Núñez y Saavedra, a cambio de protección policial. La polémica causa contra el primer jefe de la Policía fue investigada por el fiscal Campagnoli en 2017. El proceso comenzará el jueves próximo en el Tribunal N°16.

José Pedro Potocar, el primer jefe de la policía que tuvo la Ciudad de Buenos Aires va a juicio. Se lo acusa asociación ilícita. El proceso comenzó en el Tribunal N°16 con los jueces Gustavo González Ferrari, Inés Cantisani y María Cristina Bertola de Umaño. Susana Aveni, a cargo de la circunscripción que incluía a la 35°, está acusada junto a él y enfrentará a los jueces.

 Entre efectivos y superiores son 10 los procesados que estarán en el banquillo de los acusados del TOC 16. Norberto Villareal, el jefe de la comisaría misma en ese entonces, que se entregó en abril de 2018 luego de estar 18 meses prófugo y fue perseguido por la Federal misma, es el único que llega al juicio preso y esposado.

El ex jefe de las comisarías porteñas, había sido designado por Horacio Rodríguez Larreta y su legajo era impecable, sus jefes políticos enviaron a chequearlo. No podían correr el riesgo de tener un comisario sucio al mando del proyecto de seguridad urbana más ambicioso del PRO.

La trama que se vislumbra detrás de la caída del mandamás de la Policía de la Ciudad escondía a fines de 2017 variadas aristas: pases de factura entre miembros de la fuerza, cruces por la designación, “arrepentidos”, e incluso un prófugo, entre otras cosas.

El fiscal José Campagnoli pidió su procesamiento con prisión preventiva, acusado junto a otros jefes policiales de ser la pieza clave de un esquema de recaudación de tarifas de protección a trapitos y coimas a restaurantes y comercios en Núñez con el testimonio de un policía y el informe de un gendarme dedicado a tareas de inteligencia como pruebas, un expediente bajo la firma del juez Ricardo Farías. Potocar estuvo 90 días preso, luego salió.

En la elevación a juicio, que el fiscal Campagnoli firmó en febrero del 2018, se hace mención a una marcada definición de roles dentro de la supuesta asociación ilícita. Puntualmente se señala a José Pedro Potocar, en ese entonces al mando de la Dirección General de Comisarías, y a Susana Aveni, ex titular de la circunscripción VII, como los encargados de generar la protección para aquellos que recaudaban el dinero ilegal. Además, señala a los agentes Marciano Quiroga y Sergio Ríos como los “recaudadores”. Todo bajo el estricto control del comisario de la 35 en ese entonces: Norberto Federico Villarreal.

Dentro de los delitos que se imputan, se suma otra acusación, la de cobrarle entre $400 y $500 a los trapitos de la zona para que actúen durante los partidos que jugaba River de local y durante los recitales que se desarrollaban en el estadio Monumental como también en el microestadio de Obras Sanitarias.

Una de las pruebas que la justicia tomó como fundamentales, según reconstruyó Infobae surgió del allanamiento que se realizó a la comisaría 35 por orden del juez de la causa, Ricardo Farias. De la oficina de Villarreal, se secuestró un cuaderno que contenía anotaciones hechas a mano. Se trataba de siglas y números. “DGC” era una de ellas, que Campagnoli identificó rápidamente con Dirección General de Comisarías, manejada por Potocar. También figuraban supuestos pagos con los nombres “Zona” y “Gorda” que, según el fiscal, “referían a la Circunscripción VII y a la propia Aveni como receptora de esa porción del dinero, ya que era quien por entonces dirigía esa dependencia”.

El fiscal de Núñez-Saavedra es especialmente duro cuando se refiere a Potocar:

“Brindó una colaboración fundamental sin la cual el desarrollo de este esquema no hubiera sido posible. En concreto, no sólo fue connivente frente al funcionamiento de esta estructura, sino que promovió su instauración, brindó la protección que un sistema permanente de corrupción como éste ineludiblemente requiere y lo blindó ante posibles detractores internos a través del uso arbitrario de los mecanismos administrativos policiales", aseguró.

Uno de los procesados en el expediente, el subcomisario Hernán Kovacevich, acusado de estar al tanto de toda la maniobra y no haberla denunciado, brindó una declaración que resultó clave para el fiscal. Contó que el comisario Villarreal le dijo en una oportunidad que “había que armar algo con los trapitos para cobrarles en los partidos, ya que él había sido puesto en la jefatura de esa comisaría por Potocar y Aveni para ese fin”. El subcomisario asegura que se negó a participar y que por esa razón Villarreal le cambió sus funciones y comenzó a vivir un hostigamiento laboral.

Otro de los que declaró, fue el también imputado y procesado subcomisario José Alberto Codaro, que se refirió puntualmente al tema de los cuidacoches: “Villarreal era loco de los trapitos. Le gustaba que estén para sacar algún beneficio propio. Por lo que vi, sobre todo los días de partido en River, los habilitaba para que recauden para él”.

El fiscal encargado de acusar es Fernando Fiszer, el mismo que participó en la condena a prisión perpetua al portero Jorge Mangeri.

“Potocar está muy tranquilo. Quiere que el juicio empiece cuanto antes para demostrar su inocencia y el daño que le hicieron. Las pruebas qué hay en su contra son muy débiles”, señalaron a Infobae fuentes de la defensa del ex jefe de la Policía de la Ciudad. No se encontró, por ejemplo, ningún patrimonio de orígen ilícito, ningún testaferro. Si Potocar se metió plata en el bolsillo, la Justicia no pudo especificar dónde está.

Potocar llega al juicio bajo la defensa técnica de los abogados Christian Poletti y Raúl Alcalde mientras que Susana Aveni estará representada por Claudio Calabresi y Hernán Vega. Otro de los abogados que participará del juicio es Gastón Marano, que defenderá a Kovacevich. Se trata del mismo letrado que logró la condena para el futbolista Jonathan Fabbro por haber abusado de su ahijada.