EN CASA
03/07
Vídeo exclusivo: Germán Tripel en cuarentena asegura que “vamos a salir más locos de todo esto”
En diálogo con La Tecla el artista dice que sanó las heridas con Mambrú; relata la experiencia con Marilyn Manson y su presente. ¿Se anima a una relación poligámica?
En octubre de 2002, hace casi dieciocho años, nacía Mambrú, la banda pop de chicos que apostaba a completar la apuesta iniciada años atrás por el éxito de Bandana: la banda de chicas. Tras la dirección artística de Afo verde -que había producido a Xuxa, Los Auténticos Decadentes, Divididos, Gustavo Cerati- se encolumnaron Gero, Manu, Tripa, Milton y Pablo. Lanzaron su primer disco con el éxito “A veces” que fue triple platino, vendiendo más de 120.000 unidades. Tras el primer álbum lanzaron otros dos y la banda se disolvió en 2005. 

“Con respecto a lo de Mambrú estoy agradecido que haya pasado porque sin eso no hubiera crecido en este medio, no hubiera conocido a mi mujer (Florencia Otero), no hubiera hecho todo lo que hice porque fue mi comienzo. Sí, era muy joven y en el momento me molestaron muchas cosas del proyecto, más que nada desde lo humano; pero hoy en día estoy muy amigado y la verdad que es un lindo recuerdo el de Mambrú para mi vida”, reflexiona Germán Tripel.

Después del éxito, surgió en él la necesidad de reconstruirse, aprovechar las herramientas ganadas en la experiencia del negocio musical en su máxima expresión y retomar el camino del arte en los términos que él deseaba. “Reinventarme”, repite Germán Tripel, en sus entrevistas. El primer paso fue deshacerse del pseudónimo que usaba con Mambrú: Tripa. Es que la exposición que implicaba el negocio del pop en aquellos tiempos se le había vuelto un estigma.

También tenía otra edad, apenas 20, hoy con su pareja y en muchos proyectos musicales y teatrales de los que participó, se permite divertirse, jugar y no sentirse juzgado; sin tener que demostrar que se ganó su lugar. Con el destino a su favor, le tocó vivir con su banda hacer un dúo con Marilyn Manson en el Hotel Faena. “La experiencia con Marilyn Manson, fue una de las tantas, gracias a Dios, que pasaron en el Hotel Faena, que estábamos tocando, como todos los sábados, y en un momento lo vi entrar a Marilyn Manson, nosotros seguimos tocando y cuando empezamos con “Sweet dreams”, que no estaba ni previsto ni nada, él vino, nos pidió cantar el tema y después se quedó un par de temas. La verdad que es un tipo muy distinto a como uno lo ve en las redes o en sus vídeos. Es súper reservado, muy alto y muy agradable”, recordó Tripel.



En su casa, con su familia llevan la rutina lo mejor posible: “Nos levantamos temprano, desayunamos, jugamos, armamos actividades con nuestra hija. Después ordenamos, comemos, volvemos a jugar, volvemos a organizarnos, hacemos cosas de trabajo, cosas de jardín. Merendamos, hacemos actividades en el garaje… vida normal de familia. Después cenamos, vemos una película y nos comemos algún dulce.”

Si la pandemia y el distanciamiento se extienden espera sea que para algo bueno. “Que esto no modifique la forma de concebir la vida, si no que nos haga más conscientes a la hora de vivir, básicamente. Mi reflexión es que por suerte vamos a salir más locos y no tan cuerdos de todo esto y que podemos ser más humanos que seres.”



Su prioridad está puesta en su centro, que hoy es su familia, ellos son sus referentes y con ellos gana fuerzas para crear; ese mundo íntimo no lo pone en juego por nada, en ese sentido prefiere una vida más tradicional. “Las relaciones abiertas o la poligamia están bien para quien considere que esté bien, básicamente. Si nacés en una sociedad donde eso es normal, está bien, si nacés en una sociedad como la nuestra que no está bien visto, quizás no. Todo tiene que ver con el concepto que vos tengas de familia o de pareja. No estoy ni a favor ni en contra, nunca me pasó ni me va a pasar porque suelo enamorarme de una sola persona y, en este caso, hace doce años que la elijo, así que no podría hablar bien de la poligamia, pero la respeto.”

Con cuarenta años Germán Tripel tiene todo lo que sueña: su pareja, su hija, vivir de la música, su casa, pero todavía suelta un “reinventarme” como tarea pendiente, quizás sea un objetivo eterno y de allí saque el empuje para seguir. Con las limitaciones del contexto trabaja con propuestas de shows vía streaming desde el teatro El picadero, además está grabando un nuevo disco y forma parte de la ambiciosa propuesta de llevar a cabo el primer musical en streaming de Latinoamérica. Siempre hacia adelante, a través de sus redes se puede ir tras su próximo movimiento.