A FUEGO LENTO
26/09
¿Qué es el peaking o slow sex?
Correr el orgasmo del centro de la escena, ya no hay previa; peaking es disfrutar cada segundo, prolongar el placer y dejar de pensar el encuentro sexual como una carrera genital al desenlace.
El objetivo de las relaciones sexuales no debería centrarse en el coito y el orgasmo como única meta, por el contrario, el sexo es estimulación del deseo. La confusión tiene diversos orígenes: la industria porno que acentuó el “directo al grano” y, anteriormente, la religión que entendía al sexo como el medio para la reproducción, por lo que el acento estaba puesto en el encuentro genital del binomio hombre-mujer. Ahora bien, es hora de desaprender todo eso y poner a trabajar los sentidos y el cuerpo en pos del disfrute integral.

Lo que el Peaking o Slow sex propone es que cada roce, cada palabra, cada acercamiento, sea igual de relevante que lo que refiere al “uso” de los genitales. En el caso de una cita, por ejemplo, se puede preparar la escena con luces sugerentes, aromas ricos, esencias, aceites, música que potencie la sensualidad; luego focalizarse en el primer contacto, sea una caricia, un beso; disfrutarlo como tal y no como “la previa”.



A la hora de elegir el vestuario para el encuentro se pueden privilegiar telas suaves o con texturas que permitan jugar con el tacto, tomar el tiempo necesario para desvestir o desvestirse lentamente y provocar a la imaginación; desafiar a la otra persona a desnudarte usando solo una mano o cualquier cosa que juegue con la posibilidad- imposibilidad, para incrementar la atención completa. Lo que se debe pausar es la razón; los involucrados deben embriagarse de ese elixir que se destila cuando la excitación es total.

Para potenciar esta conexión se pueden usar elementos suaves para acariciar, tomar el tiempo para rozar desde un dedo hasta la espalda; variar temperaturas: tomar un hielo y tocar alguna de las superficies del cuerpo con él; después pasar a las manos, ser conscientes de ese contacto, postergar el encuentro con los puntos obvios de placer, lo que subirá la potencia del éxtasis.

Así, además, se revelará el mapa del cuerpo, áreas olvidadas que son tan o más erotizantes que otras más obvias; este tipo de encuentro, incluso, favorece la confianza y la comunicación.