28/12/2020
El gabinete de Cristina
Carta mediante y con micrófono en mano, la Vicepresidenta hizo públicas sus diferencias con funcionarios y funcionarias del equipo nacional. Cuáles son los nombres que la dos veces Presidenta busca borrar de un plumazo.

"Funcionarios que no funcionan”, sostuvo en una carta pública hace unos dos meses. “Todos aquellos que tengan miedo o que no se animan, por favor, hay otras ocupaciones además de ser ministro, ministra, legislador o legisladora”, liquidó desde la tarima emplazada en el Estadio Diego Armando Maradona de La Plata, antiguo Estadio Único. Con sus dichos, Cristina Fernández generó revuelo en la política y puso blanco sobre negro las internas del Frente de Todos.

Las primeras letras de la vicepresidenta acabaron por apaciguar el cambio inicial en la gestión federal. Es que, con anterioridad a la publicación, el presidente Alberto Fernández le había puesto fecha de vencimiento a la era de María Eugenia Bielsa frente al ministerio de Hábitat y Vivienda de la Nación. 

Los alcaldes bonaerenses fueron claves al reclamar ante Balcarce 50. Según pudo saber LaTecla.info, en los casi 11 meses frente a la cartera, Bielsa no se reunió con los jefes comunales que afrontaron una crisis habitacional que derivó en tomas de terrenos que complicaron el andar a mediados del año. 

La salida estaba diagramada y se demoró por la carta pública para no dar un gesto de “debilidad” del Jefe de Estado ante su compañera de papeleta. “No vamos a descubrir nada si decimos el valor político que tiene la figura de Cristina Fernández”, lanzó el especialista en comunicación política, Gustavo Córdoba, en el último informe especial de LaTecla.info.

En tanto, después del acto que tuvo al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, como principal protagonista, en el entorno del oficialismo nacional sostienen que el efecto “apaciguador” podría repetirse. Los cambios, que más tarde que temprano van a llegar, se demorarían unos días.

El principal malestar de la presidenta del Senado de la Nación está en su máxima preocupación histórica, la Justicia. Justamente la titular de la cartera judicial, Marcela Losardo, es inamovible para el Presidente. Sin embargo, la presidenta honoraria del Instituto Patria, que en su carrera política siempre siguió de cerca todo lo relacionado al mundillo judicial y sus reformas, no comparte ninguna de las decisiones de Losardo ni la ausencia de un puntal de la funcionaria a las variables en el esquema judicial que se debaten en el Congreso.

Desde que CFK tomó al ministro de Economía, Martín Guzmán, como un propio y este se acomodó bajo el ala kirchnerista, la relación con el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas se desgastó más y más. Nuevamente, otro albertista en la mira y con la diferencia de no contar con el lote de “inamovible” producto de dolores de cabeza en su padrino. Como si fuera poco, propios del albertismo hablan de un doble comando en las áreas de Guzmán y Kulfas. La complicación pasa por el gran año del economista platense y el rápido cierre de la deuda externa. Kulfas transita por la delgada línea.

Otro que cuenta con un historial negativo tanto desde Balcarce 50 como desde el recinto del Senado es el canciller, Felipe Solá. La herida se abrió en la conversación entre Alberto y el presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, y no se cerró. El albertismo busca un cambio y mantener la autonomía en la coalición en materia de geopolítica. El Presidente no quiere negociar con su principal socia que sueña con regresar a la época de Jorge Taiana.

Así como hay puntos mínimos de coincidencias entre quienes pueden irse con un veto presidencial y vicepresidencial, también hay quienes agitan la diferencia entre el uno y la dos. 

Por caso, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, no logra colmar las expectativas de varias líneas de la coalición. Sin embargo, nuevamente cuenta con la protección total de Alberto. Al jefe de ministros le reclaman el bajo perfil político y la necesidad de consolidarse como portavoz del Gobierno. Misma situación se vive con Vilma Ibarra, encargada de cuidar la firma presidencial desde la Secretaría Legal y Técnica. Ambos forman parte del grupo protegido por el Sillón de Rivadavia.

Así como hay intocables en el albertismo, también los hay en el cristinismo. Wado de Pedro (Interior); Agustín Rossi (Defensa); y Guzmán, son defendidos a capa y espada por la dos veces Presidenta. Por el momento, ninguna de las patas de la alianza de Todos ponen la mirada sobre sus desempeños.
 

La recuperación

Así como el “funcionaron que no funcionan” sirvió para marcar el terreno, también fue una advertencia que logró capitalizar Sabina Frederic y Nicolás Trotta. La titular de Seguridad y su par de Educación mutaron la apreciación presidencial y salieron del ojo de la tormenta. Incluso, dirigentes del Conurbano de comunicación directa con la expresidenta sostienen que Frederic no llegó a tener un nivel negativo comparado al de Trotta a pesar de las críticas del ministro provincial, Sergio Berni. Allí, sostienen que se trata de una estrategia política y que CFK no va por su cabeza. 

En diferencia, el titular educativo caminó por la cornisa y logró revertir el escenario en los últimos dos meses. En el repunte de Trotta aparece el juego político y acercarse a sectores del peronismo porteño y aliados como Victoria Donda. Por caso, allí lanzará “En Común”, un espacio que se sumará al Frente de Todos como una alternativa progresista con tintes de pejotismo.

En la órbita sanitaria, Gines González García no transita por la mejor de las sendas. Sin embargo, la presión no llega desde las dos veces vicepresidenta. Sus espadas sanitarias, Daniel Gollan y Nicolás Kreplak, cumplen funciones en la administración de Axel Kicillof y en el radar del Patria no figura debilitar a la Provincia sacando uno de los dos funcionarios más importantes.