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6 de mayo de 2015
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Un gancho de izquierda

Sectarios, troskistas, izquierda vieja y mentirosa, carentes de seriedad e infantiles, fueron algunos de los golpes propinados desde ambas esquinas del ring. Por un lado, el FIT; por el otro, el MST. ...

Un gancho de izquierda
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Sectarios, troskistas, izquierda vieja y mentirosa, carentes de seriedad e infantiles, fueron algunos de los golpes propinados desde ambas esquinas del ring. Por un lado, el FIT; por el otro, el MST. Desde 2011, ambas fuerzas de izquierda mantienen diferencias irreconciliables que nacieron poco antes del apoyo del Movimiento Socialista a la candidatura presidencial de Pino Solanas. Es que, para el FIT, armar un frente “sin debatir un programa” rozaba los pecados capitales.

izquierda

Tan equivocados no estaban. Poco tiempo después, el cineasta abandonó las filas de la corriente más fundamentalista para conformar un gran frente con Elisa Carrió, Martín Lousteau y los radicales anti K, que terminó en el fracaso rotundo.

Los sucesivos resultados poco favorables de Solanas afectaron directamente al Movimiento Socialista y a sus aliados. Alejandro Bodart, quien obtuvo una banca en la Legislatura dentro de la lista de Proyecto Sur, en las últimas PASO ni siquiera consiguió el piso del 1,5 por ciento del padrón exigido por ley.

Otro de los sectores afectados fue el que respaldó la precandidatura de Claudio Lozano. El economista de la CTA que compitió por la alianza Camino Popular y reunió a los decepcionados militantes tras el armado de UNEN, tuvo un desempeño por debajo de lo esperado. Si bien a comienzos de año se perfilaba un acuerdo con el MST, que incluyera a Gustavo Vera (Bien Común), las negociaciones no llegaron a buen puerto. Chicanas de por medio, el acuerdo fracasó y las tres fuerzas tomaron caminos separados.

Por su parte el FIT, que en las elecciones de 2013 consiguió colocar un diputado en el Parlamento porteño, en las Primarias obtuvo tan sólo el apoyo del 2,57 por ciento del padrón electoral. Con estos resultados, ni siquiera podría renovar su banca.

¿Y ahora?

La carrera hacia julio no resultará para nada fácil. Cuando el resto de las fuerzas que competirá en las ge-nerales se sacará los ojos para captar a los votantes de Michetti, los espacios estrechos a la izquierda tendrán el desafío de elegir entre el FIT o Luis Zamora, la gran sorpresa de Autodeterminación y Libertad, que cosechó el 2,03 por ciento.

Consultada por revista Qué, Myriam Bregman adelantó que desde el Frente de Izquierda apuestan a rete-ner los votos obtenidos y esperan contar con el apoyo de los sectores progresistas que, si bien mantienen ciertas reticencias a la filosofía marxista, comparten las mismas bases y re-chazan similares intereses.

“El Frente de Izquierda se ha transformado en un tercer sector político, que no está con el gobierno pero tampoco con el resto de la oposición que representa intereses empresariales. Es una izquierda independiente”, expresó.

Por su parte, desde Bien Común -que se mantiene reacio a la etiqueta de “izquierda”- aún no tienen definido a quién apoyar, pero se inclinan hacia la lista de Bregman con la que aseguran tener muchas coincidencias en la Legislatura.

Este panorama ni se acerca a la definición del MST. Sergio García responsabilizó directamente a FIT y Camino Popular por la derrota de la izquierda en las PASO tras negarse a conformar una gran coalición que terminó dando más posibilidades a los “viejos partidos”. Sectarios, otra vez.

La unidad hace la fuerza

La actitud separatista de la izquierda no le permite conformar una unidad que logre mejorar su desempeño y mucho menos le consiga perfilarse como una verdadera alternativa en la Ciudad. Hoy, fraccionada en siete partes -MAS, MST, FIT, Bien Común, Alba y Camino Popular-, superó los 148 mil votos en total, más de la mitad de los que obtuvo Ocaña. Sin embargo, al jugar por separado apenas el FIT consiguió sumar 41 mil, cifra que pone en peligro su permanencia en el Parlamento porteño y no alcanza siquiera para pelear una comuna.

En los últimos diez años, la izquierda viene cuesta abajo. Lo que en 2001 podía considerarse como un avance, en 2015 es un retroceso.

Myriam Bregman es quien ahora lleva la ventaja con el objetivo final de sumar adeptos progresistas e intentar, una vez más, ocupar una banca. Zamora no se quedará atrás. El Movimiento Socialista no dudará en demostrarle su apoyo e intentará quitarle el poco poder que le queda.

LEA LA NOTA COMPLETA EN LA EDICIÓN IMPRESA Nº 30 DE QUÉ.

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