FANTASIAS Y REALIDADES
11/11/2019
Trío sexual: ¿ancla o salvavidas de la pareja?
En esta nota, La Tecla te cuenta la realidad de los tríos sexuales, una práctica que en los filmes eróticos parece simple y relajada, pero que, en realidad, tiene su complejidad y no todos están listos para realizarla
¿Quién no se ha excitado alguna vez imaginando una escena o una situación erótica? Eso lleva el nombre de fantasía sexual, es decir, la recreación o representación mental que tiene por objetivo crear o mejorar los sentimientos sexuales.

En general, las fantasías suelen estar intrínsecamente vinculadas a lo prohibido, por lo que jamás las confesaríamos. 

Si bien el espectro de las mismas es superamplio, y hay tantas como personas en el mundo, diversas encuestas y estudios han demostrado que el threesome, es decir, los tríos sexuales, es la práctica que encabeza la lista de los deseos.

Claro que no para todos, porque mientras para algunos es y seguirá siendo una fantasía, para otros fue una experiencia que jamás repetirían o una práctica que disfrutan al máximo. 
En esta línea, varios famosos se han atrevido a hablar sin tapujos sobre sus experiencias. Pero hace po-co más de un mes, en su libro de memorias Inside Out, Demi Moore reveló que hacer tríos sexuales fue el principio del fin de su relación con Ashton Kutcher. 

Entonces, nos preguntamos: ¿Es un arma de doble filo incursionar en esta fantasía? ¿Hay alguna manera de hacerlo sin poner en riesgo la relación? ¿Acceder a esta práctica renovará la pareja y evitará una separación?

Al respecto, en una emisión de PH, Podemos Hablar, el ciclo que Andy Kusnetzoff conduce por Telefe, Alessandra Rampolla explicó que la mejor manera de hacer un trío es estando en pareja, porque, así, “uno puede generar esa complicidad o negociación y, teniendo bien claro los sí, los no y los hasta dónde, se puede negociar e incluir a una tercera persona”. Sin embargo, la sexóloga aseguró que “en el plano de la fantasía, todo fluye muy bien, pero en la vida real, no tanto”.

Lo cierto es que realizar un trío puede hacerte conocer una nueva dimensión de tu vida sexual, otorgándole variedad y diversión a tu relación. Pero la clave para que sea una experiencia positiva que avive la chispa sexual con tu pareja es que haya una clara comunicación y negociación al respecto. De lo contrario generará grandes conflictos y dificultades, y será un pasaje directo a la separación. Así que ya sabés: jugá y divertite, pero hacelo siempre dejando las cosas en claro. 

Lo que tenés que saber...

Antes de que experimentes te aconsejamos hacerte las siguientes preguntas claves: ¿Realmente quiero compartir a mi pareja? ¿Por qué accedo? ¿Me afectarán los celos? ¿Cuáles son mis límites sexuales?

Es vital para la salud emocional de la pareja que ambos lo deseen; de lo contrario, si uno lo hace para complacer al otro, solo se logrará poner la relación al borde del precipicio.

Además tenés que saber que es normal que haya celos, vergüenza, momentos incómodos, cuestionamientos internos a la fidelidad y la monogamia, inseguridades, competencias. Incluso, si sos una persona sexualmente aventurera y desinhibida, podés llegar a sentir que no lo diste todo.

Así que para combatir todo esto, la clave es la buena comunicación y confianza.

¿Cómo proponérselo a la otra persona?

Si bien en los filmes cinematográficos los tríos se muestran como algo que simplemente sucede y todos la pasan de maravilla, en la vida real funciona de forma muy distinta.
En general, la principal traba es pensar cómo se propone la práctica sin hacer sentir mal o insegura a la otra persona. Por ello, acá te damos una serie de recomendaciones a tener 
en cuenta:
- Tantear el terreno: ¿Por qué no con una broma? Detrás de todo chiste hay un poco de verdad.
- Plantearlo de forma transparente y natural, dejando en claro que la intención es explorar sensaciones sin mezclar sentimientos.
-Investigar pros y contras y pensar cómo se sentiría cada uno compartiendo a su pareja con otra persona. 
- No avasallar: que tus ganas no fuercen al otro. Las claves del éxito son la complicidad, el respeto y los límites.