21/05
Kicillof, Larreta y la pipa de la paz
El gobernador de la provincia de Buenos Aires y el jefe de gobierno de la Ciudad bajaron los ánimos del debate entre los distritos. Buscan recuperar la articulación para la próxima fase de aislamiento.
Después de las disputas entre el gobierno de la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, las aguas se calmaron. Es que, luego de la cita en Olivos, con el presidente Alberto Fernández como mediador, el administrador provincial, Axel Kicillof, y  jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, dejaron de lado la disputa entre distritos.

Claro, de cara a la nueva fase de aislamiento social preventivo y obligatorio, que se extenderá hasta el 7 de junio sin modificaciones a las ya anunciadas, la Provincia y la Ciudad buscan recuperar la articulación del primer mes de la cuarentena.

En ese marco, la ministra de Gobierno bonaerense y espada política de Kicillof, María Teresa García, consideró que "hubo una intencionalidad de mostrar una pelea o ruptura entre la Ciudad y la provincia de Buenos Aires que no es así" y aseveró que entre ambas administraciones simplemente tienen "miradas diferentes".

En declaraciones radiales, la funcionaria expuso que la ciudad autónoma "tiene su base de sustentación económica en comercios y servicios, mientras que la provincia en la actividad industrial y es lógico que haya miradas diferentes". La ministra dijo que "el jefe de gobierno porteño estima que puede controlar la apertura de la actividad comercial y el gobernador bonaerense dice que en el Conurbano se corre riesgo, porque es muy difícil de controlar el flujo de personas ya que hay 1.800 barrios humildes y asentamientos, por lo que hay limitar el transporte".

"Esto no significa ni una ruptura ni una pelea, sino que cada gobernante cuida a su población de la manera que le parece más pertinente", sentenció. Así, García destacó que la provincia y, sobre todo el Conurbano bonaerense, "no está en condiciones de abrir la cuarentena" por lo que se insistirá en la misma modalidad pero se buscará "hacer mucho más restrictivo el transporte público urbano, que es lo que más le preocupa al gobernador Kicillof".

En ese marco, expuso que desde la administración bonaerense se busca controlar el transporte particular "porque vemos una afluencia de tránsito mayor en rutas y arterias principales en el acceso a la Ciudad" y remarcó que "si bien las personas con trabajos esenciales están habilitadas, nos parece que se desmadró un poco porque esta semana la afluencia de tránsito es enorme".

Luego, manifestó que en cuanto al transporte público "se trabaja para ver si desde el lunes se establece la modalidad de reserva de pasajes, sobre todo en trenes, que es donde más riesgo hay por la concentración de gente".

Asimismo reconoció que "también se está discutiendo el uso de la tarjeta SUBE con certificación de cumplir actividad esencial para que no haya mayor afluencia en colectivos" y estimó que la restricción del transporte "es esencial para el gobierno de la provincia porque el virus no se transporta solo sino que lo transportamos las personas". "El transporte es un riesgo", concluyó García.