PANDEMIA
25/05
El inesperado festejo de Jimena Barón
La cantante cumplió años en plena extensión del confinamiento obligatorio y lo celebró junto a su exmarido e hijo en común, el pequeño Morrison
Durante unos años, la actriz Jimena Barón y su pareja, el futbolista Daniel Osvaldo devenido en cantante de rock conformaron una pareja famosa que dividía sus días entre Argentina y Europa por los compromisos laborales que asumieron. 

Tras el nacimiento del único hijo en común llamado Morrison, se instalaron en Buenos Aires pero tiempo después se separaron. Allí devino una debacle sentimental pues ella se abocó al canto como también a denunciar los malos tratos recibidos por su ex a través de las letras picantes de sus temas. Mienras tanto, él se despedía del fútbol e iniciaba su banda de rock. 

En este contexto, las relaciones entre sí no fueron las mejores, pero con el tiempo las heridas sanaron y supieron limar las asperezas. Ahora en plena cuarentena obligatoria decidieron compartir el mismo techo por la custodia compartida del niño y así fue que transitaron el cumpleaños de Barón en las últimas horas. 

Así mostraron la celebración casera puertas adentro y Barón brindó las explicaciones necesarias "Fui a buscar a Momo, me dijo que no quería volver al departamento, que quería estar con el hermano, el perro y el papá y con vos también, quedate. Padre adhiere, quedate. ¿Se terminará el mundo? Me quedo. Hay pasto, recuerdo como se siente tener el sol en la cara, el perro y a mi hijo, el fin de la paz y el silencio, el quilombo que más extrañaba. Recuerdos cien mil por segundo, un millón, cien mil millones".
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Fui a buscar a Momo, me dijo que no quería volver al departamento, que quería estar con el hermano el perro y el papá y con vos también, quedate. Padre adhiere, quedate. Se terminará el mundo? Me quedo. Hay pasto, recuerdo como se siente tener el sol en la cara, el perro y a mi hijo, el fin de la paz y el silencio, el quilombo que más extrañaba. Recuerdos cien mil por segundo, un millón, cien mil millones. Se abren vinos, potes de helado, se sigue recordando toneladas por minuto pero se ríe. Cumplo 33 años, se festeja, e inesperadamente es un cumpleaños de los mas lindos, muy inesperadamente. Momo nos regala un show de trap, se abre champán, pregunta si los sueños se cumplen. Daniel intenta justificar la torta ya comida (que hice yo hace 2 días) la vela y la bengala usada. El chiste del ensamble y las risas. Momo insiste en encender una bengala usada. Comienza eufórico a cantar el feliz cumpleaños en inglés, el padre en un acto patriótico se indigna. Bailamos hasta las 9 am. Vimos el amanecer. El alma se llena de curitas invisibles, se siente bien. Cuando el 2020 no podía ser más inesperado, se vuelve más inesperado. Lo abrazo, con todas las volteretas que me trae, lo abrazo muy fuerte. Me siento agradecida, en procesos de grandes aprendizajes, en búsqueda de cambios, de cierres, de nacimientos, de acomodar todo distinto y que se sienta mejor, de que sane lo que sigue jodiendo, de despedirlo, de perdonarme, no ser tan dura conmigo misma, de regalarme aceptación y sorpresa. Intento que no me afecte ni me lastime que piensan los demás de mí, mi vida, mis decisiones. Abrazo también las cagadas que me mandé e intento ser mejor persona todos los días, pero sin castigarme tanto. Los abrazo a ustedes del otro lado, que me llenan de amor, de verdad. Les agradezco la compañía incluso cuando anduve un poco desbrujulada. Les agradezco eso muchísimo. Los extraño, los veré cuando se pueda y les contaré y cantaré cosas distintas, estamos todos distintos verdad? Que así sea. Gracias por los mensajes y los lindos deseos, me siento muy feliz y afortunada 💓 Feliz cumpleaños para mí.

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