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10/10
NEGOCIOS DE LAS VEREDAS
La gran caja de Larreta
La cartera conducida por Eduardo Macchiavelli maneja licitaciones millonarias, cuyos ganadores son viejos
conocidos desde que el PRO conduce la Ciudad. El extraño caso de las veredas que se rehacen pese a no estar rotas, el costoso mantenimiento de jardines y plazas, y las consultorías que asumen roles de las comunas
La gran caja de Larreta
Desde comienzos de la gestión del ahora presidente Mauricio Macri hasta la del actual jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, el mantenimiento del espacio público es uno de los puntos del Presupuesto porteño que más partidas reciben. Sin embargo, dentro de tantos millones distribuidos se esconde una fenomenal caja de financia-miento político, a la que más ha recurrido el macrismo, primero, y el larretismo, después. 

En el epicentro se ubica el ministro de Ambiente y Espacio Público, Eduardo Macchiaveli.
Las empresas contratistas se repiten, como también la falta de controles, que generó varios informes de la Auditoría General de la Ciudad, donde reiteran que no hay mecanismos para poder saber a ciencia cierta cuánto de sobreprecio podría haber en las licitaciones o contrataciones directas. Incluso se llegó a situaciones insólitas, como la que se vive en la Junta Comunal 4 con el exceso de hectáreas para cortar el pasto (ver aparte).

En las últimas semanas, lo que más revuelo generó fueron las presuntas irregularidades en el mantenimiento de las aceras, porque en muchos casos se repiten los trabajos y se levantan veredas que no estarían en mal estado. “El problema ahí es que para la colocación de las mismas se contrata a empresas que, como tienen empleados mal pagos y sin calificación para el trabajo, hacen la obra mal y después hay que volver a arreglarla”, se excusó, insólitamente, un funcionario al tanto de la operatoria.

El negociado, según denunció, no sería en la compra de las baldosas sino en la colocación de las mismas. “A las empresas (ya sea por las veredas o el trabajo en espacios verdes), por la forma de subcontratación que hacen les alcanza con un 40% de la licitación para cubrir los costos; a eso su-male el retorno. La ganancia es gigantesca”, contó una fuente del propio gobierno.

Los cuadrados son comprados desde hace décadas a la empresa cordobesa Blangino (provee desde 1974), que a lo largo de los años no recibió denuncia alguna. “Son serios y están híper limpios”, graficó un empresario de la obra publica porteña. Esa firma provee el 90% de las baldosas que se colocan, mientras que el restante 10% se produce en las plantas de reciclado de la Ciudad.

Cuando Macchiavelli ocu-pó la Secretaría de Gestión Comunal y Participación Ciudadana, entre 2011 y 2015, se llevó adelante un esquema de licitaciones gemelas con el Ministerio de Ambiente y Espacio Público. Desde 2011 a 2013, cuando el titular de esa cartera era el actual vicejefe de Gobierno, Diego Santilli, la operatoria floreció sin roces. Pero los problemas llegaron cuando arribó Egdardo Cenzón y no permitió que Macchiavelli se hiciera cargo de las licitaciones, sino que las monopolizó él. 

Ante ese escenario Macchiavelli se refugió en las contrataciones de las comunas. Con 
el cambio de nombres en 2015, y ya como ministro, intentó volver al viejo esquema con el subsecretario de Descentralización, Sergio “Chiche” Constan-tino, como aliado. Pero no llegaron a buen puerto debido a que “cada uno llevaba agua para su molino”. Constantino, más cercano al peronismo en Cambiemos, perdió en esa interna.

Para no replicar el modelo con su salida y, también, cuidar a uno de sus golden boy, Facundo Carrillo (que absorbió las competencias so-bre la relación con las comunas pero no las obras), “ahora todo lo maneja Eduardo”, dijeron en Uspallata. Carrillo sólo se quedó con la relación con las comunas y la ciudadanía. “Es un perfil diferente al de Eduardo en ese sentido, no quieren que quede en polémicas por temas electorales, además”, agregó la misma fuente.

Espacios verdes
Antes de 2015, la pelea entre Cenzón y Macchiavelli tuvo su punto más álgido cuando el segundo llamó a una licitación por cuatro años del mantenimiento de los espacios públicos. Ese contrato fue readecuándose en precios sin que se llamara a nuevas licitaciones, y con un intervalo de meses que se volvió cada vez más corto. Es decir, desde 2015, las mismas empresas continuaron con los trabajos de manera cíclica y readecuando precios de manera directa. Ellas son: SES S.A. (de Nicolás “Nicky” Caputo, el “hermano de la vida” de Macri); Mantelectric I.C.I.S.A.; Indaltec S.A.; Comercializadora Pacífico; Algieri Cultivo S.A.; Urbaser Argentina S.A. - SEOB S.A. - UTE; Casa Macchi S.A.; Ecología Urbana S.R.L. y Salvatori S.A. Parques y Jardines.

El contrato original, que se firmó en 2015, estableció un monto de $599.176.622; después de más de dos años de vigencia del mismo tuvo más de doce readecuaciones de precios en el medio; y Macchiavelli lo prorro-gó por doce meses, a partir de abril de este año. 

El dinero aumentó considerablemente, ya que para el interanual abril 2018-2019 tiene pensado erogar $400 millones, es decir, casi un 60% de lo que gastó en dos años. Pero no sólo eso: más de la mitad de ese presupuesto se lo llevará Salvatori S.A. con contrataciones por $236.228.591, casi dos veces más que en el pliego anterior. 

Algunas de las prestadoras de servicios crecieron bajo el brazo de la administración macrista, como es el caso de Bosquimano S.A., cuya inscripción en el fisco data de 2010, pero que desde 2015 no para de ganar licitaciones de mantenimiento de espacio público y de diferentes locaciones de la Ciudad, como es el caso del teatro Colón. 

El gasto por el mantenimiento de espacios verdes y la colocación de plantitas en distintos sectores de la Ciudad es considerablemente alto, al punto que en sólo una licitación de este año se destinaron casi dos mil millones de pesos para ese fin, sin contar las readecuaciones señaladas anteriormente.

En efecto, por el decreto 236, del 17 de julio, el Gobierno llamó a licitación para el “Servicio de Mantenimiento Integral y Sostenido de los Espacios Verdes comunales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires” por un plazo de 36 meses, cuyo presupuesto es de $1.821.065.156,93, según reza en la convocatoria. Desde que Mauricio Macri llegó al poder las empresas vencedoras de las licitaciones en la capital del país se reiteran.

Veredas
Dada la eficacia del plan recau-datorio con espacios verdes, Macchiavelli lo replicó con las veredas y lanzó una nueva lici-tación, hace menos de un mes, por $4.000 millones de base para la reparacion de aceras por 24 meses. Los sobres se abrieron el 3 de octubre y hubo 29 ofertas (ver aparte). Ese ítem tiene una particularidad: en las redes sociales se multiplica día a día la cantidad de personas que denuncian arreglos de veredas que se encuentran en perfecto estado. Pero no es lo único.

El año pasado, el Gobierno de la Ciudad le pagó la millonaria cifra de $13,5 millones para brindar los servicios de consultoría para el lanzamiento de dicha licitación a la firma McKinsey Argentina S.R.L., que pertenece a Francisco Ortega, quien for-ma parte de la mesa chica del G-25, que es una suerte de agrupación interna del PRO.

En el mismo lapso, el secretario de Planificación y Gestión, Fernando “Bana” Benegas, contrató a McKinsey para que desarrolle un portfolio de proyectos de “visión es-tratégica” de la Ciudad a largo plazo. Por ese contrato le pagó la cifra de $14 millones. La caja de Espacio Público incluye además a los organismos descentralizados, como el Ente de Mantenimiento Urbano Integral (EMUI), cuyo titular es Martín Maffuchi. También a la Subsecretaría de Vías Peatonales, a cargo de Clara Muzzio, y la Subsecretaría de Mantenimiento de Espacio Público, que conduce Ezequiel Capelli.

Ellos tres son quienes administran los gastos de cada una de las reparticiones. Ahora, bien, ¿de cuánto dinero se habla? En la normativa de este año se establecieron gastos de $7.370 millones de pesos, un 30% del Presupuesto de la cartera, para la reparación de todo el espacio público. De acuerdo a las estadísticas del Presupuesto 2019, el número sube a $8.519 millones, de acuerdo a lo que informó el Ministerio de Economía y Finanzas. Esa cifra se mantendría -excepto que haya una disparada inflacionaria superior al 60%- en los mismos márgenes, ya que en las ampliaciones presupuestarias no están contempladas readecuaciones de precios.

Pero las irregularidades no se detienen ahí, sino que muchas de las empresas mencionadas 
anteriormente figuran como aportantes en los registros de campaña de Cambiemos en las elecciones presidenciales del año 2015 y en las de medio término de 2017. En los últimos comicios, por ejemplo, la alianza electoral declaró haber reci-bido $155 millones en concepto de aportes de empresas privadas. Ese balance, junto con el del 2015, no fueron aprobados todavía por la Justicia Electoral; y en algunos casos se encuentran judicializados por presunto lavado de dinero.

La licitación que generó todo tipo de dudas en la Ciudad
Hace menos de un mes, el Ministerio de Ambiente y Espacio Público llamó a una licitación para contratar un servicio de reparación de veredas por veinticuatro meses y por un total de $4.000 millones. Según pudo saber Qué hubo 29 ofertas diferentes. Lo que llama la atención en la oposición es que la totalidad de dinero es inferior, si se tiene en cuenta la inflación y se proyecta en 23% para el año que viene, a lo que se erogó en ese ítem el año pasado y este. “Esa licitación va a tener desde el vamos readecuaciones de precios, porque tan bajo no puede ser”, explican. En la Ciudad no dieron respuestas al respecto, pero graficaron que “si hay 29 empresas que presentaron una oferta es porque el proceso es más que transparente”.

Las hectáreas invisibles
Envuelto en el escándalo de Boca, el presidente de la Comuna 4, Héctor Apreda, partió a la Legislatura. Su lugar fue ocupado por la michettista Gladys Romero, quien, como quedó huérfana de padrinazgo, procura cuidar cada centavo. Cuando asumió notó que el contrato de poda de césped era siempre por 111 hectáreas, pero al revisarlo descubrió que había 11 que formaban parte de emprendimientos privados o que estaban en otros programas que no se condecían con ese contrato. Por ese dinero, durante dos años Apreda pagó cerca de $300.000 mensuales, es decir $7,2 millones. Como consiguiente, la comunera realizó la denuncia ante la Procuración. 

Macchiavelli se quedó con todo
El año pasado, el titular del Ministerio de Ambiente y Espacio Público, Eduardo Macchiavelli, logró quedarse con un viejo anhelo que tenía: la caja de las veredas. Con el cambio en la administración, el funcionario se que-dó con esa potestad que se encontraba en manos de cada una de las juntas comunales. Es que desde 2011 a 2015, como secretario a cargo del control de cada una de las quince comunas, tuvo esa caja a discreción, lo que lo enfrentó con el exministro Edgardo Cenzón. Ahora sólo le queda volver a tener la poda.

Empresas que ahorran, vecinos que pagan
Las roturas de veredas por arreglos de las em-presas de energía, gas, agua y fibra óptica comenzaron a ser coordinadas desde el año pasado. Por ese cambio, Edenor, Edesur, AySa y todas las compañías de internet, cable y telefonía móvil pudieron ahorrar $40 millones en 2017, y se calcula que el doble en el corriente.

El fallo que protege al “¿corrupto?”
El descontrol por el espacio público llegó a tal punto que el Auditor General de la Ciudad, Facundo del Gaiso, y su esposa, la comunera Carolina Maccione, perdieron un juicio contra el titular de la Comuna 11, Carlos Guzzini, debido a que los actos de los comuneros no pueden ser judicializados. Del Gaiso y Maccione tendrán que pagar $13.000 de costas por haber denunciado a Guzzini por hacer contrataciones de obra pública sin el aval de la Junta Comunal. El fallo sostiene que los co-muneros, por más que sean de otro partido, no pueden denunciar en la Justicia al presidente de la Comuna debido a que también son miembros del Ejecutivo.

Los amigos de mis amigos son mis amigos
El Ministerio de Ambiente y Espacio Público, comandado por Eduardo Macchiavelli, contrató a través de una licitación privada a la empresa extranjera McKinsey para que brinde servicio de consultoría para optimizar el mantenimiento de veredas de la Ciudad, por un monto de $13.500.000. En la firma se conocieron Gustavo Lopetegui y Mario Quintana, ambos del ri-ñón de Marcos Peña. El primero es actual asesor del presidente de la Nación con rango de secretario y excoordinador de la Jefatura de Gabinete de la Nación. El segundo, Mario Quintana, fue hasta hace poco vicejefe de Gabinete. En 2018, la empresa que tiene 27 años en Argentina se llevó otro monto millonario para brindar un servicio de consultoría, coordinación y asistencia en la construcción de un portfolio y sus respectivos proyectos a partir de la visión estratégica a largo plazo para la Ciudad. La plata que desembolsó el Gobierno porteño en este caso ascendió a $14.112.000.

La mecánica que cambia pero se repite
En 2015, Qué publicó una serie de informes sobre licitaciones gemelas, sin control, en el Espacio Público porteño. Tres años después, el macanismo sigue igual, pero con algunos cambios, para hacerlo más “efectivo”. De tener las contrataciones divididas a multiplicarlas para hacer más caja, ahora el mecanismo se mejoró, para evitar detectar manejos espurios en el mantenimiento de espacios verdes, pero quedó en evidencia ante el arreglo constante de veredas que se encuentran en perfectas condiciones, como también con los cambios en la avenida Corrientes.

Larreta, convertido en un meme
El cambio de veredas sanas es tan evidente que desde hace tiempo, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se volvió hasta un meme en las redes sociales. Las quejas de vecinos, políticos y hasta periodistas, no llegan hasta ahora a hacer que se cambie la postura oficial con respecto a dicha política. En la imagen más popular se puede ver cómo Rodríguez Larreta prioriza al cambio de veredas sanas por encima de otras obras más necesarias, como la ampliación del subte.

Las respuestas brindadas desde el ministerio

Plan integral de veredas

Fuentes del Ministerio de Ambiente y Espacio Público sostuvieron que “en 2017 se creó la Subsecretaría de Vías Peatonales para dar respuesta” a los reclamos. Dijeron que “si bien el mantenimiento de las veredas depende de cada frentista, el Gobierno decidió hacerse cargo de su reparación y mantenimiento, y para eso desarrolló el Plan Integral de Veredas, a través del cual se están renovando las aceras en todas las comunas”. De los 321.380 frentes de la Ciudad, 150.221 estaban en mal estado. 

Los trabajos de mejoramiento de las veredas se realizan en todos los barrios, priorizando avenidas comerciales, zonas de alto tránsito peatonal y los entornos de escuelas, hospitales y edificios públicos. El Presupues-to para 2018 es de “2.000 millones de pe-sos”, para 818 mil metros cuadrados.

Nueva ley de construcción/ responsa-bilidad de empresas de servicios
“Uno de los problemas más recurrentes con respecto a las veredas de la Ciudad es que, en muchas ocasiones, frentes que habían sido reparados recientemente volvían a ser abiertos por empresas de servicios”, explicaron desde la cartera para responder a por qué se hacen trabajos donde ya se habían realizado. 

Por ese motivo, uno de los ejes principales del Plan Integral de Veredas “tiene que ver con la planificación, coordinación y fiscalización de las obras que realizan las empresas de servicios”. Aseguran en la cartera que las empresas de servicios públicos solicitan por mes alrededor de 14.000 permisos de aperturas. No obstante se aclaró que “todas las empresas de servicios tienen la obligación de dejar la vereda en perfecto estado una vez terminada su obra. Por eso se está haciendo foco en la fiscalización, para asegurar que todos esos trabajos sean realizados. En lo que va del año se realizaron 228 mil fiscalizaciones”. Las empresas deben constituir un depósito en garantía para que, en caso de cierres defectuosos o falta de cierres, se pueda ejecutar esta garantía y realizar la obra de forma correcta, a su exclusivo cargo.

LA NOTA COMPLETA EN LA EDICION #209 DE REVISTA QUÉ
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