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Lunes, 19 agosto 2019
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17/07
HOMELESS INVISIBLES
Las dos caras de la miseria
El Gobierno porteño volvió a pasar por encima de la ley de Protección de Personas en Situación de Calle y publicó cifras que, según el arco opositor, son irreales. Por eso, diversas organizaciones de la Ciudad respondieron con un censo popular que puso en debate una problemática recurrente.
Las dos caras de la miseria
La polémica sobre la cantidad real de personas que se hallan en situación de calle en la Ciudad de Buenos Aires sumó otro capítulo en el territorio con el presupuesto más alto del país. Es que los nuevos números revelados por una extensa lista de organismos y organizaciones sociales de la esfera capitalina sacaron a la luz la cantidad de gente que hay en esas condiciones de extrema vulnerabilidad social. 

El dato llamativo, una vez más, es que las cifras no concuerdan en absoluto con el censo que llevó a cabo la Dirección General de Estadísticas del Gobierno porteño, que sólo contabilizó 1.146 personas que viven en la calle (7,5% más que las que había en 2017 en números oficiales), mientras que las organizaciones como el CELS y la Defensoría del Pueblo de la Ciudad llegaron a registrar a 7.251 hombres, mujeres y niños "en situación de calle efectiva", contra 4.394 que se contabilizaron en 2017. Es decir, un 23% menos que en la actualidad. 

La ley 3.706, de Protección a las Personas en Situación de Calle, reglamentada en 2013, entre otras cosas contempla no sólo a las personas que efectivamente viven a la intemperie, sino también a aquellas que están en riesgo de llegar a esa situación. A saber: individuos que padecen sentencias de desalojo o quienes "habitan en estructuras temporales o asentamientos sin acceso a servicios y en condiciones de hacinamiento".

Pero para el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, el asunto es distinto. Por eso, en las mediciones oficiales se dejan al margen de las estadísticas a quienes residen en hoteles, reciben subsidios o dan uso a los paradores que la Ciudad. De acuerdo al segundo censo Popular de Personas en Situación de Calle (CPPSC), la mitad de los consultados aseguraron que es la primera vez que se ven obligados a vivir en estas circunstancias. Discriminados por edad, el 84% de los censados son mayores de 18 años, mientras que el 16% son niños, niñas y adolescentes.

Astuto, el jefe de Gobierno, que buscará renovar su mandato por cuatro años, dijo en declaraciones televisivas que “con que haya una persona en la calle hay que estar ahí para ayudarla. Los paradores de la Ciudad son para todos, y siempre hay lugar”. Sin embargo, esta vez, el Gobierno no podrá quedarse sólo con el discurso y hacer la vista gorda. Es que, en un histórico fallo, la Justicia porteña resolvió dar lugar a una medida cautelar peticionada por Victoria Donda, Laura González Velasco y la Coordinadora Argentina por los Derechos Humanos (CADH), y ordenó al GCBA que adopte inmediatamente un plan de emergencia a fin de preservar y resguardar la vida y salud de la gente que vive en la calle o está en riesgo de caer en esa condición. Obliga la Justicia a opciones de servicios socioasistenciales de alojamiento alternativos a los paradores nocturnos; y que, además, se dé difusión, a fin de que los beneficiarios tomen conocimiento y accedan al respectivo alojamiento.

En ese sentido, el legislador Javier Andrade manifestó “que sea la Justicia la que obliga al Gobierno porteño a resguardar la vida de la gente en situación de calle, y no su responsabilidad como funcionarios públicos, deja muy en claro las prioridades de su gestión”.

Cabe recordar que trabajadores del programa Buenos Aires Presente (BAP) denunciaron que el personal es insuficiente para atender a la creciente cantidad de gente en situación de calle, la falta de capacitaciones y el deterioro de los vehículos del programa, que “están destruidos”. El frío en la Ciudad de Buenos Aires ya se cobró dos muertes. Sergio Zacariaz, de 52 años, falleció en la calle por hipotermia. En tanto, otra fue a refugiarse al hospital Pirovano pero no soportó las bajas temperaturas y murió en el pasillo del nosocomio. 
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