Revista Qué

27 May 2015 | Jorge Triaca a fondo

El hombre detrás del PRO

Su padre fue dirigente sindical peronista y ministro de trabajo durante la presidencia de Menem; Jorge Triaca es el armador de perfil bajo del PRO y diputado nacional en la Ciudad. Radiografía de un economista desencantado con el peronismo y “comprometido con el cambio”.

Su jefe de prensa abre la puerta del despacho con calidez pasada la una de la tarde. “En diez minutos está con vos”, se adelanta; los diez minutos son cinco, y Jorge Triaca convoca en su despacho. Es una oficina muy pulcra, bien iluminada, en la que se destacan la bandera argentina y un cuadro que enmarca la camiseta de Vélez Sarsfield firmada por varios jugadores.

“Soy enfermo del Fortín” aclara. El diputado nacional por la Ciudad del PRO es un hombre elegante, de vestuario clásico y gestos pausados; a raíz de un accidente automovilístico se traslada en silla de ruedas, pero esto no representa un obstáculo ni en su carrera política, ni en su vida privada.

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Es economista, tiene un máster en Políticas Públicas y hoy es el armador menos visible del PRO; rinde culto del perfil bajo y fue, entre otras cosas, el hacedor de la campaña de Del Sel. Triaca negocia los espacios del equipo de Michetti dentro de la fuerza luego de las PASO y responde las preguntas con amabilidad.

“El objetivo de Michetti y de todos los que la acompañamos es integrarnos en una sola estructura partidaria y política para las elecciones; la responsabilidad de Horacio a la hora de gobernar será integrar a los distintos sectores, incluido el equipo de Gabriela. La verdad es que hoy el objetivo es lograr la mejor campaña para el PRO y que Horacio sea electo jefe de gobierno”, comentó el diputado en una entrevista con Qué.

Su desembarco en el PRO se produjo en 2003, cuando, desencantado con el peronismo que “debatía ideas vacías” entre Rodríguez Saá, Kirchner y Menem, decidió juntarse a tomar un café con Mauricio Macri. “Con las crisis de 2001 entendí que me tenía que comprometer; el peronismo mutó muchísimo, hasta ese momento cumplía funciones importantes, pero ya no. Mi viejo estaba contento de que yo participara, sin importar en qué espacio. Siempre me dijo que hiciera lo que sentía, y así fue”.

Jorge recuerda su infancia con un dejo de nostalgia pero a media sonrisa; relata, con pausas que le permiten hacer memoria, cómo era la vida en un hogar tan politizado. “Tengo muy presente la imagen de mi papá como dirigente sindical y político; cuando yo tenía dos años, mi viejo estuvo un año preso durante el proceso militar. Yo era muy chico, éramos 5 hermanos, mi vieja estaba sola con todos; fueron épocas difíciles, sufrimos dos atentados en mi casa. Son cosas que hoy no llaman la atención, pero en ese momento eran situaciones muy atípicas”.

Jorge Triaca trabajó como economista en el ámbito privado hasta que desembarcó en el equipo del PRO; vislumbró un desmembramiento dentro del peronismo y del radicalismo en los años posteriores a la crisis de 2001, que lo llevó a elegir la alternativa de Mauricio Macri.

Es, además, el canal de diálogo entre el PRO y los sectores sindicales y empresa-riales de la Argentina; el diputado explicó a Qué los motivos de este rol dentro de la fuerza. “Para mí siempre fue habitual relacionarme con los dirigentes sindicales y sus familias; a muchos de ellos los conozco desde que era chico, porque venían a casa a ver a mi viejo. Con muchos íbamos a los mismos campings de vacaciones. Aprendí a través del diálogo se puede construir con ellos, entiendo su función y sus responsabilidades; ellos siempre defienden su institución”.

Triaca resalta una y otra vez el mensaje esperanzador que, a su criterio, tiene Macri para con la juventud y para la mi-litancia; se para de la vereda de enfrente del kirchnerismo. “Hay que reconocer que muchos jóvenes se sienten representados con las ideas de la Presidenta; pero también muchos buscan más un empleo en el Estado que un espacio político donde expresarse.

Yo valoro mucho a quienes participan desde un lugar genuino y no por un cargo; la militancia real contra la bolsa de empleo”. La presencia del fotógrafo en el despacho no lo incomoda, Jorge tiene un manejo prolijo de los gestos y de las palabras que usa. En el debate actual sobre la farandulización de la política, frente a la pregunta de si está bien o mal que los candidatos participen en un programa de entretenimiento, Triaca no tiene dudas: “Los políticos han discutido entre políticos pero no han solucionado los problemas de la gente.

Tinelli sabe llegarle a un sector de la sociedad que se divierte viendo a los candidatos riéndose de sí mismos, de sus imitadores. Macri, Scioli y Massa sabían a qué se exponían, y está bien, es sano que los políticos nos riamos de nosotros mismos, porque si no parece que hablamos desde un pedestal, y me parece mucho más sano bajar a la realidad donde está la gente”.

El diputado no está sobre ningún pedestal: habla sin tapujos y dispuesto a contestar todas las preguntas. Luego de 40 minutos de charla, pregunta: “¿Algo más, niña?”. Su última reflexión responde su propia pregunta: “Dentro del PRO somos varios de extracción peronista, el colorado Santilli, yo… eso es lo que tiene nuestro espacio. Recibió gente de partidos más socialdemócratas, más conservadores; acá lo que suma es la variedad. Mauricio sólo pide que dejen los vicios del pasado.

Es un dirigente que siempre supo valorar lo positivo de todas las personas, y me incluyo”. Cuando da por terminado el encuentro, Triaca extiende la mano al fotógrafo y luego saluda con un beso. Ofrece una tarjeta y se pone a disposición. “Llamame cuando necesites”, remata.

LA NOTA COMPLETA, EN LA EDICIÓN N°33 DE QUÉ.

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