Revista Qué

26 Abr 2015 | PASO

La hora del Pelado

El resultado electoral deja más de una certeza. Pero básicamente que es la hora del Pelado. Ahora Rodríguez Larreta ya no será el delfín de nadie, sino que deberá tomar el timón central del barco. Y no le alcanzará con demostrar que puede ser un efectivo gestor, sino que deberá ejercer también el liderazgo político que acarrea un cargo de semejante envergadura, como la jefatura de la capital argentina.

Pero antes de gobernar, Larreta tendrá que resolver un verdadero intríngulis: qué hacer con los derrotados. El fragor de la batalla fue tal, que por más que sonrían para la foto Pinedo y De Andreis, las heridas tardarán un tiempo en restañar. Si es que restañan. Las dos facciones del PRO se jugaron todo en este verdadero Día D.

LarretaHernán Lombardi no se anduvo con chiquitas: “¿Te digo lo que siento, o doy una respuesta políticamente correcta?”, expresó lacónico ante Longobardi por Mitre con los primeros bocas de urna en la mano. Hablaban de las heridas, ni más ni menos.

Si bien Macri no permitirá bruscos volantazos en estos días, en plena campaña electoral por la grande, Larreta y el PRO deberán decidir qué pasará con, por ejemplo, Lombardi. ¿Seguirá el frente de Cultura? ¿Tendrá futuro con Horacio? ¿Saltará a Nación en la hipotética presidencia de Mauricio? Las mismas preguntas caben para Guillermo Montenegro o Daniel Chaín, por ejemplo.

En el comando central del PRO creen que estarán en condiciones de ganar en primera vuelta el 5 de julio. Este es otro de los datos a seguir.

De la contundencia o no de ese eventual triunfo, estará también el poder de decisión propia de Larreta. “Si es por Horacio, muchos deberán buscarse trabajo”, dijo eufórico un dirigente de este espacio. Hacía referencia al michettismo más puro. Pero por el momento ninguna decisión se tomará sin la anuencia de Macri. Eso sí, otro sería el escenario si el Pelado gana en primera vuelta y luego Mauricio no puede en octubre.

Quien exhibió la sonrisa más sarcástica fue el estratega Marcos Peña, quien abandonó a Gabriela para jugar con el ganador. No sólo para jugar, sino para armar al ganador. El secretario general fue medular en esta campaña, acaso más que Durán Barba. De allí la bronca de la senadora. Esta es otra gran grieta.

Santilli también pegó el salto “justo a tiempo”, como dijeron hace un rato en el bunker de Salguero. Alrededor del Colorado también hay especulaciones diversas, sobre todo de aquellos más embriagados por el sabor de la victoria. Algunos creen que si Macri llega al sillón de Rivadavia, Horacio será su jefe de gabinete. Ergo: queda Santilli en Bolívar 1. Por ahora, es una especulación. En fin, ha llegado la hora del Pelado. Y de la valoración que hicieron los porteños: la gestión venció al carisma.

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