Revista Qué

23 Oct 2016 | comuna 14

Los vecinos a un lado

Desde hace varios años, los vecinos de la comuna 14 que están en el Consejo Consultivo quedan excluídos de la junta y reclaman incansablemente autonomía, participación y respeto institucional. Junto a comuneros de a oposición denuncian abuso de poder y maniobras irregulares por parte del PRO. Que en la Comuna 14 la cosa nunca marchó […]

Desde hace varios años, los vecinos de la comuna 14 que están en el Consejo Consultivo quedan excluídos de la junta y reclaman incansablemente autonomía, participación y respeto institucional. Junto a comuneros de a oposición denuncian abuso de poder y maniobras irregulares por parte del PRO.

Que en la Comuna 14 la cosa nunca marchó sobre rieles ideales no es ninguna novedad. Tampoco lo es que, tal como informó este medio meses atrás, la relación de la Junta con los vecinos que se nuclean en uno de los dos Consejos Consultivos (CC) que insólitamente tiene el distrito, está resquebrajada desde hace largo rato. Lo que sí resulta novedoso es que los problemas, lejos de hallar solución, se profundizan día a día. Al menos, eso fue lo que señalaron a Qué, por enésima vez, comune-ros y habitantes de Palermo.
Vecinos Comuna 14 #106
En el último plenario del CC, que tuvo lugar en el ocaso de septiembre, pasó lo de siempre: personas que no suelen asistir a las reuniones fueron convocadas para levantar la mano en las votaciones. “Fueron traídos especialmente, como cada vez que hay elecciones de autoridades. Votan y después no se los vuelve a ver”, indicó uno de los vecinos de Palermo que con frecuencia participa de los plenarios.
Moneda corriente. El conflicto persiste desde elecciones anteriores en el Consejo, cuando vecinos legítimos no fueron reconocidos como tales y sus lugares habrían sido usurpados por gente desconocida. “Eran empleados y funcionarios del Gobierno”, aseguró Cecilia Cardú, que en ese entonces renunció a su puesto de moderadora suplente por considerar que los mecanismos de la Junta carecían de ética. “Lo mismo pasaba con el kirchnerismo”, agregó.
Sucede que Maximiliano Corach, mandamás reelecto de la Junta Comunal, de licencia desde el 10 de diciembre pasado para quedarse al frente de la Subsecretaría de Fortalecimiento Familiar y Comunitario, se adueñó del primer y único registro vecinal del Consejo. En el mismo, cerca de 600 habitantes del barrio expresaron su voluntad de pertenecer al Consejo Consultivo, que debería gozar de autonomía, por lo que los registros tendrían que ser públicos.
Desde entonces, las convocatorias a los plenarios se efectúan a dedo, a capricho y deseo del gobierno de turno. “Al no poder convocarlos nosotros, estuvimos varios años sin gente en las reuniones, perdiendo votaciones”, contaron vecinos a Qué, y agregaron: “Llaman a los que ellos quieren y a quienes les convienen. De hecho, las veces que hemos llamado en forma particular a algunos, no estaban ni enterados de los plenarios”.
En esa línea, el actual presidente Alejandro Pérez (asumió en el cargo tras la partida de Corach) explicó que “los datos de esos registros no pueden exponerse públicamente sin el consentimiento de cada persona, según la Ley 1845 de Protección de Datos Personales”. De todas maneras, los grupos vecinales reclaman un listado que, únicamente, contiene las direcciones de e-mail de los 600 inscriptos, aspecto que no se enmarca en la mencionada norma.
Por su parte, desde la ONG Encuentros Ve-cinales, Ricardo Minutella dio su punto de vista y dijo que aguardan por el efectivo cumplimiento de la nueva Ley de Transparencia N°5629, votada recientemente en la legislatura porteña (ver cuadro aparte). “Esto podría ayudar a transparentar un poco cómo es la situación en las comunas de la Ciudad”, sostuvo, y enunció que, además de la Auditoría General de la Ciudad, debería seguir más de cerca los vaivenes de las Juntas Comunales.
Es que la participación de Corach persiste. Comuneros de la oposición, como Andrea Zaidel (ECO), vienen de-nunciando que el presidente en licencia sigue firmando resoluciones, cosa que el espectro legal prohíbe. Por ca-so, en los últimos días de diciembre de 2015, la Junta designó como responsa-bles de la Rendición y Administración de Fondos de caja chica común y gastos de movilidad a dos personas, y también al propio Maximiliano Corach, que ubicó su rúbrica en la resolución. Al ser consultado al respecto, Alejandro Pérez alegó un “mero error involuntario”.
El reclamo de Zaidel no se agota allí. También apuntó contra el PRO por manejarse siempre puertas adentro. “Hay numerosas actas a disposición pública, con denuncias de constantes irregularidades que atentan contra la Ley de Etica. Vengo denunciando a la directora de Etica Pública, hay pedidos de informes de todo tipo que nunca fueron contestados y la Comuna estuvo funcionando sin reglamento interno hasta hace unos días atrás”, disparó.
La última vez que Corach se hizo presente en un plenario fue por una nota presentada por los vecinos para que, como estipula la Ley 1777 de Comunas, rindiera cuentas. “Debía hacerlo cada seis meses, pero nunca aparecía. Esa vez lanzó un palabrerío largo pero no dio ninguna cifra de nada”, contó Minutella, que por entonces se desempeñaba como Secretario de Actas de la Comisión de Coordinación. “La cosa con Pérez no ha variado demasiado. O casi nada. Porque sigue los linea-mientos de su antecesor, lo mismo que los comuneros del PRO, Irene Picasso y Alejandra Ferreyra, que a menudo acatan sin chistar las decisiones de quienes comandan la Comuna”, agregó.
   En tanto, los vecinos de Palermo si-guen al pie del cañón, desde el año 2012, y mendigan participación y autonomía. Habiendo sufrido ya las gestiones del kirchnerismo, ahora sufren la del PRO. “Reclamamos la participación auténtica vecinal. Todo lo que es político pasa, pero los vecinos quedamos”, concluyeron.
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